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10 razones por las que todos deberían evitar el consumo de refrescos

El ácido fosfórico presente en los refrescos carbonatados aumenta la acidificación del organismo e impide la fijación del calcio en los huesos, además de provocar deficiencia de otros minerales.

En la actualidad, la mayor parte de la población sabe que el consumo de refrescos azucarados no es un hábito saludable.

Pese a esto, son muchos los que prefieren ingerirlos, por delante de los zumos naturales, ya que vienen listos para el consumo y su sabor es adictivo.

Lo cierto es que, aunque sus efectos no son inmediatos, a mediano y a largo plazo pueden estar asociados con el desarrollo de diversos trastornos de salud.

Teniendo en cuenta que algunos desconocen sus efectos, a continuación vamos a revelar esas 10 importantes razones para empezar a evitarlos desde ahora.

1. Tienen “calorías vacías”

Sus cualidades nutricionales son mínimas o nulas, pero tienen un elevado contenido de calorías que pueden originar varios problemas en el organismo.

Los azúcares que contiene requieren la presencia de vitamina B y minerales, de los cuales carecen, para poder metabolizarse de forma adecuada.

Entonces, en su desesperada búsqueda por controlar los niveles de azúcar en la sangre, el cuerpo utiliza sus reservas y más adelante empieza a sufrir deficiencias.

2. Ralentizan el metabolismo

Para que el metabolismo tenga un ritmo adecuado es necesario proporcionarle al cuerpo algunos nutrientes esenciales que se obtienen de los alimentos de alta calidad.

Los refrescos no tienen este tipo de propiedades y, por el contrario, su elevado contenido de azúcar y ácido fosfórico puede ralentizar de forma significativa este proceso.

El principal problema que se deriva de todo esto es que el organismo disminuye su capacidad para quemar grasa, por lo que hay un aumento de peso corporal.

3. Son causa de deshidratación

Puede que al ingerirlos resulten refrescantes y perfectos para calmar la sensación de sed. Sin embargo, sus componentes conducen a episodios de deshidratación.

Los ácidos, los conservantes y ese gran aporte de azúcar desestabilizan el pH natural del cuerpo y le obligan a utilizar una parte importante de su agua para poder regularlo.

4. Incrementan el riesgo de sufrir diabetes

Sin duda alguna, uno de los efectos más peligrosos y comunes del consumo de refrescos es la diabetes.

Al ser ricos en calorías y azúcares, estos alteran la función metabólica y dificultan el proceso mediante el cual se regulan los niveles de azúcar en la sangre.

5. Irritan el estómago

La ingesta frecuente de refrescos va causando problemas en la mucosa intestinal, provocando irritación y alteración en su ambiente.

Como resultado se originan condiciones digestivas muy molestas, como es el caso de la gastritis, los gases y la inflamación.

6. Aumentan el riesgo de cálculos renales

Varios estudios han asociado el consumo excesivo de este tipo de bebidas con el mayor riesgo de desarrollar cálculos urinarios.

Los cambios que originan en los componentes de la orina contribuyen a aumentar la formación de piedras por las sustancias ácidas.

7. Pueden causar alergias o hipersensibilidad

Los aditivos que contienen este tipo de productos están asociados con el mayor riesgo de desarrollar reacciones alérgicas.

Estas se pueden manifestar a través de síntomas como:

Irritabilidad nerviosa e hiperactividad

Dolor e inflamación abdominal.

Enfermedades digestivas.

Erupciones o trastornos cutáneos.

8. Deterioran la dentadura

La combinación de azúcares con sustancias ácidas, como el ácido fosfórico y el ácido cítrico, resulta muy agresiva con el esmalte que protege los dientes.

Debido a esto, su ingesta eleva el riesgo de erosión dental, caries y otros tipos de infecciones bucales.

9. Provocan descalcificación

La presencia de ácido fosfórico, uno de los aditivos más usuales, aumenta la acidificación del organismo y hace que el cuerpo libere mayor cantidad de calcio y otros minerales esenciales para los huesos.

Debido a la deficiencia de minerales que ocasiona, no están aconsejadas para las personas con riesgos de osteoporosis o raquitismo.

10. Aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas

Muchos tipos de refrescos, en especial los carbonatados, tienen altos niveles de jarabe de maíz rico en fructosa, un tipo de endulzante que se ha asociado con el desarrollo de varias enfermedades.

Todo indica que este podría conducir al síndrome metabólico, una condición que incrementa los riesgos de padecer diabetes y enfermedades del corazón.

Todas las personas, en especial aquellas que están tratando de bajar de peso, se sorprenderán con los cambios que sufre su cuerpo al dejar de tomar este tipo de bebidas.

Aunque al principio puede ser un poco complicado, poco a poco se pueden sustituir por líquidos más saludables como el agua, el té y los zumos de frutas y verduras.

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