Eventos de transcendencia global como la cumbre del G8, si bien de caracter puramente simbolico, son nuestra oportunidad de mostrar que no nos mantendremos sentado/as mientras el capitalismo conduce una guerra constante contra todo/as nosotro/as. Los momentos insureccionales que marcaron las movilizaciones en Amsterdam, Praga, Seattle, Napoli, Quebec, Genoa, o Salonika son solo iconos del constante conflicto que constituye la guerra social y de clases a nivel global.
A comienzos de Junio del 2007 (del 06.06 al 08.06 para ser precisos), los líderes de los países miembros del G8 se reunirán en Heiligendamm, Alemania. Detrás de una reja de 12 Km. y protegidos por miles y miles de soldados y policías, intentaran brindarle una imagen de transparencia y responsabilidad al actual modelo económico, político, y social mundial.
La farsa dentro de esta cumbre será acompañada por otra triste farsa del otro lado de la reja. Un mar de ONGs, sindicatos, partidos, y personalidades se reunirán del lado de afuera para deplorar la falta de transparencia del G8. Nos hablaran de amnistiar la deuda del tercer mundo,"de construir una alternativa social Europea para hacerle frente a la mala versión neo-liberal del capitalismo. Pero, por sobre todo, pedirán un lugar en la mesa," para poder manejar de mejor manera a la pobreza y explotación. En pocas palabras, para construir un capitalismo con cara sonriente".
Pero nosotros/as, revolucionarios/as y anti-autoritarios/as de todas las tendencias, nos dirigimos al Norte de Alemania con otra motivación...
No nos interesa un lugar en la mesa del capitalismo,"o en brindarle una cara humana a un sistema que sabemos que es inherentemente destructivo. Sabemos que no es mas que una ilusión la vida mejor" dentro de una tal pesadilla. Nuestro ideal es otro. Es uno de una sociedad basada en el apoyo mutuo y la solidaridad, donde a nadie se le roba el fruto de su labor, y las decisiones que afectan a todos/as son hechas por todo/as, y no por unos pocos. No queremos nada menos que tirar abajo la mesa del capitalismo."
Eventos de trascendencia global como la cumbre del G8, si bien de carácter puramente simbólico, son nuestra oportunidad de mostrar que no nos mantendremos sentados/as mientras el capitalismo conduce una guerra constante contra todo/as nosotros/as. Los momentos insurreccionales que marcaron las movilizaciones en Amsterdam, Praga, Seattle, Napoli, Québec, Génova, o Salonika son solo iconos del constante conflicto que constituye la guerra social y de clases a nivel global. Cuando arden los suburbios de las metrópolis franceses, y cuando en todas partes del mundo barrios enteros se vuelven incontrolables, es cuando las contradicciones de este sistema se ponen en evidencia, tomando la forma de rupturas sociales. El papel de revolucionarios y anti-autoritarios debe ser de intervenir en estos procesos, intentando darles un carácter progresivo y revolucionario. Esta lucha toma día tras día su forma concreta, sea en manifestaciones, acciones militantes u otras formas de expresión. En América del Norte, con las propiedades incendiadas de aquellos que buscan destruir la tierra para su propio beneficio; en los levantamientos de trabajadores/as y estudiantes/as en Santiago, Buenos Aires, y La Paz; o en Europa del Norte donde los/as jóvenes se rebelan en las calles de Copenhague, luchando por preservar su derecho a imaginar una forma diferente de existir.
Es la misma lucha que se rige dentro y fuera de las prisiones del estado, contra los programas de exterminio de presos políticos (las celdas blancas en Turquía, el régimen FIES en el Estado Español), y por la liberación de los compañeros/as anarquistas en las cárceles Griegas; de los presos de las luchas de liberación Indígena y Negra en EEUU; y de todo/as los presos/as políticos/as...Es la guerra que hace arder los metrópolis de Paris a Atenas, entre los/as excluidos/as y los/as que excluyen, entre jóvenes y policías. Quizás no se libre siempre de la forma que nos imaginamos, pero sin embargo es un indicio de la ruptura social creciente. El trabajo nuestro debe ser de siempre luchar por evidenciar y agrandar esa ruptura!
La cumbre del G8 no es más que un símbolo, una imagen personificada de un modelo social y económico abstracto. En pocas palabras, un mensaje tétrico. Pero un mensaje es precisamente lo que queremos darles! Venimos de distintas corrientes políticas y sociales, con distintas experiencias y tácticas. Pero esta cumbre es una oportunidad de unirnos con compañero/as de otras regiones, juntar contactos y construir redes de resistencia. Y en ese proceso, hacer buen uso de otra oportunidad para mostrarle a los líderes del G8 y del mundo lo que es la fuerza de la rabia de nuestra clase. Somos una fuerza ingobernable, y ninguna reja nos parara!
Ningún Otro Mundo es Posible dentro del Capitalismo. Hagamos Historia del Capitalismo. Bloqueemos la Cumbre del G8. www.ecoportal.net
por Coordinadora Antifascista de Madrid
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