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Una buena sopa para tiempos de virus

Comparto la importancia de una rica sopita en éstos tiempos de otoño y de virus. Tan antigua es la sopa que se cree que el hombre del Paleolítico fue quien sumergió un trozo de algún animal y verduras en agua, dentro de piedras huecas y así al calor del fuego, las cocinó. El probar el líquido resultante abrió un nuevo camino en la alimentación de la humanidad.

Llamada con distintos nombres en diferentes culturas, con o sin carnes, más espesa o más líquida, caliente o fría; es la sopa el plato más consumido a lo largo de nuestras vidas.

Tomar un plato de sopa calentita nos hidrata, nutre, da calor al cuerpo y al alma. Y en éste tiempo de coronavirus y diversos virus otoñales que nos traen resfríos y estados gripales, las sopas cumplen con la célebre cita de Hipócrates (Médico de la Antigua Grecia, considerado el Padre de la Medicina Occidental y por quien juramos cuando egresamos de la Escuela de Medicina) : “qué tu alimento sea tu medicina”.

Les propongo hacer una sopa gustosa para sanar el cuerpo, levantar defensas y reconfortar el espíritu.

Vamos a buscar los ingredientes:

Ajos, cebollas y puerros: plantas emparentadas y con virtudes similares. Pertecenecen al género Allium, cuyo nombre deriva del celta “All” que significa “Caliente, picante”. Se conocen más de 500 especies del género Allium. La mayoría de las especies de Allium son plantas originarias de Eurasia y las hortalizas incluidas en este grupo se encuentran entre las plantas más antiguas cultivadas por el hombre, conociéndose evidencias de su producción hace más de 5.000 años en Egipto.

Es el ajo (Allium sativum) usado desde milenios como alimento y medicina, como lo testimonia el Papiro de Ebers (uno de los más antiguos tratados médicos conocidos, redactado en el antiguo Egipto cerca del año 1500 antes de nuestra era), donde se recomendaba la ingesta de ajo a los trabajadores que construían las pirámides.

Posee múltiples y maravillosas propiedades: es anticancerígeno ( bloqueando la proliferación e induciendo la muerte de la célula cancerosa); inmunoestimulante (estimula una mejor función de nuestro sistema defensivo); antiviral; antimicótico; antibiótico; antiparasitario; hipolipemiante: reduce el nivel de colesterol alto en sangre, disgrega las placas de colesterol que se depositan en las paredes arteriales (ateromas) sumando además su efecto de evitar la formación de coágulos sanguíneos y la de flexibilizar las paredes arteriales.

Por todo ésto influye en regular la presión arterial, haciéndola descender cuando está alta, lo que conlleva a mejor salud cardiovascular; hepatoprotector: desintoxica al hígado de metales pesados (mercurio) y de otras sustancias productoras de hígado graso y precursoras de cáncer; antidiabético: disminuye el nivel de azúcar en sangre y estimula mejor acción de la insulina.

La cebolla, cuyo nombre botánico es Allium cepa, comparte las propiedades del ajo, aunque se evidencia un poco menos de potencia que en éste. No pierde propiedades al ser cocinada ( tampoco el ajo) y le otorga a la sopa un delicioso sabor dulzón.

A nuestra sopa sumaremos también puerros (Allium porrum), quien también posee las virtudes del ajo y de la cebolla, pero en menor magnitud. La sumatoria de ajos, cebolla y puerros potenciará los efectos de todas ellas.

Zanahorias: La zanahoria es una especie originaria del centro asiático y del mediterráneo. Ha sido cultivada y consumida desde antiguo por griegos y romanos. Durante los primeros años de su cultivo, las raíces de la zanahoria eran de color violáceo, pero en la época napoleónica se efectuaron en Francia cruzas e injertos que dieron con el actual color naranja. Su nombre científico es Daucus carota.

Son una fuente excepcionalmente rica de carotenos y provitamina A: 100 g de zanahorias frescas contienen 8285 µg de beta-caroteno y 16706 IU de provitamina A. Los estudios han descubierto que éstos compuestos, llamados flavonoides, ayudan a protegernos del cáncer de piel, de pulmón y de la cavidad oral. El beta caroteno es uno de los más poderosos antioxidantes naturales, que ayudan a proteger el cuerpo de las lesiones provocadas por los dañinos radicales libres de oxígeno.

Las raíces frescas de las zanahorias también son buenas en vitamina C, vit. del gpo B, como ácido fólico (B9) y B3, B6, B7. Abundan los minerales como potasio, calcio , fósforo, magnesio, hierro, azufre, cromo, cobre y manganeso. Debido a las sustancias aromáticas que posee la zanahoria, es muy buena para estimular el apetito y muy usada para la gente que padece anemia o depresión. Es muy útil para aliviar los cólicos y eliminar gases, como así también regular el tránsito intestinal en caso de diarreas. Aumenta la producción de leche materna. Mejora piel y mucosas. Tiene efecto antiparasitario, crudas o cocidas.

Calabaza: La gran mayoría de las calabazas que se consumen en el mundo tienen su origen en especies que fueron domesticadas en México, todas ellas pertenecientes al género Cucurbita. De hecho se trata de la primera planta cultivada en Mesoamérica, la fecha más antigua que se conoce es de hace unos 10 000 años . Puede tener diferentes nombres y formas, variar algo de color pero comparten propiedades. Así se conocen la calabaza, anco, calabacín, okaido, zapallo criollo, entre las más usados. Son diferentes variedades de Cucurbita máxima. Son riquísimas en agua y fibra, indicados para limpiar los intestinos y así fortalecer las defensas, y bajar el colesterol.

Su color anaranjado nos evidencia la alta presencia de betacrotenos, precursores de la Vitamina A y de licopeno, potentes pigmentos antioxidantes que retrasan el envejecimiento, mejoran el funcionamiento del sistema inmunológico, tienen acción antiinflamatoria y contribuyen a prevenir enfermedades degenerativas, como cáncer. Cuando más naranja sea la calabaza más licopeno y betacarotenos posee.

Tienen, además, vitaminas del grupo B (B6, B3, B2, B1 y B9) para proteger el sistema nervioso; y minerales como el potasio, fósforo, calcio, magnesio, sodio, hierro y zinc, con efecto hipotensor y remineralizante. Es la calabaza un alimento digestivo, que alivia gastritis y úlceras gracias a la acción suavizante de sus mucílagos.

Ya elegidos los ingredientes, prepararemos la sopa para 5 porciones:

4 cebollas grandes, peladas y cortadas en 4
1 cabeza de ajos mediana, pelados y picados
2 puerros, picados
4 zanahorias medianas, cortadas
½ anco o un trozo de zapallo criollo, cortado en trozos
jengibre fresco rallado: dos cucharaditas o una si es seco.
1 litro de agua natural.

Así se prepara:

Colocar todos los ingredientes en una olla, agregarles el agua. Llevar a fuego medio y cuando rompa el hervor, contar 10 minutos. Retirar del calor, dejar reposar unos minutos y procesar. Queda una sopa crema deliciosa.
Puede agregarse romero y tomillo picado.

Yo le sumo 1 cucharadita de miso orgánico y no pasteurizado a mi tazón, y también 1 cucharadita de espirulina!

Ecoportal.net

Fuente

Acerca del Autor

Sara Itkin

Estudió medicina en la Escuela de Medicina, dependiente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (Santa Fe). Post grado con pasantía en la zona centro y sur de la provincia de Neuquén conociendo las Comunidades Mapuche y campesinas.

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