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Editorial Ambiente y Sociedad, Año 6, Nº 240
17-03-06,
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AMBIENTE Y SOCIEDAD
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ISSN 1668-3145
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Publicación Semanal y Gratuita de EcoPortal.net
AÑO 6 Nº 240, MARZO 16 de 2006
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Estimad@s Amig@s
Hace casi exactamente 3 años, un pequeño pueblo de la provincia de Chubut, Argentina, cerraba una etapa en su lucha contra una de las industrias más contaminantes del planeta, con un plebiscito en el que el 81% votó por el NO A LA MINA. Los valerosos vecinos de ese pueblo llamado Esquel, siguen hoy ofreciéndonos con su ejemplo de lucha incondicional una luz de esperanza que desde muy al sur ilumina nuestra lucha.
Iluminada seguramente por ese albor austral, la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú encabeza otra cruzada, esta vez no contra la minería, sino contra otra de las industrias que envenenan al planeta con sus apetitos insaciables de recursos naturales, la de la pasta de celulosa.
Algo así como 15 años hace que estas empresas vienen planificando su desembarco en esta zona, con sus forestaciones de eucalipto y pino, vendido como “el gran negocio de la industria verde”, “ganar dinero por plantar árboles” era la consigna que nos vendían.
Pocos se daban cuenta en ese momento de los efectos nocivos que tendría ese emprendimiento y menos aun del trasfondo oculto tras esa aparente "industria ecológica".
Los monocultivos de cientos de miles de hectáreas de eucaliptos y pinos son ahora llamados por los ecologistas “desiertos verdes”, pues consumen el agua y los minerales de la tierra hasta dejarla agotada e inutilizable para cualquier otra actividad.
Ahora que los árboles plantados desde hace 15 años pueden comenzar a utilizarse como materia prima, dos pasteras están instalándose sobre las orillas del Río Uruguay y esto es sólo la punta de iceberg de muchas otras que, presionadas por leyes cada vez mas proteccionistas del medio ambiente en sus países de origen, pretenden mudar su inmundicia a países con legislación y gobiernos mas permisivos y vulnerables.
Parece que no supieron valorar adecuadamente un factor “de riesgo” que podría alterar sus planes. Desde hace unos cuantos años, los pueblos de Latinoamérica estamos dejando de ser las dóciles ovejitas que se limitaban a soportar las consecuencias de las decisiones tomadas por los gobiernos o los dueños del poder.
Ahora los pueblos del sur sabemos que si nos unimos podemos oponer una resistencia pacífica, pero firme e indeclinable, a cualquier emprendimiento que atente contra nuestros derechos y contra nuestro futuro. En este momento debemos apuntar todos nuestros cañones contra el desembarco de ENCE y BOTNIA en Fray Bentos, sin dejar por eso de ir por las demás pasteras, mineras y otras industrias o actividades que contaminan nuestra tierra, nuestras aguas y nuestro aire en cada uno de los países de ésta, Nuestra América.
Muchas gracias y hasta la próxima publicación.
Ricardo Natalichio
Director
rdnatali@ecoportal.net www.EcoPortal.net
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