Dicen que las promesas son para cumplirse, pero en la industria automotriz, lamentablemente, no siempre es así, pues durante meses, el país entero y especialmente Nuevo León vivió una gran emoción con las noticias de Tesla. Todos estaban muy ilusionados, pues se venía un gran futuro para México, pero ahora, esas esperanzas se han ido esfumando y todo indica que China podría ser quien se lleve la «suerte». Pero ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Cuál era esta promesa? Quédate para descubrirlo.
La promesa de Elon Musk en México
Había mucha emoción en México por una gran noticia: Tesla, la empresa de Elon Musk, iba a poner una fábrica gigante aquí. Era una promesa enorme que traería mucho dinero, miles de empleos y nos metería de lleno a la era de los autos eléctricos. Sentíamos que el futuro estaba a la vuelta de la esquina. Pero, de pronto, esa alegría se detuvo.
Los planes de Tesla se pusieron en «pausa» hace unos meses y finalmente se cancelaron ¿La razón? El dueño, Elon Musk, tiene miedo de que el nuevo gobierno de Estados Unidos, con Donald Trump, ponga impuestos muy altos a los autos eléctricos hechos en México, así que la gran promesa de la fábrica en Monterrey quedó estancada, sin saber qué pasará.
Pero el negocio de hacer autos en México es demasiado bueno como para ignorarlo. Justo ahora que Tesla dejó el hueco, un nuevo y poderoso fabricante de coches ha vuelto a mostrar mucho interés en construir su propia planta aquí. Este competidor se está moviendo muy rápido, habla con el gobierno mexicano y promete algo que Tesla no puede ofrecer.
Este gigante que podría reemplazar a Musk y ser incluso mejor para México es la empresa china BYD. Lo especial de esta marca es que no solo hace coches, sino que también es el mayor fabricante de baterías de litio del mundo. Como ellos hacen sus propias baterías, pueden vender sus autos eléctricos a precios mucho más baratos para la gente en México.
El fracaso de las promesas
Hace poco vimos que Elon Musk cumpliría una promesa hecha hace mucho tiempo, pero en este caso no fue así. El plan original de Tesla, confirmado por Elon Musk en marzo del año pasado, era instalar una megafábrica cerca de Monterrey. Esta planta no solo daría empleo a miles de personas, sino que ensamblaría parte de la nueva generación de vehículos eléctricos de la compañía. Sin embargo, la promesa quedó en «pausa» a mediados de este año.
Musk confirmó que su principal duda es el riesgo de que el gobierno de Estados Unidos aplique nuevos y costosos aranceles a cualquier vehículo que se ensamble fuera de su territorio, como México. Esta incertidumbre política ha congelado la inversión, a pesar de los esfuerzos del gobierno mexicano por reunirse con Musk y buscar alternativas para rescatar la idea original de la megafábrica.
El fabricante que controlará el negocio
En contraste con las dudas de Tesla, BYD ha revivido sus planes de instalar una planta de manufactura en México, y afirman que «llegaron para quedarse». La gran ventaja de BYD es que es el único fabricante de vehículos eléctricos que produce sus propias baterías. Según Julián Villarroel, vicepresidente corporativo de la automotriz, su negocio principal no es ni siquiera los coches, sino las baterías.
Como la batería es el componente más caro de un coche eléctrico, el hecho de que BYD las fabrique en casa les permite ofrecer precios mucho más bajos que cualquier otro competidor, lo que es clave para el mercado mexicano y latinoamericano. Este control total de la producción hace que su plan de inversión sea más sólido y con mayor potencial de crecimiento.
A pesar de su firme intención de quedarse, BYD también enfrenta un reto político. El gobierno mexicano está pensando en poner impuestos muy altos, de hasta del 50% a los autos eléctricos que vengan de países con los que no hay acuerdos comerciales, como es el caso de China, así que BYD está negociando con las autoridades mexicanas para evitar ese impuesto.
Como Tesla no cumplió su promesa, el gigante chino BYD se está preparando para convertirse en el nuevo líder de los autos eléctricos en México. Su gran punto a favor es que son el mayor fabricante de baterías del mundo, lo que les permite vender coches eléctricos a precios que la gente sí puede pagar. Con el plan de anunciar su fábrica antes de 2026, la llegada de BYD no solo llena el vacío que dejó Elon Musk, sino que promete un cambio más grande y rápido para México, sobre todo ahora que necesita superar una gran crisis.
