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Oceana rechaza aval del Presidente Lagos sobre vertido de riles de Celulosa Arauco al mar
07-08-05, Por Jordi Berenguer *

Para Marcel Claude, director ejecutivo de Oceana, esta actitud del primer mandatario confirma que entre las prioridades del gobierno no se encuentra la protección del medio ambiente, independientemente de si en vez de cisnes, sean esta vez los recursos marinos los que mueran o migren.

Oceana manifiesta su abierto rechazo a lo expresado hoy por el Presidente de la República, Ricardo Lagos, de avalar la propuesta de los ejecutivos de Celulosa Arauco y Constitución (Celco) de conducir los efluentes de la planta Valdivia al mar, ya sea en cualquier punto de la costa chilena, producto que el impacto en el océano será similar a lo generado en el santuario Carlos Anwandter.

Para Marcel Claude, director ejecutivo de Oceana, esta actitud del primer mandatario confirma que entre las prioridades del gobierno no se encuentra la protección del medio ambiente, independientemente de si en vez de cisnes, sean esta vez los recursos marinos de los que viven pescadores artesanales y las comunidades lafkenches de las IX y X regiones y zonas aledañas, los que mueran o migren.

Claude manifestó que la solución del emisario marino sólo busca seguir protegiendo los intereses económicos de la empresa de Anacleto Angelini, ya que la Celulosa tiene la posibilidad de realizar una mayor inversión y optar por una solución que no signifique ningún impacto ambiental, ya sea en el río Cruces o en el mar.

De acuerdo a lo expuesto por Antonia Fortt ingeniero ambiental de Oceana, dentro de los efectos que puede tener un ducto de una planta de celulosa al mar, no sólo se encuentra la contaminación de los recursos marinos, la mortandad de aves y algas marinas, sino que la salud de la población se verá seriamente expuesta. Agrega que basta con mirar un poco más al norte de Valdivia, específicamente en Constitución, donde hoy existe un ducto al mar, el que tiene los recursos marinos contaminados y a la población enferma.

Explica que esto se produce porque los residuos industriales líquidos (riles) que se descargan por los ductos, técnicamente llamados emisarios submarinos, contienen metales pesados (que en altas concentraciones y dependiendo del tipo de metal puede provocar desde síntomas como diarrea, hasta la muerte por cáncer), dioxinas y furanos (conocidos contaminantes generados por la celulosa y regulados hoy por el Convenio de Estocolmo) y materia orgánica (que provoca eutroficación en las aguas marinas, es decir grandes crecimientos algales que reducen el oxígeno disponible para la supervivencia de peces en el mar).

Tales características hicieron que la Dirección de Territorio Marítimo (DIRECTEMAR), entidad encargada en nuestro país de la protección del medioambiente acuático en zonas navegables, advirtiese que los emisarios no son aconsejables cuando se trata de contaminantes tóxicos altamente persistentes (en general no biodegradables), en que su dispersión en el medio acuático sólo provocará una daño mayor. Por ello la última propuesta de Celco constituye una grave amenaza para la biodiversidad marítima de la Novena y Décima regiones. Esto, porque los efluentes del proceso de fabricación de celulosa, son considerados internacionalmente como residuos industriales con elevado potencial contaminante, tal como se señala en el Convenio de Estocolmo, al que Chile suscribe. www.ecoportal.net

* Jordi Berenguer
Periodista, Comunicaciones

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