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Piña, digestiva y gran fuente de vitamina C

Su pulpa jugosa, de exótico aroma y refrescante sabor entre dulce y ácido, es una buena fuente de vitamina C y una gran aliada frente a la pesadez de estómago. En una mesa festiva resplandece con luz propia.

Por Dr. Josep Lluís Berdonces y Santi Ávalos

Su pulpa jugosa, de exótico aroma y refrescante sabor entre dulce y ácido, es una buena fuente de vitamina C y una gran aliada frente a la pesadez de estómago. En una mesa festiva resplandece con luz propia.


La piña está compuesta principalmente por agua (alrededor del 85%), aunque aporta una buena dosis de hidratos de carbono (13,5%) y una pequeña cantidad de fibra (1,5%). El contenido de grasas y proteínas es insignificante. Todo esto la hace ligera (tan sólo 57 calorías por 100 gramos). A medida que la fruta madura sus azúcares (sacarosa, fructosa y glucosa), todos ellos de asimilación rápida, aumentan y la vuelven más dulce.

En cuanto a sus micronutrientes, la piña es rica sobre todo en vitamina C (20 mg/100 g) y, en menor grado, en vitaminas B1 (0,08 mg), B6 (0,08 mg) y ácido fólico (9 mcg). Una ración de 250 gramos aporta más del 80% de la vitamina C que se precisa al día. La piña también es fuente de potasio (172 mg/100 g), magnesio (17 mg) y hierro (0,4 mg). Este último, al ir acompañado de la vitamina C, se asimila mejor. Las notas ácidas las ponen los ácidos málico y cítrico, que al estimular la secreción de los jugos gástricos mejoran la digestión.

Muy digestiva

Sin embargo, el componente de mayor interés en la piña tropical es la bromelina. Esta proteasa –una enzima que desdobla las proteínas– le confiere un especial uso medicinal. La bromelina ayuda a digerir las proteínas descomponiéndolas en aminoácidos, lo que convierte a la piña en una fruta muy digestiva.

En los países tropicales se aprovecha esta acción para ablandar las carnes, simplemente dejándolas en maceración unas horas en jugo de piña, pero por el mismo motivo también puede interferir en la elaboración de alimentos como la gelatina. Las gelatinas de origen animal son proteínas y se desnaturalizan en contacto con el jugo de la piña.

Como suplemento alimentario, la piña es excelente para quienes practican mucho ejercicio físico, ya que es liviana de digerir y aporta una buena cantidad de azúcares y vitaminas. Además, la bromelina parece ejercer un efecto protector sobre la musculatura, posiblemente derivado de su acción antiinflamatoria.

La piña es moderadamente dulce y una buena fuente de fibra. Si se realiza una dieta de reducción de peso es mejor consumirla entera que en jugo, sin desperdiciar el núcleo central, más fibroso y rico en bromelina. Algunas piñas son poco jugosas, y licuarlas es casi un desperdicio por el poco jugo que dan.Debido a su acidez y a su acción proteolítica, la piña puede ser mal digerida por personas que padezcan gastritis o úlcera de estómago o duodeno. En las crisis agudas de estas enfermedades en general conviene evitar su consumo.

Cuando se come cruda, algunos aconsejan añadirle un poco de sal pues parece incrementar su aroma. Además reduce el efecto irritante que pueda tener sobre las mucosas en personas delicadas.

Un sabor tropical muy adaptable

Tomada al natural permite disfrutar plenamente de todas sus propiedades aperitivas y digestivas. Sin embargo, su original textura y su sabor, entre dulce y ácido, la convierten en un ingrediente muy versátil en la cocina. Tanto puede servir para preparar recetas dulces y postres como emplearse en un sinfín de platos salados, tal como viene haciéndose en la cocina oriental, especialmente en recetas picantes y en los curris.

Su aromática pulpa, carnosa y consistente, la hace idónea para preparar a la brasa, en el grill o en infinidad de guisos. Esta exótica fruta se puede utilizar para enriquecer platos de arroz o como deliciosa guarnición de carnes o pescados, con lo que se aprovecha además su efecto proteolítico.

La piña se debe consumir lo antes posible una vez comprada, aunque se puede conservar unos días en un lugar seco y fresco, y sobre una base blanda. No debe guardarse nunca en el frigorífico, a no ser que esté ya pelada y cortada.

Dr. Josep Lluís Berdonces (salud)
Santi Ávalos (cocina)

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