A 24 meses del Golpe de Estado no olvidemos a Honduras

A dos años del Golpe de Estado del 28 de junio 2009, la fragilidad política sigue imperando en un país lejos de estar normalizado y en el que la resistencia popular continúa activa y movilizada. “Es fundamental que la sociedad civil internacional ejerza una presión constante. Incluso que condicione su cooperación al respeto efectivo de los derechos humanos”, enfatiza la ingeniera agrónoma hondureña Leticia Flores durante una reciente visita a Suiza. Flores coordina en Honduras el programa de HEKS-EPER (Obra de ayuda de las Iglesias Evangélicas Suizas), ONG con fuerte implantación en ese país.

Honduras: Luchamos por todo o nos quedamos sin nada

Ciertamente es complicado ser un hondureño pobre. Peor es ser pobre en resistencia, ya que a los males de siempre se une el riesgo permanente de caer victima de la feroz represión de los asesinos en el poder. Los motivos del golpe de Estado, por si alguien lo ha olvidado, son esencialmente económicos. Los demás intereses, incluidos los políticos, vienen derivados de ellos. Los delincuentes que propiciaron el golpe (no sus ejecutores), vieron como una amenaza demasiado cercana la posibilidad de que las mayorías populares tuvieran la opción de decidir sobre sus intereses.

Violaciones a Derechos Humanos en el marco del golpe de estado en Honduras

Hemos realizado esfuerzos para monitorear la situación que se vive y consideramos importante destacar la militarización en varias entidades públicas del país, la reactivación y colocación en puestos públicos a miembros del escuadrón de la muerte conocido como 3-16, responsables de la desaparición forzada que vivió en la década de los años 80’s, lo que ha dado como resultado varias violaciones a los sagrados principios fundamentales, contemplados en la Carta Magna de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Honduras: La futilidad del golpe

La historia se repite, y muy probablemente concluya de la misma manera. El golpe de estado en Honduras es una re-edición del que se perpetrara en Abril del 2002 en Venezuela y del que fuera abortado ante la fulminante reacción de varios gobiernos de la región en Bolivia el año pasado.