Este viernes, el ambiente político colombiano volvió a tensarse luego de que el presidente Gustavo Petro respondiera públicamente al estallido de nuevas filtraciones, grabaciones y chats difundidos por distintos medios, pero algo a tener en cuenta es que la alocución, que duró más de una hora, mezcló cifras económicas, advertencias sobre supuestas manipulaciones y una defensa frontal frente a lo que él considera un intento de afectar al gobierno en plena temporada electoral.
La economía como punto de partida del discurso
En ese mensaje, emitido como cadena nacional, Petro repasó la situación del empleo, habló de presuntas infiltraciones en organismos del Estado y cuestionó directamente la forma en que se han divulgado ciertos materiales, por eso el líder colombiano comenzó su intervención mostrando cifras sobre el mercado laboral.
Tras esto, explicó que la tasa de desempleo cayó del 9,1% al 8,2% entre 2024 y 2025, un resultado que calificó como «histórico» por no depender de precios internacionales del petróleo. Anteriormente, Petro criticó duramente el comunicado final de la COP 30; luego insistió en que el crecimiento del empleo se dio en sectores como agricultura, industria y servicios.
Cabe mencionar que el mandatario detalló que la ocupación pasó del 58,1% al 59,7% en un año, y que la participación laboral llegó al 65%, lo que interpretó como una señal de que «crece el deseo de trabajar y la economía real vuelve a moverse». Incluso añadió un dato que señala que, según sus cuentas, en un año se crearon cerca de un millón de empleos.
Aunque comenzó hablando de números, el presidente usó esas cifras como preámbulo para introducir lo que realmente quería decir. Para él, los avances económicos no tienen consideración con un ambiente mediático y político que sostiene buscando instalar dudas sobre el funcionamiento del Estado.
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