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www.ecoportal.net/Contenidos/Boletin_Semanal/Ambiente_y_Sociedad_Ano_4_N1_137_Junio_26_de_2003/Editorial_de_Ambiente_y_Sociedad_Ano_4_N1_137 |
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Estimad@s Amig@s
Reproducimos fielmente el último editorial de Tito Rodriguez,
Director Instituto Argentino de Buceo al cual suscribimos.
"Discutir lo indiscutible
Hoy, en el mundo, hay menos de un diez por ciento de las ballenas
que había en el 1900.
Esta frase, por si sola da una idea clara del camino a seguir. No se
puede seguir matando a las ballenas. El "recurso", si alguna vez lo
fue, está dejando de existir. Es hora de detenerse. Sin embargo,
mientras escribo esta nota, está reunida en Berlín la 55a. Comisión
Ballenera Internacional que, después de 55 años sigue debatiendo
el tema.
Representantes de cincuenta países siguen discutiendo qué hacer
con las ballenas mientras éstas se extinguen y desaparecen de
los mares. Los más respetados biólogos marinos y especialistas en
ballenas del mundo, autores de estudios con reconocimiento
internacional, siguen chocando de frente contra la falta de criterio
y al ausencia de toda lógica de los países balleneros que se niegan
a detener la matanza.
Ningún argumento parece lo suficientemente válido. Ni aún los
últimos estudios que demuestran que en 1998 se generó en todo el
mundo la increíble cifra de un billón, 49 millones de dólares
estadounidenses en el avistaje de ballenas. Una industria en franco
crecimiento que hoy da trabajo a mucha más gente que la que se
emplea en la caza de ballenas. Un estudio que demuestra que "ver"
sigue siendo mejor que "matar". Incluso Japón, el único país
realmente ballenero de la actualidad, practica el avistaje de ballenas
como un negocio floreciente que crece día a día mientras que la
industria de la matanza se cae inexorablemente ya que no quedarán
ballenas por matar.
Si al contexto internacional le faltaba condimento ese era el apoyo
a la postura japonesa de países como: Antigua y Bermuda, Benin,
Dominica, Grenada, Guinea, Mongolia, Nicaragua, Palau, Panamá,
Saint Kitts & Nevis, Santa Lucía y las Islas Salomón. Países que no
practican la caza de ballenas pero que apoyan a Japón a cambio de
la esperanza de un beneficio futuro. La mayoría de estos países son
islas rodeadas del mar al que se pretende matar. La mayoría de
estos países practican el avistaje de ballenas pero, ilógicamente,
votan para que continúe la matanza.
Durante los últimos doscientos años las ballenas se han convertido
en el símbolo de la persecución, la matanza y la lenta agonía.
Hoy son el símbolo claro de negociación absurda, corrupción y
muchos años de discusión inútil. Hoy se han convertido en el s
ímbolo de la incapacidad humana para solucionar sus propios problemas.
Salvar a las ballenas es tan fácil, desesperadamente fácil, que sólo
se necesita dejar de matarlas. Salvar a las ballenas de la extinción
es tan sencillo que, si los seres humanos no podemos salvar a las
ballenas, no habrá nada en este mundo que pueda ser salvado por
nosotros.
Sueño con un mar con ballenas nadando en libertad. Sueño con que
algún día la Comisión Ballenera Internacional deje de discutir lo
indiscutible para dejar de practicar lo que ya es impracticable y
comenzar, de una vez por todas, a defender la vida antes que sea
demasiado tarde, antes de que se extinga la última ballena."
Tito Rodriguez
Director
Instituto Argentino de Buceo
iab@iab.com.arwww.iab.com.ar
Gracias a tod@s y hasta la próxima publicación.
Ricardo Natalichio,
Director
rdnatali@ecoportal.net
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