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Se desata la caza de ballenas. Japón reaviva el debate sobre la matanza de cetáceos
22-11-05,

La Agencia Pesquera japonesa, que había sido advertida por la Comisión Ballenera Internacional en junio pasado, no hizo caso del llamado y anunció en días pasados que su meta es cazar hasta abril próximo 935 rorcuales aliblancos, 50 ejemplares de rorcual común y otros tantos de ballena yubarta, especies consideradas como amenazadas.

La edad de oro de la caza de ballenas fue el siglo XIX, según algunos expertos y defensores de los animales, pero para algunas naciones como Japón, Noruega e Islandia, esta práctica continúa, y les resulta tan útil que actúan ignorando los acuerdos internacionales que protegen a estos cetáceos y desafían a gobiernos y grupos ambientalistas.

La Agencia Pesquera japonesa, que había sido advertida por la Comisión Ballenera Internacional en junio pasado, no hizo caso del llamado y anunció en días pasados que su meta es cazar hasta abril próximo 935 rorcuales aliblancos —unos 440 cazaba en los últimos años— y en los próximos años 50 ejemplares de rorcual común y otros tantos de ballena yubarta, especies consideradas como amenazadas, según informó la agencia noticiosa EFE.

De acuerdo con Greenpeace, 2,137 ballenas podrían morir cazadas este 2005 si no se hace nada al respecto.

Los grupos ecologistas denuncian que Japón encubre bajo la investigación “científica” lo que no deja de ser caza comercial.

La flota de este año se compone del buque guía “Nisshin Mahru”, de 8,000 toneladas, y otros cinco barcos que, según la prensa internacional, tienen labores de observación y recogen datos sobre la edad y el contenido del estómago de las ballenas que, ya muertas, cargan en ese buque “nodriza”.

Junto con Japón, desafían la moratoria sobre la caza comercial de ballenas de 1986 otras naciones. Islandia alega que se trata de un programa de caza científica, mientras que Noruega presentó una objeción a la moratoria, con lo que ésta no les es de aplicación. Islandia ha cazado en lo que va de este año 39 ballenas y para 2006 ha anunciado una cuota de 100. Noruega caza anualmente una media de 650 ballenas.

Las pesqueras de Japón y de Noruega se benefician de la venta de carne de ballena, que puede llegar a alcanzar un precio de hasta 350 dólares el kilo.

El buque japonés tiene un punto de gravedad adicional: que la caza va a realizarla en el Santuario Ballenero Antártico, designado como tal en 1994, para ayudar a las ballenas a recuperarse tras un siglo de persecución.

Antes de que se extendiese el uso de la electricidad, se utilizaba el aceite de ballena para iluminar los hogares y muchas especies de este gigantesco animal se capturaban por su grasa y su carne.

A lo largo del siglo XX, se podían encontrar productos de ballena en cualquier consumible, desde los cosméticos para mujeres hasta el combustible para la maquinaria.

Los químicos europeos hidrogenan el aceite de ballena ordinario para elaborar grasas comestibles, extraen vitaminas y hormonas de los hígados y glándulas, congelan y enlatan toneladas de carne para alimento y cuecen el resto para convertirlo en alimento de alto valor proteínico para animales o abono. También se usa el aceite para fabricar jabón y glicerina.

En la época anterior al petróleo y el plástico, las ballenas proporcionaban materias primas muy valiosas para objetos de uso diario. Las ballenas fueron cazadas por su aceite y sus barbas. El aceite se refinaba y vendía para ser quemado en lámparas.

Las barbas de ballena se utilizaban para hacer cepillos, paraguas incluso para hacer a los corséts para mujeres aún más rígidos. Con el descubrimiento del petróleo, la caza aminoró pero se reavivó con la aparición de los barcos a motor con arpones explosivos. Dos pretextos sobresalen: el peligro que representan las ballenas para la pesca (se comen los peces) y la necesidad de cazarlas para estudiarlas. www.ecoportal.net

Diario de Yucatán
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