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Conflicto por las papeleras del río Uruguay

25/05/06 Por Walter Falco
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Quienes hoy toman decisiones que afectan la vida de los pueblos quizás lleguen a ser juzgados –en el futuro– por algún prestigioso tribunal como criminales de lesa naturaleza por el delito de ecocidio. Por ahora están a salvo pues aún no se ha establecido una normativa internacional que castigue a quienes, actuando como gobernantes, cometen tales delitos.

Plantas asesinas, compañeros entrampados

Quienes hoy toman decisiones que afectan la vida de los pueblos quizás lleguen a ser juzgados –en el futuro– por algún prestigioso tribunal como criminales de lesa naturaleza por el delito de ecocidio. Por ahora están a salvo pues aún no se ha establecido una normativa internacional que castigue a quienes, actuando como gobernantes, cometen tales delitos. Porque lamentablemente es lo que nuestro gobierno hace al permitir la instalación de plantas de celulosa sin exigir el uso de la tecnología que, en el proceso de fabricación de la pasta, garantiza un nivel menor de contaminación, esto es, la llamada TCF (Totalmente Libre de Cloro), dado que es una técnica de ciclo cerrado, casi sin efluentes líquidos.

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A pesar de los enormes riesgos que implica y que el uso de la TCF no garantiza que no exista contaminación y que ésta se producirá de cualquier modo, debido principalmente al gigantesco volumen de sustancias tóxicas que serán vertidas al medio, al agua, a la tierra y al aire como resultado de un proceso industrial a gran escala, la exigencia de su aplicación sería una forma menos ominosa de soportar la imposición de estas plantas cuya instalación traerá al país muchos más perjuicios que beneficios.

Hay dos aspectos centrales en el debate sobre la instalación de las celulósicas Botnia y Ence (es un error llamarlas papeleras porque no producirán papel sino pasta de celulosa para exportar y para otros usos, de modo que quienes argumentan sobre la fatal necesidad de fabricar papel orinan fuera del tarro, algunos por ignorancia, otros a propósito) y que son, a saber: la creación de fuentes de trabajo y el grado de contaminación que provocarán estas industrias.

Respecto de este último punto es evidente que se le ha ocultado información a la opinión pública, tanto desde las empresas como desde el gobierno y desde los organismos internacionales. Resulta triste comprobar como nuestros gobernantes y algunos compañeros, cuando la prensa los consulta, argumentan que “si el informe del Banco Mundial dice que no habrá contaminación...”.

¿Es que ahora los informes del Banco Mundial son confiables?, cuando toda la vida esa institución se ha caracterizado por invertir millones de dólares en informes técnicos cuyos resultados han sido, invariablemente, favorecer a las grandes empresas transnacionales en perjuicio de las pequeñas empresas nacionales, favorecer a los países ricos en contra de los países pobres y dentro de estos, favorecer a las clases ricas en perjuicio de las clases pobres. El eterno discurso del Banco Mundial -así como de otros organismos financieros internacionales similares- es: “hacemos lo que hacemos para favorecer a los pobres”, y el eterno resultado de las acciones de esa entidad es que los países pobres como el nuestro y a su vez los pobres dentro de cada país son los eternamente perjudicados. ¿Por qué razón tenemos que confiar ahora en los informes del Banco Mundial cuando siempre nos han jodido?

Pero lo que parece el colmo de la ingenuidad o de la desvergüenza -vaya uno a saber- es que nadie parece darse cuenta de que era absolutamente lógico que el Banco Mundial aprobara el préstamo, porque prestar plata a interés es una de las actividades principales de un banco y para que la operación financiera se concretara era condición indispensable que el informe ambiental fuera favorable a las plantas. La desfachatez, el caradurismo, de estas personas no tiene límites: con un cinismo a toda prueba le pusieron el pomposo título de ombudsman (defensor del pueblo) a la persona que dirigía esta operación financiada por el Banco Mundial para engañar incautos. Y lo triste es que hasta el momento no se han escuchado voces que cuestionen semejante engañifa. Peor: para oprobio del pueblo frenteamplista sus dirigentes manejan ese informe como si fuese una verdad revelada1.

Sin plantas no había negocio, con plantas, en cambio, se generaba otro buen negocio para el Banco Mundial, un negocio que para colmo de males vamos a tener que terminar pagando de nuestro propio lomo. Porque, por si usted no lo sabe, amigo lector, la empresa Botnia anunció que, en realidad, no tiene la plata que antes dijo tener y que no puede invertir lo que anunció que iba a invertir, y por eso le pidió prestado al Banco Mundial, pero no sólo, también le pidió plata al gobierno uruguayo y este ya le concedió varios privilegios, entre otros una generosa exención de impuestos (la superficie donde se construye la planta y el puerto se han convertido en zona franca, entre otras prebendas). Esa es plata que vamos a tener que poner de nuestro bolsillo todos los uruguayos. De modo que argumentar sobre la base de un informe técnico viciado de nulidad, flechado y éticamente inadmisible por la conjunción de intereses, es una reverenda tontería, sino algo aun más grave.

Y lo que no dice ese informe, ni ninguno de los que se han elaborado hasta el momento, es que la contaminación que provocarán Botnia y Ence será realmente grave y perjudicial. En particular porque se utilizará la tecnología ECF (que significa Parcialmente Libre de Cloro o Libre de Cloro Elemental según sus siglas en inglés). Es una tecnología que tiene unos 15 años de atraso respecto del sistema TCF y cuyo uso está seriamente cuestionado, restringido y controlado en los países desarrollados. Incluso hasta la modesta Fanapel tiene planeado reconvertirse al TCF, pues es un método de procesamiento que minimiza los riesgos y reduce los daños ambientales, que suelen ser inevitables en este tipo de industria.

Uno se pregunta si una pequeña industria nacional, como Fanapel, que en Juan Lacaze produce entre 30 mil y 35 mil toneladas anuales de pasta de papel, es capaz de reconvertirse y usar el TCF, por qué no pueden hacerlo estos monstruos transnacionales que prevén una producción gigantesca, 50 veces mayor: un millón de toneladas anuales Botnia y medio millón Ence.
Las razones parecen claras: el sistema ECF es sensiblemente más barato que el TCF y el gobierno uruguayo no se ha tomado la molestia de exigir que se aplique este último, cosa que debería hacer como condición mínima previa a la instalación de estas plantas

Actualmente sólo hay dos plantas en el mundo que producen un millón de toneladas y no están en España ni en Finlandia sino en China y Brasil. La instalación de estas plantas en Uruguay, que juntas se convertirán en el mayor productor mundial de celulosa con un millón y medio de toneladas anuales, forma parte de un vasto plan de los países del Norte para trasladar gran parte de la industria altamente tóxica a los territorios de los países subdesarrollados. Una estrategia que cumple varios objetivos, entre ellos: alejar de los países centrales el peligro de la contaminación -que se envenenen los pobres- pues en la mayoría de los países pobres no hay conciencia ecológica desarrollada ni medios adecuados para controlar a las industrias contaminantes; y producir con costos sensiblemente inferiores: privilegios impositivos, exenciones tributarias, materia prima y mano de obra baratas. En esa estrategia se inscribe la imposición de un modelo forestal basado en el monocultivo de especies de crecimiento rápido en la mayoría de los países subdesarrollados.

Por otra parte, los que defienden la instalación de las celulósicas sostienen que son positivas porque van a generar fuentes de trabajo. Nada más falso. Es cierto que, parcialmente, durante dos o tres años, mientras dure la construcción de las plantas, se van a crear algunos puestos de trabajo en la construcción y en las industrias y servicios complementarios, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana.

En realidad la planta de Botnia sólo ocupará a unas 300 personas, la mayoría de los cuales serán técnicos y un alto porcentaje extranjeros. Sólo habrá unos pocos lugares para operarios altamente especializados y sólo habrá ocho puestos de trabajo para personas de educación media hacia abajo. De modo que los famosos puestos de trabajo para los fraybentinos quedarán en la nada: ni pensar que se genere algún empleo para algún uruguayo de otras latitudes, salvo que sea algún técnico o profesional especialmente preparado para trabajar en la industria y que tenga una suerte similar a la de ganar el Cinco de Oro, porque los empleos si los hubiere serán bien poquitos.

Pero lo más grave es que la cantidad de puestos de trabajo que esta industria va a destruir será sensiblemente mayor a los que va a crear. Se perderán cientos de empleos en la agropecuaria, en la agricultura, en la apicultura, en la pesca, en la hotelería y en el turismo, entre otras áreas importantes de la economía, no sólo de los fraybentinos sino de todo el país.

Está comprobado que, de todas las actividades económicas en el medio rural, la forestal es la que emplea menor mano de obra, menos incluso que la ganadería extensiva, actividad que tenía el peor índice del país antes de que se iniciara la forestación. Un solo ejemplo: diez mil hectáreas forestadas dan empleo, en promedio, a 45 personas. En igual superficie la horticultura (actividad que está en la mitad de la tabla del ranqueo en lo que a generación de fuentes de trabajo refiere) proporciona 1330 empleos, es decir, treinta veces más que la forestación2.

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Además, los empleos forestales son los de peor calidad, condición y remuneración, al punto que han sido calificados como trabajo esclavo. La experiencia de la forestación en los últimos veinte años revela que esta industria ha destruido los ecosistemas, ha desertificado las tierras fértiles aptas para la ganadería y la agricultura, ha expulsado a los colonos de sus tierras y ha destruido cientos de puestos de trabajo en diversas áreas, empobreciendo al país y sus posibilidades de futuro3.

Sin embargo, hay quienes no se resignan a perder lo invertido en forestación y a costa del sufrimiento del resto del país y del alto riesgo de un gravísimo deterioro ambiental, presionan al gobierno para que convierta a Uruguay en un país forestal, es decir, que deje de ser el “Uruguay Natural” cuya imagen se ha promovido en forma publicitaria y pase a ser una especie de republiqueta bananera de las transnacionales forestales.

Los perjuicios para el país serán enormes, en particular para el propio departamento de Río Negro, cuyo balneario Las Cañas, uno de los más bellos y de mayor atracción turística del país, situado a ocho kilómetros aguas abajo de Fray Bentos, será el principal perjudicado. ¿Quién va a veranear a un lugar donde hay olor a huevo podrido? ¿Quién se va a bañar en las aguas de una playa sobre la cual se volcarán diariamente miles de litros de sustancias químicas peligrosas para la salud, en particular los ya conocidos contaminantes orgánicos persistentes (COP)? Los puestos de trabajo que se perderán en esa área turística todavía no han sido evaluados pero sumarán una cifra sin duda relevante.

Dicho sea de paso, al permitir la instalación de las celulósicas el gobierno violará los acuerdos internacionales que el propio país firmó, como la convención de Estocolmo para reducir la emisión de dioxinas y furanos. Uruguay, a contrapelo del mundo, aumentará la emisión de esas sustancias.

Pero no sólo el turismo de Fray Bentos se verá resentido, también el de todo el país y en particular el de la costa Este, porque ya la imagen de “Uruguay Natural” ha quedado muy deteriorada por todo este asunto y la obcecada negativa del gobierno uruguayo a escuchar la protesta de los ambientalistas argentinos y las advertencias de los ambientalistas criollos ha causado enormes perjuicios a las posibilidades turísticas del país, en particular la de los años venideros. El turismo representó en el año 2005 un alto porcentaje del total de ingresos de divisas al país, de modo que poner en riesgo la continuidad de esos ingresos es atentar contra la economía del país y contra los intereses del país mismo.

Pero lo más grave es que si el gobierno mantiene su tozuda posición se corre el riesgo de que el conflicto con Argentina se agrave al punto de poner en cuestión las relaciones comerciales con el principal comprador de nuestra producción exportable4.

En aras de la defensa de una posición favorable a las celulósicas -insostenible, a esta altura- se pone en riesgo uno de los principales soportes de la economía del país: la exportación al mercado argentino. No debemos olvidar que las campañas de boicot a determinados productos o marcas, que suele emplear como método de lucha la organización ecologista Greenpeace, suelen dar buen resultado y afectar grandemente el consumo de tales mercaderías. ¿Vale la pena exponernos a ese riesgo, que ya es una realidad en puerta?

Por otra parte, cuando nuestra etiqueta internacional “Uruguay, País Natural” pierda confiabilidad ante los consumidores internacionales, el turismo se resienta y el mundo comience a dejar de comprar nuestros productos, no digo árboles, sino carne, cueros, lana, lácteos, cereales o cualquier otro producto “natural”, ¿qué le va a decir este gobierno a la gente? ¿Ajo y agua?

Si la instalación de esas plantas trae tantos problemas y tan pocos beneficios, por qué razón nuestros gobernantes siguen empeñados en apoyarlas. ¿Los frenteamplistas no se han preguntado por qué los principales dirigentes políticos del Partido Colorado y del Partido Nacional apoyan al gobierno en este tema en forma casi más fanática que los propios militantes de izquierda?

Claro, tampoco parecen haberse percatado de que se ha montado una gran parafernalia mediática a favor de las plantas, diligente para descalificar cualquier opinión contraria, identificando el asunto como si fuera una causa nacional, en un bombardeo permanente que hace recordar la metodología goebbeliana en materia informativa.

No es porque esto beneficie al país, es porque tales organizaciones políticas están involucradas con el modelo forestal, en particular Lacalle y compañía y por eso el dirigente herrerista ha manifestado su apoyo incondicional a Vázquez en este asunto. ¿En qué se fundamenta, entonces, la postura del gobierno? (Véase recuadro).

Una punta del ovillo por donde empezar a comprender semejante embrollo parece ser el hecho de que buena parte del sector profesional uruguayo -abogados, médicos, escribanos, arquitectos y otros profesionales-, así como otros sectores de clase media y alta (bancarios y banqueros) realizaron en el pasado reciente grandes inversiones en forestación y ahora presionan al gobierno para que favorezca la instalación de las plantas, lo que le daría una salida rápida, segura y económica -sin el costo de los fletes- a los miles de árboles que ocupan hoy buena parte del territorio nacional.

Es sabido que en los años 80 y 90 muchos profesionales universitarios invirtieron en forestación. Es paradigmático el caso de las cajas de profesionales, de notarios y de bancarios, las cuales poseen grandes extensiones forestadas. Ya es conocido el hecho de que el gremio bancario (AEBU) apoyó un acuerdo entre Botnia y la Caja Bancaria para que esta institución provea de madera a la transnacional finlandesa. Si a esos antecedentes le sumamos que algunos izquierdistas todavía sostienen el ilusorio sueño de volver al pasado industrialista, con muchas fábricas echando humo por sus chimeneas y con el crecimiento del proletariado industrial como columna vertebral de una futura revolución social, entonces uno puede empezar a comprender por qué en la izquierda son muy pocos los que cuestionan esta nueva barbarie a la cual el imperio nos quiere someter y que el gobierno frenteamplista más que tolera, apoya con inusitado fervor.

La coima, el tiburón y la sardina

A pesar de que el canciller uruguayo ha sostenido que nuestro gobierno no acepta coimas, sugiriendo en forma elíptica que sí lo habrían hecho las autoridades argentinas, de haberse dado la oportunidad, es innegable que todos los partidos políticos uruguayos con representación parlamentaria (incluido el Frente Amplio) ya aceptaron el dinero que las empresas Botnia y Ence pusieron arriba de la mesa para financiar los viajes de un nutrido grupo de parlamentarios al viejo continente, quienes viajaron con todos los gastos pagos con la excusa de ir a inspeccionar las celulósicas en sus respectivos países.

Lo real es que hay mucho dinero de por medio, que estas empresas no escatiman en financiar gigantescas campañas publicitarias a su favor ni en apelar al medio que sea para ganar adeptos, y que la compra de conciencias está en el orden del día. Hasta han llegado incluso a organizar fiestas masivas y regalar toneladas de juguetes y artículos escolares en los barrios pobres de Fray Bentos para captar la simpatía de la opinión pública. Si uno no fuera tan crédulo podría llegar a pensar que se trata de demagogia pura.

Recientemente se denunció que la empresa Botnia pagó algo más de cuatro mil dólares a un dirigente ambientalista fraybentino para que actuara solapadamente entre los ambientalistas uruguayos con el objetivo de frenar las manifestaciones contrarias a la instalación de las plantas, e influyera en la asamblea ciudadana de Gualeguaychú para promover un ámbito de entendimiento entre las partes. Los directivos de la empresa reconocieron públicamente que le habían entregado al fulano solamente 50 mil pesos para que se encargara de tales gestiones, pero negaron que semejante conducta pudiera ser calificada de coima.

Pero aunque absolutamente todos los miembros del plantel gobernante fueran tan ingenuos como impolutos, hay algunos hechos que no pueden negarse: porque es innegable que la actual postura del gobierno en esta materia es absolutamente funcional a los intereses de los Estados Unidos. Es evidente que un Mercosur fuerte conspira contra los planes hegemónicos del imperio. Sobre todo con el acople de Chile, Bolivia y Venezuela, lo que conformaría un poderoso bloque no sólo ya económico sino también político que, a corto y a mediano plazo, podría convertirse cuando menos en una gran incomodidad para el gigante del norte. Por eso Estados Unidos arremete con el ALCA y por eso, a los fines de su estrategia, resulta funcional que el Mercosur se debilite, que no avance. En ese marco, la polémica por las plantas de celulosa y la grieta cada vez más agria en las relaciones entre Argentina y Uruguay acumula para los intereses estadounidenses y va en contra de los intereses de nuestras naciones. No es casual, entonces, que algunas voces del gobierno comiencen a hablar en forma favorable a un eventual tratado bilateral de libre comercio con Estados Unidos. Se cumple la vieja ley; el pez grande se come al chico.

PD: el flamante anuncio del presidente Vázquez en la propia sede del imperio, sobre el inminente alejamiento de Uruguay del MERCOSUR, no hace más que confirmar una triste sospecha: el viejo imperio sigue mandando, aunque la gente haya votado por el cambio y el socialismo. Una vez más los hechos convocan a no cejar en la lucha por los viejos sueños. www.EcoPortal.net

* Walter Falco
Montevideo, 1 de mayo de 2006

Notas:
1 El Grupo Guayubira –que cuestiona la instalación de las plantas– sostiene que el informe de la ombudsman confirma sus denuncias en lo referente a la insuficiencia de las evaluaciones de impacto ambiental (EIAs) realizadas por las empresas y aprobadas por el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA); en cuanto a la falta de controles adecuados por parte del gobierno y en lo concerniente a la inexistencia de evaluación de los impactos sobre diversos sectores económicos, en particular la agricultura, la pesca y el turismo, así como sobre las poblaciones, los sectores sociales y los individuos potencialmente afectados. Para mayor información consultar http://www.guayubira.org.uy/celulosa/Confirman_impactos.html
2 De acuerdo con los datos del censo agropecuario del 2000 el número de trabajadores permanentes por cada mil hectáreas forestadas es de 4,49. La ganadería de vacunos de carne genera 5,84 empleos permanentes en la misma extensión de tierra, en tanto que la ganadería de ovinos provee 9,18 empleos. Y éstas, junto con la producción de arroz (7,75), son las peores cifras. En el extremo opuesto se encuentran la producción para autoconsumo (262 empleos/mil hectáreas), de aves (211), la viticultura (165), la horticultura (133) y la producción de cerdos (128), en tanto que en el medio se ubican la producción de vacunos de leche (22), los servicios de maquinaria (20) y los cultivos cerealeros e industriales (10).
3 En los departamentos de Tacuarembó y Rivera, al norte del país, decenas de colonos que arrendaban parcelas para diversos cultivos –en la mayoría de los casos en régimen de huerta familiar– fueron expulsados de sus tierras por los propietarios para destinarlas a plantar eucaliptos o venderlas a transnacionales de la forestación. En aquellos lugares donde antes se concentraban hasta 200 personas ocupadas ahora basta con cuatro peones para vigilar grandes extensiones de campo forestado. Una serie de notas del periodista e investigador social Víctor Bachetta, publicadas por el diario La República entre febrero y mayo de 2005, ilustra ese proceso con mayor detalle y claridad.
4 La gremial uruguaya de transportistas, junto a sectores exportadores, anunció recientemente que el país ya perdió más de treinta millones de dólares a raíz de este conflicto. ¿Hasta cuando el gobierno uruguayo seguirá manteniendo una posición que conduce a nuestra economía y al país a situaciones críticas y ruinosas?

 

 

 

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Comentarios de los visitantes sobre este artículo

comentario, por daina rego (23/07/2006)

Soy de argentina y la verdad no tenia idea de que los uruguayos tambien estaban en contra de las plantas de celulosa, tanto argentinos como uruguayos no debemos dejar que no pisoteen. Protestemos unidos y no uno en contra del otro.Juntos podemos mas.

papeleras - espejitos de colores, por e. b. (22/07/2006)

Como hace 500 años nos siguen engañando con espejitos de colores y se llevan nuestras riquezas. También decían que la Mina de la Alumbrera en Catamarca - Argentina generaría mucha mano de obra y prosperidad para esa región, no solo no generó la mano de obra y prosperidad, además arruinó las demás actividades productivas como por ejemplo la fruticultura entre otras debido al hiper consumo de aguas subterraneas necesarias para el proceso de extracción de oro y cobre, esto impide que los productores locales no dispongan del agua necesaria para el riego de sus cultivos, para consumo de sus animales, etc., ni hablar de la contaminación. Las ganancias de estas minas se van todas para afuera del país, en la región solo queda lo negativo, ah, también seguro que quedan algunos sobres con unos cuantos dólares para quienes permitieron la explotación de esta mina. Me parece que en Uruguay pasa algo parecido, creo que este es un mal de la humanidad que en definitiva nos llevará a la destrucción de muchos ecosistemas, todo causado por la desmedida sed de riqueza individual sin importar el efecto sobre los demás y menos aun de los futuros pobladores de este fragil planeta. Dios nos ayude

¿qué contamina al agua?, por Marina (18/07/2006)

Yo tampoco estoy de acuerdo con las papeleras, pero quería hacerles una pregunta porque tengo que hacer un informe sobre esto: ¿qué sustancias tóxicas que producen y liberan las papeleras contaminan al agua? Por favor, les pido que me contesten. El artículo me pareció brillante, pero solamente necesito este último detalle. Desde ya muchas gracias, Marina

la contaminacion del agua, por julieta (27/06/2006)

¿como se contamina el agua respecto a las papeleras?

papeleras, por matias (25/06/2006)

manden a la mierda las papeleras lo unico q hacen es enfermarnos, si quieren papel reciclen la cageta de su madre

Papeleras: mentir para robar, por FILATINA (31/05/2006)

El verso de los puestos de trabajo con que los gobernantes se llenan la boca de promesas a cuenta de las empresas que nos vienen a contaminar ya no puede engañar a nadie. Tabaré mintió en varias oportunidades, durante la campaña arengaba en contra del proyecyo de las papeleras, porque decía iban a contaminar gravemente. Luego dijo que Busti, el gobernador de Enrtre Ríos había pedido DEMASIADA coima y por ello no se hab{ian instalado en Argentina. Eso es como reconocer que ellos pidieron menos coima, o sea que resultaron baratos. La tonelada de madera en Uruguay cuesta 72 u$s mientras que en Finlandia cuesta 170 u$s. Tabaré dijo es tarde para protestar, ya están construyendo las pasteras, esto comenzó con un proyecto hace 10 años. También dijo, ya están protestando y todavía no comenzaron a contaminar. Es decir que a veces es tarde y a veces temprano, según la hora será. En LA ALUMBRERA, la 2° mina de oro más grande del mundo en Catamarca, Argentina, se habían prometido 6000 puestos y se dieron a 300 catamarqueños, el resto hasta mil a extranjeros y nada más. Pero aunque fueran 5000 ¡es una cuastión de inclusiones o del principio de no dejarse contaminar? El impacto ambiental es insoportable: la contaminación ya comenzó: gigantesca chimenea, ruido de camiones y barcos, construcciones, movimiento de tierras, todo esto es grave contaminación frente a un programa o proyecto turístico de lazer. A las empresas se les deberá cobrar indemnización amplia y multas grandes por el pasivo ambiental que han generado, por la remediación necesaria, por los estudios de impacto ambiental, por la prevención, por el agua que utilizan. Explique esto a las autoridades de su distrito, para que incluyan también las otras empresas que contaminan nuestro ambiente. Ofrezco dar una conferencia con apoyo de 2 videos, y 150 diapositivas electrónicas sobre este tema de la contaminación del agua y las papeleras, en organizaciones, colegios, etc. FILATINA Fundación Intergradora Latinoamericana Ambiental filatina@gmail.com

Puntualmente, por SARBURU (28/05/2006)

En cuanto a la contaminación confiamos plenamente en la Dinama y en nuestra Facultad de Química que indican que no habrá contaminación alguna, los informes del BM y las consultoras contratadas solo confirman lo que ya sabemos. El préstamo del BM a Botnia es de U$S 170 millones en un proyecto de U$S 1.200 millones, El que escribe el artículo demuestra a cada línea su ignorancia el sistema ECF light a implementarse en las plantas de Fray Bentos es una evolución del sistema TCF. Habla de la pequeña y modesta Fanapel olvidando que es dueña de dos de las mayores y contaminantes plantas de la Argentina y que ha estado los últimos 10 años usando el método de cloro elemental que es altamente contaminante en Uruguay.Inventa el polo celulósico más grande del mundo en Fray Bentos olvidando que si se suma la producción de las plantas de UPM, Stora Enso y Botnia en el sur del lago Saima se obtiene una producción mucho mayor. En cuanto a los puestos de trabajo , hoy con solo una de las plantas en proceso de construcción están trabajando 5000 obreros uruguayos de los cuales 3000 son de Fray Bentos y quedan dos años de construcción, para luego construir la de ENCE, la fabrica de papel de UPM , la planta de Stora Enso y el megaaserradero de Wernrhaeser. Con respecto a los puestos de trabajo hay un compromiso de las empresas de entre la planta de chipeo el puerto y las dos procesadoras contratar en forma directa a 5000 operarios y en forma indirecta 4000 más, con respecto a las forestación y para que se den cuenta de las mentiras del articulista, entre el vivero, la plantación , los cuidados y la tala en 10.000 hectáreas o sea unos 16.000.000 de árboles plantea un personal de 45 operarios. La tendrá clara de vacas y latifundios pero no de árboles ni trabajadores forestales. El resto del artículo cae en la más profunda de las ridiculeses lo que me exime de más comentarios. Espero que no se dejen convencer por las mentiras que se proponen en el artículo porque quien pierde la sinceridad carece del valor moral de defender ninguna causa.

papelera, por eliana (27/05/2006)

no estoy de acuerdo con las papelera ni tampoco quiero que se implante en corrientes por que tengo mis familiares hay y es perjudicado para todos los habitantes de esa provincias ni tampoco quiero que halla en otro lugar del mundo no se quien carajo tuvo la idea algun boludo que quiere matar a la gente y a el mismo bueno gracias por este espacio que dan para que la gente se pueda expresar libremente y esa fue mi opinion chauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

Conflicto por laspapeleras, por W. Falco (26/05/2006)

El artículo, salvo alguna que otra comprensible extemporaneidad, me parece excelente. Superior aún a todos con los que nos han bombardeado los medios argentinos. Acabo de escribir al Director del diario El País, invocando mi derecho como nieto de uruguayos por parte de mi madre, de apellido Ricaldoni, para preguntarle si su línea editorial tiene en cuenta opiniones como la del señor Falco en este artículo. Pero me preocupa mucho que no sea así, que gran parte del pueblo uruguayo, aún los de las clases más ilustradas, ignoren estos argumentos demoledores encandilados por la "Causa Nacional". Y que ignoren también que uno podrá pelear eventualmente con un hermano, pero que la familia es la familia, y ningún país quiere tanto a Uruguay como Argentina, ni tiene tanto y tanto en común. Costará tanto lograr que se quiebre la unilateralidad de opinión, que surja una pacífica pero firme oposición en Uruguay a esta amenaza??? Si ustedes admiten las pasteras en Fray Bentos, no quedarán argumentos para impedir que en Corrientes, Misiones y Santa Fé se pongan en marcha emprendimientos similares que están listos para arrancar. Los saludo fraternal y cordialmente Martín E. de Ezcurra Ricaldoni, Ing. Agrónomo UBA 8589 Lincoln, Noroeste Bonaerense, Argentina marte@speedy.com.ar

Papeleras, por Carlos Armentano (26/05/2006)

Y si es asi como dice el amigo uruguayo, y como decimos los argentinos que carajos esperan para hacerse oir y empezar como hicimos nosotros????? Son uds. solamente los que pueden hacer que el boludo de tabare cumpla con lo que decia en la campaña!!!!! que esperan para moverse y abrirle los ojos a los fraybentinos y al resto de lis uruguayos!!!!

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