"Es evidente que en las últimas décadas, a través de un modelo de desarrollo depredador, se ha atentado en forma brutal contra el medio ambiente y los recursos naturales de nuestro país con consecuencias sociales, económicas y ecológicas gravísimas para Chile y los chilenos."
“Los exabruptos del ministro de Economía y Energía, Jorge Rodríguez, no nos sorprenden, él se ha caracterizado por defender los emprendimientos industriales antes que sean evaluados, tal como el proyecto Alumysa en Aysén y ahora los proyectos hidroeléctricos en la misma región”, expresó Juan Pablo Orrego, ecólogo de Ecosistemas. En este sentido, siempre nos ha parecido que el ministro actúa como un operador del sector corporativo privado, y en particular del sector eléctrico del que proviene, y no como un secretario de Estado, que debe velar por el bien común de todos los chilenos, agregó Orrego.
Y si vamos a hablar de crímenes es evidente que en las últimas décadas, a través de un modelo de desarrollo depredador, se ha atentado en forma brutal contra el medio ambiente y los recursos naturales de nuestro país con consecuencias sociales, económicas y ecológicas gravísimas para Chile y los chilenos, enfatizó el coordinador de Ecosistemas.
Las consecuencias a las cuales hace referencia el ecologista son que Chile ha perdido cerca del 70% de la cobertura forestal; hay problemas severos de contaminación con graves consecuencias en la salud de las personas, tales como las altísimas tasas de cáncer del país y de las cuales nadie quiere hablar; y todos los ríos de la zona centro sur han sido intervenidos y degradados a tal punto que la totalidad de las especies de peces de agua dulce están en peligro de extinción.
Para Orrego, el ministro parece ser uno de esos ingenieros que no distinguen entre una máquina y un organismo o ecosistema “parece no saber que el aire, el agua, los alimentos y la calidad de vida sólo las proporcionan la naturaleza y no la industrias humanas”, es un crimen seguir destruyéndola de esta forma ignorante.
En Ecosistemas nunca nos hemos opuesto al desarrollo de la hidroelectricidad en Chile, pero si a transformar cuencas enteras en obras de ingeniería que degradan en forma irreversible los ríos, la flora, la fauna y a toda la población que depende de los ecosistemas fluviales. Ahora, tenemos la claridad que los proyectos presentados por Endesa para los ríos Baker y Pascua son absolutamente inapropiados para cuencas patagónicas de un valor ecológico incalculable, con un potencial económico alternativo a perpetuidad que depende de su integridad ambiental, añadió Orrego.
Un aspecto fundamental de análisis, y respecto al cual Rodríguez no elabora es el porqué de la proyección de la demanda de energía con la que se pretende justificar estos megaproyectos. Desde hace décadas, en los países desarrollados el tema energético también se maneja por el lado de la demanda, esto implica agotar absolutamente todas las posibilidades que ofrece la eficiencia en el uso de la energía y utilizar todas las fuentes renovables, incluyendo las centrales hidroeléctricas de menor escala, solar, eólica y geotérmica. Sin embargo, el ministro sigue fomentando la política impuesta por trasnacionales como Endesa, basada en mega centrales termo e hidroeléctricas, las que además de provocar los severos impactos ecológicos y sociales ya mencionados impiden que se desarrollen las fuentes renovables de energía. No es casual la comparación entre minería y desarrollo hidroeléctrico que utiliza Rodríguez, de hecho Endesa, en sus primeras presentaciones de sus proyectos en la Patagonia justificó la materialización de las megas centrales con el ingreso de nuevos proyectos mineros al sistema. Nos parece que la minería es otro de los sectores industriales que el país debe reevaluar con mucho cuidado porque sus impactos ambientales y sociales negativos saltan a la vista, concluyó Juan Pablo Orrego. www.ecoportal.net
Santiago, 24 de Noviembre de 2004-
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