De las resistencias a las alternativas

La tendencia actualmente dominante, impuesta desde hace unos 25 – 30 años, consiste en la continuación de la ofensiva capitalista neoliberal e imperialista. En los últimos años, esta tendencia se manifiesta en el recurso cada vez más frecuente a la guerra imperialista. Estas políticas se aplican tanto en los países más industrializados como en los países en desarrollo.

El Banco del Sur debe ser independiente de mercados transnacionales

Entrevista a Eric Toussaint, doctor en Ciencias Políticas y presidente en Bélgica del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM). Actualmente, el académico belga, trabaja conjuntamente con el gabinete del ministerio de Finanzas de Ecuador para redactar la propuesta de este país frente a la construcción del Banco del Sur. Lo hemos encontrado en Caracas para descifrar los intereses en juego en la elaboración de este proyecto.

FMI: la historia se repite

El cuestionamiento del FMI aumenta. Los movimientos altermundialistas, como el CADTM, reclaman desde hace años la abolición del FMI y su reemplazo por una institución con objetivos radicalmente diferentes, centrada en la garantía de los derechos humanos fundamentales. Pero, cada vez más gobiernos tratan de desembarazarse de la opresiva tutela del FMI.

El Banco del Sur: La ruta hacia una nueva arquitectura financiera

De las iniciativas recientes que han emergido desde gobiernos críticos al neoliberalismo, una de las más importantes es aquella de crear el Banco del Sur como banca subregional que vendría a transformar las relaciones de poder al interior de la banca multilateral de desarrollo, y reproblematizar al desarrollo en un contexto en el que la ideología liberal ha cerrado el campo de posibles humanos, sobre todo a los discursos y propuestas críticas y alternativas.

Banco del Sur, marco internacional y alternativas

Un frente de países que digan no al pago de la deuda también podría llevar adelante la exigencia del pago de la deuda histórica y de la deuda ecológica contraídas por los países más industrializados. La opinión pública mundial y los movimientos sociales estarían en gran medida de acuerdo con la adopción de una actitud legítima y digna por los gobiernos del Sur.