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AMBIENTE Y SOCIEDAD
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ISSN 1668-3145
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Publicación Semanal y Gratuita de EcoPortal.net
AÑO 7 Nº 260, AGOSTO 03 de 2006
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Estimad@s Amig@s
El fracaso de Doha y el hambre en el mundo
Hace pocos días se produjo un acontecimiento tan importante que influye directamente en la vida de cientos de millones de personas y que casi no ha tenido difusión en los medios masivos de comunicación.
Hablamos de la suspensión por tiempo indefinido de la Ronda de Doha de negociaciones multilaterales de comercio. Es decir, del fracaso de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en su afán por constituir y reglamentar la reducción de todas las actividades humanas y todos los recursos naturales, a mercancías pasibles de ser compradas y vendidas al mejor postor.
Las tristemente famosas “Privatizaciones” del agua, la salud, la educación, para citar algunas, son producto de un camino trazado por la OMC. Estas privatizaciones tuvieron un impacto terrible en los sectores más pobres, causando conflictos muy duros en Latinoamérica, como el del agua en Bolivia.
Y es que, por ejemplo, abrir los mercados internacionales, reduciendo o anulando aranceles de exportación e importación como si las economías de todos los países y sectores fueran iguales, ha sido -para los pequeños y medianos productores agrícola-ganaderos- la introducción a una competencia directa con las multinacionales del agronegocio y los sectores agrarios subsidiados de los países desarrollados.
Las cifras son elocuentes e indican que desde que comenzó a funcionar la OMC (en 1995) no ha disminuido el número de gente con hambre en el mundo y que, el 60% de la gente en esa situación son campesinos y pescadores.
Hoy, más de 2.000 millones de personas de todo el mundo obtienen su único sustento de la agricultura familiar y la pesca artesanal. 850 millones de personas pasan hambre de forma permanente, tres cuartas partes de las cuales son campesinos, campesinos sin tierra y trabajadores agrícolas.
El desplome de los precios de muchos de los productos agrícolas ha provocado la ruina de millones de pequeños campesinos. En algunos países a esto hay que sumarle el flagelo de los transgénicos, los cambios en los modos de producción agrícola impuestos por los agronegocios y los monocultivos forestales. Esta crisis ha provocado a su vez un éxodo rural hacia las grandes ciudades.
El modelo de los agronegocios, centrado en el beneficio a corto plazo, ha aumentado el problema de la deforestación, dando lugar a la concentración de tierras, la erosión de los suelos, la destrucción de la biodiversidad y la contaminación de las aguas.
Ante este panorama, se presentan algunas interesantes alternativas, como la que plantea la Vía Campesina, junto a muchas otras organizaciones aliadas. Su propuesta para superar la crisis es la soberanía alimentaria, que implica, entre otras cosas, que haya una administración internacional de los mercados agrícolas que esté basada en la concertación y la responsabilidad para garantizar precios justos tanto a los productores como a los consumidores.
El derecho a la soberanía alimentaria depende de la fuerza de la agricultura familiar o en pequeña escala y de un acceso justo a los medios de producción como el suelo, el agua, las semillas, la formación y los créditos. Esto supone desarrollar un modelo de agricultura dirigido a la autonomía alimentaria a nivel local, así como a la creación de pequeños círculos comerciales. El planeta está en una profunda crisis cuya palabra clave es “distribución”, todo está distribuido in ecuánimemente, la riqueza, el trabajo, el poder, la justicia. Que los pueblos tomen el tema en sus manos para poder juntar todas las cartas y barajar de nuevo, parece ser la única solución.
Nos reencontramos la próxima semana, con una nueva entrega de esta publicación.
Ricardo Natalichio
Director
rdnatali@ecoportal.net www.EcoPortal.net
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