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Manifestación Suiza de solidaridad con Oaxaca. Por Sergio Ferrari
07-12-06, Por Sergio Ferrari *

Cerca de mil manifestantes, en su mayoría jóvenes, desfilaron el pasado sábado 2 de diciembre por el centro de Berna, exigiendo el fin de la represión en Oaxaca. Y solidarizándose con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). La manifestación de solidaridad fue convocada por una cuarentena de organizaciones políticas, sindicales y de solidaridad helvéticas.

La manifestación de solidaridad fue convocada por una cuarentena de organizaciones políticas, sindicales y de solidaridad helvéticas. Y se inscribe en un movimiento internacional de protesta contra las graves violaciones de derechos humanos en ese Estado del sureste de México, limítrofe con Chiapas.

Llamaron a movilizarse, entre otros, los sindicatos UNIA /Berna y el de Servicios Públicos así como SOLIFONDS (asociación de solidaridad sindical con los movimientos populares). La juventud del Partido Socialista, el Partido del Trabajo y el Partido Verde de la capital. El Secretariado de Solidaridad con América Central, Médico Internacional/Suiza, diversos colectivos de solidaridad con Chiapas, la Reitschule (centro alternativo bernés) y agrupaciones autónomas, altermundialistas y también participaron de la movilización pacífica.

Varias organizaciones latinoamericanas adhirieron a la marcha. Entre ellas la Coalición por los Derechos Políticos de Mexicanos en el Extranjero; Minka Alterlatina; Radio Rebelde Sound Sistema; UMES, la otra campaña etc.

La historia de una tensión en aumento

Mayo del 2006: los maestros del Estado de Oaxaca inician un proceso de movilización por reivindicaciones salariales. La represión comienza a intensificarse. El 14 de junio un plantón de los docentes en el centro de la ciudad es desmantelado con marcada agresividad por fuerzas policiales.

Al calor de la confrontación social creciente, ese mismo mes, nace la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca), una amplia confluencia de más de 300 movimientos populares del Estado.

A las demandas originales del magisterio, la nueva plataforma incorpora otra, en este caso de tipo político: la renuncia del Gobernador del Estado, Ulises Ruiz, que pertenece al Partido Revolucionario Institucional (PRI). A quien lo acusan de corrupción e insensibilidad ante las demandas.

La tensión continúa y la espiral de violencia se multiplica. En los últimos siete meses, según organismos de derechos humanos, se registran más de 400 heridos, 17 muertos, numerosos desaparecidos, torturas, agresiones sexuales contra dirigentes femeninas y centenas de prisioneros muchos de los cuales son distribuidos en cárceles lejanas.

El 27 de octubre Brandley Will, camarógrafo norteamericano que colaboraba con medios alternativos de su país es asesinado cuando cubría una manifestación callejera. El 28 de noviembre, para sorpresa de observadores internacionales, los dos detenidos por esta causa fueron liberados.

En la última semana de noviembre, Teresa Rodríguez, directora regional del Fondo de desarrollo de la ONU para la Mujer (UNIFEM) denunció públicamente “la violencia generalizada y sistemática contra las mujeres cometidas por autoridades en San Salvador de Atenco y ahora en Oaxaca”.

Los primeros días de diciembre Amnistía Internacional lanzó una campaña urgente por la vida y la libertad de varios detenidos.

Solidaridad Helvética

“La manifestación es una acción de solidaridad imprescindible”, expresa Philipp Gerber, coordinador de Médico Internacional - Suiza, quien visitó Oaxaca dos veces en los últimos meses. Y quien caracteriza la situación allí como de “Estado de sitio de facto”.

Para Gerber, los objetivos de la solidaridad son de dos tipos. Por una parte presionar a las autoridades helvéticas “para que ofrezcan sus buenos oficios diplomáticos en la búsqueda de una solución pacifica al conflicto y que se pronuncien contra la militarización no sólo de Oaxaca sino de todo México”.

Y, al mismo tiempo, “exigir al Gobierno mexicano el cese de la represión, la salida de la policía federal, libertad de los presos, la cancelación de las órdenes de captura contra los dirigentes de APPO, renuncia del Gobernador Ruiz y el fin de la impunidad”.

Aspectos, estos últimos, contenidos en el documento público que suscribieron las organizaciones que convocaron la actividad en Berna el primer sábado de diciembre. Dicho documento, adicionalmente, exige “que la Cruz Roja mexicana pare la entrega de heridos a la policía federal” y critica “los acuerdos de libre comercio firmados por México con Estados Unidos”.

Apoyo concreto a la APPO

Con el aumento de la represión, “los heridos muchas veces no eran tratados adecuadamente en las hospitales públicos o bien estaban sujetos a la presencia y presión de grupos paramilitares”, explica Gerber.

Y de allí, la decisión de Médico Internacional - Suiza de apoyar “los puestos de socorro, es decir estructuras de primeros auxilios que la gente comenzó a instalar con el apoyo de estudiantes de medicina”.

Dichos centros, sigue explicando, “cuentan con lo básico en cuanto a atención médica. Y ahí llegan los heridos cuando se tratan de casos que no son extremadamente graves”.

Gerber no esconde su simpatía por la APPO, para quien, según el activista helvético, “la solidaridad internacional es muy importante”. Tal vez, una de las mejores garantías para que los movimientos sociales no “sean reprimidos como en los viejos tiempos”, concluye.
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La presencia internacional en Oaxaca

La abogada suiza Susana Sutter tiene una larga y estrecha relación con México, país en el que vivió varios años a partir de 1999.

Durante mes y medio –septiembre a mediados de octubre- del año en curso estuvo en Oaxaca, desempeñándose como observadora de Peace Watch Suiza (PWS).

En entrevista con este corresponsalSutter compartió alguna de las experiencias vividas durante esas seis semanas.

“Estaba antes en Chiapas pero a inicios de septiembre me trasladé a Oaxaca, con la convicción que era importante una activa presencia internacional…

Fue cuando la Red Oaxaqueña de los Derechos Humanos convocó a una misión civil internacional, que se desarrolló entre el 4 y el 8 de octubre.

La Misión, compuesta por una treintena de personas de dieciséis organizaciones diferentes –algunas de las cuales ONG mexicanas de derechos humanos- se dividió en varios grupos de trabajo. Uno se encargó de los presos políticos; otro de la intimidación e incertidumbre en general, incluyendo a los medios de comunicación y las comunidades. El tercero, al que me integré, se ocupó de la seguridad de las personas mismas. Estuvimos y acompañamos a activistas del magisterio, de la APPO, trabajadores de la radio –ndr: ocupada por la APPO y luego devuelta a sus propietarios-. Y también con un grupo de empresarios así como con la subsecretaria de derechos humanos del gobierno estatal etc.

Nos dedicamos a la observación y documentación de violación de derechos humanos en todas partes. Realizamos más de veinte entrevistas.

Cuando la Misión Civil terminó, decidí quedarme, para continuar la observación, intercambio y documentación de testimonios.

La presencia internacional en general fue muy bienvenida por los diferentes actores. Los activistas sociales a quienes entrevistamos expresaron la importancia de no sentirse solos, de saber que hay un acompañamiento internacional.

Estoy muy conmovida por lo que pasa allá. Me entristece la pobreza creciente y la injusticia. Y pienso es importante seguir de cerca los sucesos allá. Entender que México es algo más que un país de inversiones y de turismo. Que hay lugares muy pobres. Que los grupos indígenas siguen siendo marginados…”, concluyó Sutter. www.ecoportal.net

* Sergio Ferrari, desde Berna, Suiza

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