El gobierno de los bienes comunes

Por primera vez la concesión de un premio Nobel de Economía recae en una mujer. También ha sido especial el motivo por el que se le ha concedido, ya que la trayectoria de la premiada contradice la economía convencional que se estudia en las facultades y que aceptan muchos gobiernos y empresas. La letanía que éstos repiten es la de que no existe más solución para gestionar bien los supuestos bienes escasos que la propiedad privada y, en situaciones especiales, la estatal. Elinor Ostrom viene a demostrar lo contrario. Las instituciones que descansan sobre el concepto de ‘propiedad común’ han jugado un papel socialmente beneficioso desde la prehistoria económica hasta nuestros días”, por ello lo que se desprende por razones históricas y sistémicas es que el “ejercicio total de la propiedad privada es en la actualidad virtualmente imposible en un contexto de ecosistemas.

El pelícano ciego. Acerca de los bienes comunes

La economía dominante que se estudia en las facultades, y trata de imponerse en la práctica, es la corriente denominada neoclásica. Es la base para justificar el capitalismo en todas sus variaciones. Tiene un fundamento antropológico individualista y egoísta, y estudia la realidad económica como si estuviese al margen de la biosfera o de la lucha de clases o del patriarcalismo reinante. Fruto de esta ideología dominante en Occidente es la tendencia irrefrenable del capital, en su búsqueda compulsiva del máximo beneficio, de abarcar toda la vida y de privatizar toda la existencia. Desde esta perspectiva se ha tomado el trabajo de Hardin (1968) como si fuese un dogma de fe.