Desde el fin del siglo XIX y hasta mediados del XX, la aparición de estas mega obras con sus tremendas secuelas, hicieron surgir una nueva problemática socio-ambiental, expresada en los riesgos para hábitat y ecosistemas sensibles, que condenaban a pueblos enteros al desarraigo y la pérdida de identidad cultural.
El 14 de Marzo de cada año se conmemora el Día Internacional de Acción contra las Represas y en Defensa de los Ríos, el Agua y la Vida, establecido en el marco del "1er. Congreso Internacional de Afectados por las Represas", realizado en la ciudad de Curitiba (Brasil), entre el 11 y el 14 de Marzo de 1997.
Pese a que hoy existe una mayor conciencia sobre los peligros de estas megarealizaciones, que afectan a millones de personas en el mundo, todavía falta mucho para desterrar de la mente de los planificadores la idea de seguir utilizando esta tecnología de la destrucción.
Desde el fin del siglo XIX y hasta mediados del XX, la aparición de estas mega obras con sus tremendas secuelas, hicieron surgir una nueva problemática socio-ambiental, expresada en los riesgos para hábitat y ecosistemas sensibles, que condenaban a pueblos enteros al desarraigo y la pérdida de identidad cultural.
Debido al reclamo de infinidad de comunidades y la prédica de ambientalistas, en la actualidad importantes instituciones internacionales, han aceptado que estos megaemprendimientos, además de los cuantiosos recursos económicos que insumen, resultan de una negatividad extrema en lo que se refiere a la destrucción de valiosas tierras fértiles, la desaparición de zonas de alto valor histórico-cultural o paisajísticas y la dislocación de comunidades enteras, que pasan a engrosar la lista de refugiados ambientales, que deben radicarse en las villas miserias de las grandes ciudades, agravando el problema de las megalópolis.
El Programa de la N.U. para el Desarrollo (PNUD), ha expuesto que: "Los diques hidroeléctricos en gran escala han resultado la causa de la destrucción de valiosas tierras agrícolas, la dislocación de comunidades enteras y la introducción de enfermedades transmitidas por el agua".
A pesar de los avances en la materia, parecería que en muchos países y en el nuestro también y se marcha a contramano de la racionalidad y el sentido común.
No es casual que el Gobierno Nacional haya anunciado a través de distintos medios de comunicación, las realizaciones siguientes:
1.- Elevación del nivel de cota de Yaciretá a 83 metros, desde los 78 actuales, que inundará nuevos barrios en Posadas (Misiones – R.A.) y Encarnación (Paraguay), sin que se haya previsto donde se trasladarán a los casi 50 mil pobladores que perderán sus viviendas.
2.- Elevación del nivel de cota de Salto Grande que provocará, de acuerdo a cálculos existentes, la inundación de más de 8 mil hectáreas de tierras aprovechables, sin olvidar que en su momento hizo desaparecer la ciudad de Federación.
3.- Firma del Protocolo para la construcción de la represa de Corpus, teniendo en cuenta que para esta obra en su momento la Provincia de Misiones convocó a un plebiscito y en el cual el 92 % de los misioneros VOTO por el NO a la Represa.
4.- Firma del Protocolo de Intenciones para la construcción de la Represa de Garaví, también en la provincia referida sobre el río Uruguay, sin descontar que posiblemente también haya que proyectar obras complementarias como las represas de Roncador y El Toro.
Estos intentos deberían provocar que tanto los santafesinos y entrerrianos estemos atentos y con el sentido alerta, no vaya a ser que dentro de no mucho tiempo se comience nuevamente a hablar de la necesidad de construir la represa de Paraná Medio, que iba a hacer desaparecer casi un millón de hectáreas.
Las represas de gran escala y sobre ríos de llanura, son artificiales planicies húmedas que producen una rápida desaparición de biodiversidad, convirtiéndose en verdaderas bombas biológicas, que alteran el clima, incrementan la humedad atmosférica, el nivel de vientos, provocando lluvias torrenciales, con impactos terribles en la agricultura. El agua de los embalses disminuye su calidad, lo que sumado al impedimento de la migración de la fauna ictícola, provocan progresivamente la merma de las especies hasta casi su desaparición. Hechos como los reseñados ya han ocurrido en la represa de Assuam, sobre el río Nilo en Africa.
Entiendo que demasiado daño en el entorno hemos producido los seres humanos, como para darnos el lujo de seguir en esta suerte de ruleta rusa interminable, sin que nos detengamos a pensar los riesgos que encierra sobre el destino común un desarrollo insustentable e irracional. www.ecoportal.net
Ricardo Mascheroni