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Perú: El mensaje presidencial y la minería
01-08-06, Por José De Echave C

El mensaje presidencial del 28 de julio ha dado algunas luces sobre lo que será la política del nuevo gobierno en un sector clave como el minero. Por un lado están las ausencias en el discurso y por otro, anuncios sobre algunos temas claves que estuvieron en la campaña electoral y que aparecen preocupantemente distorsionados.

El mensaje presidencial del 28 de julio ha dado algunas luces sobre lo que será la política del nuevo gobierno en un sector clave como el minero. Por un lado están las ausencias en el discurso y por otro, anuncios sobre algunos temas claves que estuvieron en la campaña electoral y que aparecen preocupantemente distorsionados.

Sin duda destaca el anuncio de haber iniciado una mesa de negociación con las empresas mineras para solicitarles un aporte extraordinario que se espera acordar en las próximas semanas. Esto debe haber sonado a música celestial para los empresarios: de esta manera se estaría dejando de lado el anunciado impuesto a las sobreganancias y de paso no se mencionó para nada sobre el pago de regalías.

Pero cabe preguntarse ¿cuál es la novedad de la propuesta? Las empresas ya realizan aportes voluntarios: Tintaya aporta el 3% de sus utilidades antes de impuestos; Yanacocha, Antamina y las demás hacen lo suyo, a su estilo y según ellas según sus posibilidades; basta revisar sus informes anuales de gasto social para hacer un recuento de esos aportes. Esto que ya viene ocurriendo, seguramente será presentado en las próximas semanas como una colaboración pactada con algunos criterios homogéneos para el conjunto de empresas mineras. Sin embargo, en lo sustancial, nada nuevo.

Además existe el riesgo que estos aportes sean deducidos del impuesto a la renta, como lo han sugerido algunos representantes del flamante partido de gobierno. De nuevo más de lo mismo: en la última década un conjunto de beneficios tributarios para el sector minero, como la reinversión de utilidades, la doble depreciación, la depreciación acelerada, entre otros, han sido deducibles del impuesto a la renta. Y claro si no hay impuesto a la renta tampoco hay nada que distribuir vía canon minero. Seguir insistiendo en propuestas que atacan la base del impuesto a la renta y querer que todos los peruanos paguemos el “gasto social” de las empresas es no haber entendido lo que ha ocurrido en este sector en la última década en materia de conflictos sociales.

Sin duda los grupos empresariales perciben al gobierno aprista como un nuevo aliado. Lo hicieron su candidato en la segunda vuelta y ahora más que nunca esperan que les brinde la continuidad de las políticas aplicadas y sobre todo que nada cambie de manera sustantiva. Sin embargo, al otro lado de la orilla, poblaciones, diversas organizaciones sociales y no gubernamentales han planteado la necesidad que se produzcan cambios en las políticas aplicadas en el sector. Cabe recordar que el ofrecimiento electoral fue el de un cambio responsable.

Lo cierto es que al margen de la voluntad y las presiones de las empresas y como ha venido ocurriendo en los últimos años, si no se producen cambios responsables pero sustanciales, serán los propios conflictos en diferentes regiones los que impondrán la agenda de debate del sector minería en los próximos años. Y el nuevo gobierno, como ocurrió con el anterior, se verá en apuros, actuando de manera reactiva y apagando “incendios”.

El APRA se debería acordar del argumento de las “bombas de tiempo”: casos como el de Majaz, los diferentes escenarios de disputa en Cajamarca, el reclamo de las comunidades en Las Bambas, La Oroya; son verdaderas “bombas de tiempo” que esperan soluciones reales. Tampoco deberían olvidar que en la mayoría de regiones mineras perdieron en las elecciones generales en la primera y segunda vuelta.

Por lo tanto, una agenda minera, de cambios sustanciales y responsables, deberá ser trabajada seriamente e incorporada en cualquier plan que piensen implementar: en el de la “sierra sur” y en las estrategias que se seguirán en otras regiones importantes. Las mesas de negociaciones no deberían ser únicamente con “las grandes empresas mineras” como anunció en su discurso el presidente; la metodología para el abordaje de los diferentes temas de la agenda minera debería tener como premisa incorporar en la construcción de las soluciones a todos los sectores y sobre todo a las poblaciones afectadas. No existe otra alternativa que actuar sin exclusiones. Este debería ser un requisito para el cambio responsable. www.ecoportal.net

Enviado por
Javier Janke

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