Pone en riesgo no solo el suministro de agua potable sino que produce grandes cambios en el ambiente humano, graves efectos sobre la biodiversidad, aguas subterráneas y superficiales, calidad del aire y suelo, afectando negativamente actividades de mayor impacto económico, como el ecoturismo.
Costa Rica cuenta con poco potencial minero de depósitos metálicos localizados en lugares de gran riqueza hídrica, como es el caso del Proyecto Minero Crucitas en la Región Huetar Norte en las inmediaciones del Río San Juan y el Proyecto Minero Bellavista en Miramar de Puntarenas situado a 14 kilómetros en cursos de agua del Estero de Chacarita, Estero de Puntarenas y Golfo de Nicoya impactando a las Quebradas El Padre y La Plata y a los ríos La Rastra y Ciruelas.
Las oportunidades que ofrecen esos proyectos de explotarse son mínimas; ponen en riesgo no solo el suministro de agua potable sino que producen grandes cambios en el ambiente humano, graves efectos sobre la biodiversidad, aguas subterráneas y superficiales, calidad del aire y suelo, afectando negativamente actividades de mayor impacto económico en las que Costa Rica ha basado su desarrollo económico en las últimas décadas, como son el ecoturismo, el turismo rural comunitario, el agroecoturismo y la exportación de pescados, mariscos y alimentos procesados, entre otros.
Con las minas a cielo abierto se remueven grandes cantidades de minerales a muy bajo costo, se destruyen montañas enteras en poco tiempo y se forman cerros artificiales de roca estéril y minerales procesados como en Bellavista de Miramar. Dependiendo del proceso de extracción metalúrgico empleado, se pueden formar represas de colas tal es el caso del Proyecto Minero Crucitas en San Carlos. Esas represas forman inmensas lagunas cuyas aguas pueden filtrarse, desbordarse o por exceso de presión romperse la presa liberando millones de litros de aguas contaminadas con solución cianurada y metales pesados; a modo de ejemplo lo ocurrido en el Parque Nacional Doñana y los ríos Danubio, Tizsa y otros en Europa.
La extracción del oro y la plata no solo requiere el uso de cianuro, químico altamente tóxico que aún en dosis pequeñísimas produce la muerte de microorganismos acuáticos. Según información obtenida del Plan de Gestión Ambiental homologado a Estudio de Impacto Ambiental, en Bellavista para explotar 555 mil onzas de oro se requiere la remoción de 27 millones de toneladas de material del que se procesarían con cianuro 11,2 millones de toneladas a razón de 300 gramos de cianuro por tonelada de mineral depositándose el resto de materiales en los botaderos de estériles o escombreras. También se usarían distintos productos químicos, combustibles y materiales peligrosos como “nitrato de amonio (165 toneladas), borax (1500 kilos), fluoruro de calcio, carbón (activado) (20000 Kilos), cemento (óxido de calcio) (125 toneladas), sulfato de cobre, combustible diesel, aceite lubricante (de motor), gasolina,, ácido clorhídrico, cal (hidróxido de calcio) (50 toneladas), propano, arena silicea (2000 kilos), carbonato de sodio, cianuro de sodio (100 toneladas), hidróxido de sodio (4000 litros), metabisulfito de sodio y nitrato de sodio (1250 kilos)”. Se contempla el uso de petróleo diesel Nº 2, ácido hidroclórico (5000 litros), espato fluor (50 kilos), explosivos (fulminantes (2000), conectores (2400), dinamita-lodex (10000 kilos), mecha y cordón detonante (30000 metros), floculantes (1000 litros), antiincrustante (2000 litros), cenizas de soda (200 Kilos). Producto del proceso se produciría además aceite de motor usado, filtros de aceite usados, barriles vacíos, contenedores, materiales de embarque, desechos que contienen materiales peligrosos y no peligros. (Plan de Gestión Ambiental página 5-46 y Cuadro 5.9.6. volumen I y página 14-23 del volumen III)
Otro aspecto de mucha preocupación en Mina Bellavista, es el gran riesgo de daños irreversibles cuando empiecen a excavar el tajo exponiendo los minerales sulfurosos a la atmósfera, momento en el que reaccionarán para formar ácido sulfúrico y metales disueltos originando el drenaje ácido debido a los procesos de intemperización y actividad bacteriana de mayor impacto en las regiones tropicales. Según interpretación hecha por expertos internacionales, los cálculos del potencial generador de drenaje ácido en Bellavista no son conservadores y garantizan la generación de drenaje ácido de acuerdo con las normas establecidas por la EPA en Estados Unidos.
El drenaje ácido puede aparecer hasta 50 años después del inicio de proyectos y continúa por cientos o miles de años y el costo de su control, cuando puede hacerse, es de muchos millones de dólares. En Bellavista, de no controlarse el drenaje ácido, se tendría un flujo constante de metales pesados hacia el Golfo de Nicoya y depósitos de aguas subterráneas como ocurre actualmente con los efluentes de la mina Tres Hermanos en Abangares y el túnel San Lucas en Mina La Unión en Montes de Oro, actualmente sin control.
Los jerarcas del Ministerio de Salud y Minae señalaron ante la Sala Constitucional recientemente que poseen serias limitaciones institucionales para el monitoreo, fiscalización y control de proyectos mineros a gran escala.
Mina Bellavista fue construida sobre importantes mantos acuíferos y zonas de protección de nacientes, pese a los controles de SETENA, Dirección de Geología y Minas, MINAE, INVU, Ministerio de Salud y Municipalidad de Montes de Oro. Bellavista inició operaciones el 12 de diciembre del año 2002 sin haber obtenido los permisos de uso del suelo en el INVU, de movimiento de tierra y construcción en la Municipalidad de Montes de Oro, de ubicación en el Ministerio de Salud, de corta de árboles en el Área de Conservación Pacífico Central y sin haberse conformado la Comisión de Monitoreo, considerada requisito para el otorgamiento de la viabilidad ambiental al aprobarse el Plan de Gestión Ambiental homologado a Estudio de Impacto Ambiental.
La explotación de oro es una actividad fuertemente adversada por distintos sectores en el mundo. En Indonesia, Turquía, Montana y Colorado en Estados Unidos se ha prohibido el uso del cianuro en minería y en otros lugares se prohibe el desarrollo de tajos en áreas sensibles, tal es el caso de lo establecido en la norma 3704.1 del Estado de California en Estados Unidos.
En Costa Rica existe un fuerte rechazo a la explotación de oro debido a los fuertes impactos que se producen sobre el paisaje, la geomorfología, el suelo, el aire, la biota, los recursos hídricos y las poblaciones humanas. Amplios sectores de la población, académicos, organizaciones ecologistas, de derechos humanos, campesinos, ambientalistas, estudiantes, representantes de municipalidades, de la iglesia católica, iglesia luterana y pescadores, entre otros, consideramos que las oportunidades que ofrece la minería metálica son muy pocas para unos cuantos mientras los riesgos son muchos y para todos.
Por Sonia Torres
Presidenta CEUS del Golfo de Nicoya
Cédula identidad 6126816