Hace apenas unos días, el gobierno argentino se mostró optimista frente al encuentro que organiza el "facilitador" real Juan Antonio Yáñez para los días 18, 19 y 20 de abril, en el marco de sus gestiones de mediación en el conflicto entre Argentina y Uruguay por la instalación de la pastera de Botnia en Fray Bentos.
La tarea del "facilitador" no será para nada sencilla. En dos semanas, presidirá una ronda de diálogo entre Uruguay y Argentina, pero, mientras en Madrid se realizan los últimos preparativos, las aguas del Río Uruguay están cada vez más revueltas.
Hace apenas unos días, el gobierno argentino se mostró optimista frente al encuentro que organiza el "facilitador" real Juan Antonio Yáñez para los días 18, 19 y 20 de abril, en el marco de sus gestiones de mediación en el conflicto entre Argentina y Uruguay por la instalación de la pastera de Botnia en Fray Bentos. "Hay que apostar a que el esfuerzo que ha hecho el Rey Juan Carlos y su emisario rinden frutos", dijo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández y luego agregó que la reunión será una oportunidad para comenzar a dialogar con Uruguay.
Sin embargo, es posible que el esperado diálogo se empantane desde ya en un nuevo cruce de posiciones encontradas. Al menos eso sugirieron las autoridades orientales luego del endurecimiento de los cortes fronterizos durante toda la Semana Santa (o de Turismo, como se la conoce en Uruguay), y de las declaraciones del canciller argentino Jorge Taiana, quien aseguró que su país se mantendrá firme con el reclamo de relocalización de la planta finlandesa.
La respuesta del ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Reinaldo Gargano, se conoció ayer a través de la prensa local. El canciller confirmó su participación en la delegación del gobierno de Tabaré Vázquez que asistirá a reunión que prepara el facilitador español, pero advirtió que “si los argumentos son a todo o nada” el diálogo no será fructífero.
Gargano también adelantó que llevará tres planteos a Madrid: “que Uruguay no violó el Estatuto del río, que no negociará con puentes cortados y que la planta de Botnia no se toca del lugar donde se encuentra”, no sólo porque la obra esta casi totalmente terminada, sino también porque “se puede probar que nosotros hemos dado una autorización conveniente, que no va a contaminar al río, y que se ha dado todo dentro de los marcos legales correspondientes".
"Esto es lo que va a definir la Corte Internacional de Justicia (CIJ), quizás el año que viene; mientras tanto la planta va a dar pruebas sobre si contamina o no, porque va a funcionar", agregó Gargano en una entrevista con el diario La República de Montevideo.
De hecho, la ministra de Medio Ambiente, Alicia Torres, que también viajará a España, anunció el lunes que se realizarán controles sanitarios en Fray Bentos antes y durante el funcionamiento de la planta de Botnia para ofrecer mayores garantías a la población. Estudios similares están previstos en Gualeguaychú, ciudad argentina que se encuentra a la cabeza de las protestas contra la instalación de la pastera sobre el río Uruguay.
A este clima de tensión previo entre ambas orillas, debe sumarse la reaparición del “factor Bin Laden”, magnificado por los medios orientales a partir de declaraciones aisladas en medio de los bloqueos fronterizos, con el objetivo instalar el falso temor a un atentado contra la planta de la transnacional finlandesa.
El propio intendente del departamento uruguayo de Río Negro, Omar Lafluf, se hizo eco de esas versiones y calificó la situación como “alarmante” porque, según consideró, los asambleístas de Gualeguaychú tienen "bandera libre para actuar".
En consecuencia, los dirigentes de la Asamblea debieron salir a aclarar, una vez más, que sus métodos de lucha son exclusivamente pacíficos y que no se responsabilizan por comentarios individuales, como el que publicó el diario conservador El País sobre un posible ataque contra Botnia. “Nos mantenemos en la vía pacífica de convencer a las autoridades y de pedir el diálogo para resolver esta cuestión, que la sociedad no acepta de este lado. En cuanto a expresiones particulares de algunas personas, son de ellos y no de la asamblea. La asamblea en términos generales tiene una expresión constante de fraternidad hacia el pueblo uruguayo”, aseguró el activista Juan Veronesi.
En medio de tanto entredicho oficial, falta de voluntad política para el diálogo y paranoia de los medios de comunicación, la única parte beneficiada sigue siendo Botnia, cuyos intereses transnacionales cuentan con la protección estatal, asegurándole el desarrollo del modelo de la celulosa, tan depredador y contaminante como el del monocultivo de la soja que se instaló en la Argentina y que se expande en el resto de los países del Mercado Común del Sur (Mercosur).
Mientras se demora el diálogo, el consenso y el entendimiento entre estos y otros países hermanos de América del Sur, los modelos impuestos por el bloque de poder avanzan sin escrúpulos y, al mismo tiempo, se diluye el debate pendiente sobre la perspectiva de desarrollo regional que debería sustentar el proceso de integración sudamericano, un modelo sobre nuevas bases que contemple la sustentabilidad del medio ambiente, las asimetrías estructurales y la igualdad social.
Por el momento, la tarea más difícil estará sobre los hombros de Yáñez, quien deberá acercar y conciliar posiciones entre uruguayos y argentinos en apenas dos semanas. Habrá que ver si lo logra, pero desde ya, sólo por el intento, debería merecer un monumento. www.ecoportal.net
* Fernando M. López | Desde la Redacción de APM
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