Contaminar no es inevitable

Derrames cerebrales, cardiopatías, bronquitis crónica, asma o cáncer de pulmón son algunas de las enfermedades relacionadas de manera directa con la contaminación atmosférica. Si no se ponen en marcha medidas drásticas, entre 2020 y 2029, 71.000 personas podrían fallecer en Europa por la mala calidad del aire. Así lo asegura un estudio de Greenpeace, Carbón tóxico: impactos sobre la salud y la economía de unos límites de contaminación insuficientes.

Reciclaje: una cuestión de vida

La generación de basura pasará de 3,5 millones de toneladas diarias en 2010 a cerca de 6 millones de toneladas en 2025, según el Banco Mundial. A medida que la sociedad avanza y las ciudades aumentan su tamaño, la cantidad de residuos sólidos urbanos (RSU) se multiplica de manera exponencial. Políticas de gestión y reciclaje parecen la única opción para frenar una tendencia que amenaza la salud del planeta.

Más santuarios marinos, más vida

La contaminación, el calentamiento global, la consecuente acidificación de las aguas y la sobrepesca ponen en riesgo la supervivencia de cientos de especies marinas. Crear un ‘santuario’ en las aguas del océano Pacífico es la propuesta del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para proteger este frágil y mellado ecosistema.