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Aumenta la posibilidad de un colapso mundial del sistema alimentario

A medida que los cambios ambientales continúen desarrollándose, es probable que muchas regiones del mundo enfrenten un mayor riesgo de colapso del sistema alimentario. Un nuevo artículo explora la probabilidad de que ocurran eventos extremos simultáneos que amenacen nuestros sistemas alimentarios a la vez en diferentes partes del mundo.

Según la nueva publicación de Nature, la probabilidad de tal evento ha aumentado en las últimas décadas. El coautor del estudio, Stefan Hochrainer-Stigler, investigador del Programa de Riesgos y Resiliencia en IIASA, explica que el enfoque permite estimar «eventos climáticos extremos simultáneos a gran escala de manera basada en el riesgo», permitiendo «el desarrollo de nuevas estrategias de respuesta al riesgo».

El estudio se basó en los vínculos entre la variabilidad climática y el rendimiento de los cultivos en los graneros de los países con mayor producción de cultivos durante el último medio siglo. El trigo, el maíz y la soya ahora tienen más probabilidades que antes de estar expuestos a riesgos climáticos simultáneos. En muchos casos, las fallas en algunas partes del mundo pueden compensarse con exportaciones de otros. Sin embargo, la creciente probabilidad de fallas simultáneas en todo el mundo es mucho más difícil de abordar.

En el caso de un evento discreto, una nación podría simplemente usar sus existencias o importar cultivos a un precio más alto, pero hacerlo solo aumenta la interdependencia global en diferentes niveles. Si un peligro climático importante golpea a los productores clave de cultivos básicos, todo el sistema puede llegar repentinamente al borde del colapso. El resultado serían picos de precios y crecientes desigualdades en el acceso a los alimentos, seguidos de migración masiva, conflictos y hambrunas.

Según otro estudio reciente, en un escenario de 2° C, las pérdidas simultáneas de calentamiento en los graneros de maíz del mundo tienen una probabilidad del 7%. De repente, esto aumenta a un 86% de probabilidad bajo un calentamiento de 4° C, al que nos dirigimos actualmente según algunos investigadores. Los eventos que podrían desencadenar tal interrupción incluyen olas de calor e inundaciones repentinas y severas, sequías prolongadas, incendios forestales y más.

Es importante destacar que, en este documento en particular, los investigadores solo analizaron el cambio en los peligros, no la producción. Aunque la probabilidad de que eventos extremos simultáneos golpeen los sistemas de producción ha aumentado, la probabilidad de disminuciones simultáneas en la producción en múltiples sistemas ha disminuido, al menos para el maíz. Esto sugiere que estamos adaptando nuestras tecnologías y métodos agrícolas en el camino. Sin embargo, la cuestión de si podemos adaptarnos lo suficientemente rápido todavía está en duda.

Es probable que hagamos un mejor almacenamiento de alimentos, así como una mejor recopilación de datos, una distribución diversificada y sistemas de alerta temprana. Mientras tanto, el desarrollo de cultivos más resistentes y el avance de las tecnologías agrícolas pueden actuar como medios más a largo plazo para abordar los desafíos. Aún así, la prevención sigue siendo nuestra mejor apuesta.

Si bien se necesita más investigación para comprender mejor los riesgos y desarrollar mecanismos apropiados para prevenirlos, es obvio que una acción oportuna para mejorar la resiliencia de nuestros ecosistemas, apoyar la biodiversidad y prevenir el cambio climático extremo es la mejor manera de apoyar nuestros sistemas alimentarios.


Artículo en inglés

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