En defensa del principio de pecaución. No a la importación de transgénicos. Día de las luchas campesinas (17 de abril de 2011)

Los transgénicos son producto de una agricultura basada en la industrialización y la producción a gran escala de alimentos para el mercado mundial con un objetivo exclusivo y excluyente: el beneficio de las multinacionales que la promueven. El resultado es una agricultura y una alimentación contaminante y tóxica que, en lugar de contribuir a la seguridad y la soberanía alimentaria de la población y a la defensa de la naturaleza, expulsa a millones de campesinos de sus tierras entregándoselas a grandes corporaciones con la complicidad de los poderes públicos. Los desmanes del capitalismo global se abaten sobre la humanidad y la naturaleza. La crisis alimentaria, consecuencia de la industrialización, el libre comercio y la especulación con los alimentos tiene, en los transgénicos, una de sus causas. Los sectores sociales más desfavorecidos, los campesinos y las mujeres, son las víctimas directas de la agricultura industrial y transgénica.

La agricultura campesina sostenible puede alimentar al mundo

A pesar de la concepción errónea que se tiene de que los sistemas industriales de producción del agronegocio son los más productivos, muchos estudios han demostrado en los últimos años que las pequeñas fincas son más productivas que las grandes y los sistemas “agroecológicos”, “sostenibles” y/o “orgánicos” son tan productivos, y en muchos casos, más productivos que los monocultivos dependientes de insumos químicos. Los sistemas más productivos por unidad de área son los sistemas agroecológiocos, altamente integrados, de las pequeñas fincas.

El G20 en París: la crisis y los alimentos

El fracaso del G20, no sólo en este encuentro de París, sino en todas sus cumbres anteriores es reflejo de la imposibilidad de resolver la crisis alimentaria, energética, ambiental, financiera y económica, sin resolver integralmente la cuestión, lo que impone una crítica profunda al orden capitalista y a la necesidad de pensar en otro orden social para satisfacer las necesidades de la población mundial.

España: Una nueva Política Agraria Común y otros cuentos

Cientos de miles de personas. En el estado español. Millones a nivel continental. Agrupadas en organizaciones ecologistas, religiosas, ONG’s, ONGD’s, agricultores, consumidores, campesinos, etc. La flor y nata del asociacionismo. Luchando por un justo sueño llamado "Soberanía Alimentaria". El derecho de los pueblos a definir sus políticas agrarias para garantizar el desarrollo sostenible y la seguridad alimentaria. Que no sea el mercado quién decida qué, cómo, dónde, cuándo y de qué manera sembrar. Que no se sigan enriqueciendo especuladores, manipuladores genéticos, transnacionales, intermediarios, supermercados y demás buitres carroñeros. Al fin y al cabo está en juego algo esencial. La alimentación del planeta.

Modelo neocolonial: acaparamiento de tierra, monocultivos y exclusión social

De haber sido un importante proveedor de carnes y cereales para Europa durante gran parte del siglo XX, y siendo autosuficiente de los alimentos que consumía su propia población, en la actualidad, la Argentina ha pasado a ser un país básicamente productor de transgénicos y exportador de forrajes. Se redujo, cuando no se eliminó por completo, la producción de otros cultivos, provocando serios deterioros en la seguridad alimentaria. Por otra parte, como consecuencia directa del poder en los mercados de las corporaciones transnacionales, la producción de alimentos ha quedado subordinada a los cultivos de transgénicos para la exportación, originando un fenómeno de dependencia del país respecto de los mercados globales, las empresas exportadoras y otras corporaciones que, como Monsanto, no sólo proveen la semilla, sino también el paquete tecnológico, que integran fertilizantes y agrotóxicos.

Nuevas redes humanas diseñadas para la producción sostenible. Con la comida no se juega

La permacultura es un concepto que surge de la búsqueda de alternativas a la sobreexplotación de los recursos naturales y contempla el diseño de hábitats humanos sostenibles que enlazan agricultura, arquitectura y ecología. Uno de sus creadores -Mollison, australiano de nacimiento (1988)-, la ha definido como el diseño consciente y mantenimiento de ecosistemas agrícolas productivos, los cuales tienen la diversidad, estabilidad y resistencia de los ecosistemas naturales. Es la integración armónica del paisaje y la gente produciendo comida, energía, cobijo y otras necesidades no materiales de una manera sostenible.

Hacia una nueva crisis alimentaria

La FAO advertía en diciembre de 2009 que los alimentos mantenían precios elevados. Según una escala que confecciona esta institución, en noviembre de 2009 el índice de precios de los alimentos mantuvo una media de 168 puntos. Este nivel fue un 20% inferior al máximo histórico de junio de 2008, cuando la crisis mundial en los precios estaba en pleno apogeo. Sin embargo, antes de 2007, este valor nunca superó los 120 puntos y durante la mayor parte del tiempo se mantenía por debajo de los 100. Estas cifras indican claramente que, en los últimos años, los alimentos han experimentado incrementos espectaculares en sus precios que amenazan la seguridad alimentaria de millones de personas.

El FMI y el Banco Mundial admiten que los biocombustibles hacen daño

Un reciente informe del FMI y del BM reiteró que la situación del hambre se está tornando grave a raíz de que algunas naciones utilizan los alimentos para producir combustibles. Por su parte, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la alimentación (FAO) reveló que el precio de la canasta básica para una familia promedio en América Latina se encareció en un 45 por ciento en los últimos nueve meses. Ziegler dijo que la quema de cientos de millones de toneladas de maíz, cereales, arroz y otros productos para producir biocombustibles era un factor primordial en las fuertes alzas de los valores de los alimentos.

Fábricas de animales: enfermedades en serie

Gallinas, vacas, borregos, conejos y todos aquellos animales que los estándares occidentalizadores determinen como comestibles, son tratados como grabadoras o DVD’s, hechos en serie. Las granjas se han convertido en verdaderas factorías en las cuales a los animales se les maneja igual que a metros de tela destinados a confeccionar vestidos. Mediante artificiales procesos hormonales y genéticos, se les obliga a sobre-reproducirse, se les alimenta con sus propios excrementos y cadáveres “enriquecidos”, se les apretuja en reducidísimas áreas, se les transporta hacinados, ahogándose con su propio calor y sudor, y se les sacrifica bárbaramente, sin la más mínima consideración humanitaria. Sin embargo, para desgracia de esos “fabricantes de animales”, tanto eficientismo ha atraído con el tiempo graves consecuencias. Una de ellas son las que denominaré “enfermedades en serie”.

Apio

El apio pertenece a una extensa y notable familia vegetal, caracterizada por un marcado sabor especiado, intenso, aromático y exótico: las umbelíferas o apiáceas, con plantas tan populares como la zanahoria, la chirivía, el hinojo, el perejil, el eneldo o el comino, y otras tan poderosas como la cicuta.

La agricultura, la producción y el consumo de alimentos son los principales generadores de impactos ambientales en el planeta Tierra. Conclusiones del Panel de Expertos sobre Manejo Sostenible de los Recursos, Naciones Unidas

Todas las actividades económicas dependen de energía, materiales, suelos y otros insumos; generan además residuos, que se introducen como desperdicios o contaminación. La Tierra tiene una capacidad limitada para suministrar recursos y para absorber contaminación. Una cuestión fundamental para todos los gobiernos del mundo es la de cómo las diferentes actividades económicas influyen en el uso de los recursos naturales y en la generación de contaminación. En una reciente reunión del Panel de Manejo Sostenible de los Recursos, un grupo de científicos convocado y coordinado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (IPRSM UNEP), se señaló a la agricultura, la producción y el consumo de alimentos y la extracción y el consumo de combustibles fósiles como los principales factores desencadenantes de relevantes impactos ambientales a escala global.

Unión europea, soberanía alimentaria y movimientos sociales

Debemos abordar la inseguridad alimentaria causada por el modelo alimentario internacional, no sólo en los países pobres sino también en los países ricos. Las consecuencias de la inseguridad alimentaria aquí son: comida basura, malos hábitos alimentarios inducidos por la publicidad, cáncer, obesidad y otras enfermedades alimentarias que crecen de forma alarmante, especialmente entre nuestros niños y niñas. En los países ricos somos víctimas de la inseguridad alimentaria porque comemos lo que nos ordenan las multinacionales. Pero eso además nos convierte en cómplices del hambre en los países empobrecidos porque son las multinacionales a las que hacemos grandes con nuestro consumo las que arruinan a los campesinos y promueven las migraciones masivas.

Arroz integral

El arroz integral, sabroso y muy nutritivo, no solo favorece la salud intestinal sino que ayuda a prevenir los altibajos de energía y a equilibrar el ánimo.

El Nuevo acaparamiento de tierras en América Latina

La historia de América Latina es una historia de conflictos agrarios, en defensa de los territorios ancestrales de los pueblos. Pero hoy, los acaparamientos de tierras traen tras de sí un aura de “neutralidad”. Son debidos, nos explican en los folletos gubernamentales, a la inseguridad alimentaria, a la crisis mundial de alimentos “que nos obliga a cultivar, donde podamos, nuestros propios alimentos y aunque disloquemos la producción, traeremos los alimentos al país para beneficio de nuestra ciudadanía”.

Las semillas y el Arca de Noé

La estrategia más eficaz para frenar realmente la erosión genética de los recursos vegetales es la que fortalezca, promueva y respete los mecanismos de producción, intercambio y mejora de las semillas locales o tradicionales; la que asigne un valor significativo a los bancos comunitarios de genes; la que apoye las prácticas agrícolas campesinas e indígenas y fomente su mejoramiento; la que respete no sólo el conocimiento tradicional asociado a los cultivos, sino la que extienda un puente sólido para reencontrarnos con todo el fecundo saber agrícola, que atesoran las comunidades campesinas e indígenas. En fin, se trata de renunciar a los modelos que insisten en afianzar el monocultivo y la industrialización de la agricultura, verdaderos responsables de la erosión genética, para establecer como norte y guía irrenunciable, que nuestra diversidad vegetal es una herencia colectiva de toda la humanidad, y así debe seguir siendo.