Informe Especial, “Agua que no has de beber”: ¿El agua tapa otros intereses?

En muchos lugares del mundo la explotación minera avanza a ritmo vertiginoso. Esto implica un consumo desmesurado de agua, además del saldo de un territorio arrasado. Las mineras nunca (o casi nunca) son locales. Se trata de firmas de capitales estadounidenses o canadienses, principalmente, para el caso de América Latina, o de capitales europeos. Cabría preguntarse: ¿por qué, aún siendo originarias de los países militar y económicamente más poderosos, y que son los más injerencia tienen en ellos, los organismos multilaterales, como el BM, no advierten los riesgos de la actividad minera para el agua, un bien que al mismo tiempo denuncian que marcha rumbo a la escasez?

Agua que no has de beber…

Dice Elsa Bruzzone que un informe “elaborado por el Taller de Expertos en Agua Dulce de América del Norte (…) evaluó en 270.000 millones de dólares el costo de modernización de las instalaciones de tratamiento de agua en Estados Unidos, y en 265.000 millones de dólares el costo de renovación de la red de agua potable. La paradoja es que el gobierno norteamericano dispuso en el año 2004 que 500.000 millones de dólares fueran utilizados para el desarrollo de armas químicas, biológicas, bacteriológicas y nucleares, que serán y son probadas en los países en vías de desarrollo o subdesarrollados. Lo hizo en lugar de destinar esa suma a la solución de los problemas de acceso a agua sana y segura que sufre su propio pueblo”.