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El proyecto“Planta un millón de árboles” echa raíces en Zambia

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Los árboles son un componente vital en el ecosistema: no solo proporcionan oxígeno, almacenan carbono, estabilizan el suelo y dan refugio a la vida silvestre, sino que también proporcionan materiales para herramientas, refugio y, en última instancia, alimentos tanto para los animales como para los seres humanos.

De hecho, según las estadísticas del Banco Mundial, alrededor de 1.300 millones de personas en todo el mundo dependen de los bosques para su subsistencia, es decir, una quinta parte de la población mundial.

Esto incluye los ingresos por la venta de árboles y productos relacionados con los árboles, así como el valor de la fruta, el forraje, los medicamentos y otros productos directos o indirectos que consumen.

En términos monetarios, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) estima un beneficio neto anual de la restauración de 150 millones de hectáreas de tierra en aproximadamente 85.000 millones de dólares anuales. Además, secuestraría ingentes cantidades de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, en todo el mundo se reconoce que la restauración forestal requiere un enfoque integrado que aprecie y conozca los bosques a lo largo de toda su cadena de valor.

Por lo tanto, es crucial entender que los esfuerzos de restauración del paisaje forestal son mucho más que proteger los bosques, son una verdadera fuerza para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza.

En este contexto, se llevan a cabo iniciativas innovadoras como la “Gran Muralla Verde” de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNLUD, o UNCCD, en inglés) o la estrategia REDD+ de la Organización de las Naciones Unidas para el comercio de carbono, a las que se suma la plantación anual de árboles de los gobiernos nacionales.

El objetivo común de todos estos esfuerzos es restaurar los paisajes degradados del mundo y, en el proceso, transformar millones de vidas.

Para Zambia, el sector forestal contribuye significativamente a los ingresos familiares de las comunidades que dependen de los bosques, especialmente en las zonas rurales. A nivel nacional, según datos recientes del proyecto de Evaluación del Uso Integrado de la Tierra, el sector forestal contribuye en 5,5 por ciento al producto interno bruto (PIB).

Pero para un país que cuenta con 44 millones de hectáreas de bosques, que cubren el 58,7 por ciento de la superficie total, una contribución de 5,5 por ciento al PIB no es lo suficientemente buena. Y una alarmante tasa anual de deforestación de 276.021 hectáreas confirma el reto, que exige una atención inmediata.

“El crecimiento de la población y la presión económica han aumentado las exigencias de desarrollo económico y social, lo que ha obligado a las personas solo a aprovecharse del medio ambiente, en lugar de crecer de él”, dice Richard Jeffery, experto en conservación.

Jeffery cree que la iniciativa “Planta un millón” (Plant a Million – PAM, en inglés) podría invertir esta tendencia ya que está promoviendo un modelo de beneficio económico.

¿Qué es el PAM?

La iniciativa PAM tiene como objetivo plantar al menos dos mil millones de árboles para 2021. Según Emmanuel Chibesakunda, iniciador de PAM, patrocinador y jefe del proyecto, la perspectiva es acelerar y ampliar una economía basada en los árboles para el cambio socioeconómico en Zambia y mitigar los impactos del cambio climático.

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Las plántulas prosperan en la escuela Chunga, en Zambia. Crédito: Munich Advisors Group

“PAM es una iniciativa conjunta público-privada de plantación de árboles que promueve una economía basada en los árboles y el desarrollo sostenible a través de la participación de la escuela local y la comunidad”, dijo Chibesakunda a IPS.

“Esta iniciativa tiene por objeto desarrollar el futuro de Zambia con todas las competencias y conocimientos, mediante la promoción del liderazgo y la innovación, la responsabilidad social, las habilidades de liderazgo y ayudar a los niños a conectarse con el mundo”, añadió.

Por lo tanto, agregó el experto, el proyecto ha adoptado una estrategia deliberada para confiar el futuro a los futuros líderes, los niños, de ahí el énfasis en las escuelas públicas y la participación comunitaria.

Según esta estrategia, dijo, la educación y el cambio de actitud son resultados clave del proyecto:

“Queremos alejarnos del enfoque en la cantidad de árboles plantados, en cuanto factor equivocado de éxito. La clave es cuántos árboles sobreviven a los primeros dos años decisivos, y el valor que añaden a la comunidad. Nuestro enfoque es el cambio de actitud, y tiene que comenzar con los futuros líderes, los niños”, remarcó.

Los niños como actores clave

Hay un dicho común en uno de los idiomas locales de Zambia, el bemba, que dice: “imiti ikula empanga”, traducido libremente como “los plantines de hoy son los bosques del mañana”. En pocas palabras, los valores que se transmiten a los niños de hoy determinarán su visión futura del mundo.

Roy Lombe, un educador, cree que las plantas de semillero de hoy deben ser bien alimentadas a través de un enfoque práctico.

“Nuestra generación ha maltratado los bosques por su actitud negligente, por lo que no queremos caer en la misma trampa”, dice. “Una vez que aprenden el valor de un árbol de jóvenes, no se apartarán de él cuando se conviertan en adultos”, dijo.

Maureen Chibenga, una alumna de undécimo grado, de 16 años, de la escuela Lake Road PTA, confirma esta analogía de la nutrición.

“Cuando el equipo del proyecto vino a nuestra escuela, no tuve duda de ser una campeona, ya que mi interés en los árboles se remonta a mis valores familiares: la agricultura”, dijo Chibenga a IPS.

“Mi abuelo tiene una granja, mi padre tiene una granja, así que vi esto como una oportunidad para hacer crecer mi conocimiento de los árboles y su valor para la humanidad”, añadió.

Subilo Banda, de 15 años, también del undécimo grado en la misma escuela, dice que su motivación es corregir los errores del pasado.

“Creo que nuestra generación es de mente abierta. Los errores de la vieja generación nos han enseñado lo que sabemos. Es por eso que creo que es una muy buena idea comenzar con nosotros en términos de cambio de mentalidad “, dijo.

El estudiante agregó que hay una mejor posibilidad para su generación de adoptar un estilo de vida “verde” debido a esta experiencia y educación temprana.

Como incentivo, las escuelas involucradas obtendrán un ingreso.

Chilando Chella, directora de la escuela de Lake Road PTA, espera con ansias la oportunidad de ganar dinero extra. “Nuestro objetivo es cultivar 50.000 plántulas este año, de las cuales esperamos ganar miles de kwacha. Y planeamos reinvertir este dinero en capacitación, ya que sabemos que no todos nuestros alumnos terminarán en el sector formal “, informó.

Hasta ahora, el proyecto ya se ha extendido a 12 escuelas con 15.000 estudiantes en el distrito de Lusaka, que están cultivando 500.000 plantones de árboles.

Otras 132 escuelas están a la espera para ser incluidas en el programa en los próximos ocho meses, con el objetivo del vicepresidente de llegar a 720 escuelas en las 10 provincias en los próximos dos años, involucrando aproximadamente un millón de niños.

La participación del gobierno

Como el proyecto fue anunciado por el vicepresidente republicano en febrero de 2018 durante el Día nacional de plantación de árboles, casi todos los ministerios ya están incorporados.

Entre ellos, son estratégicos los Ministerios de Planificación Nacional del Desarrollo (coordinación general), Educación General y Educación Superior (escuelas, colegios y universidades) y el Ministerio de Tierras y Recursos Naturales, que tiene la cartera del sector forestal.

Nkandu Luo, ministra de Educación Superior, está convencida de que su institución es el cimiento en el que se basa el desarrollo de Zambia. También está convencida de que el proyecto se complementa y es compatible con el sistema de valores que promueve el gobierno y se propugna en la Constitución del país.

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La vicepresidenta de Zambia, Inonge Wina (derecha), con el ministro de Tierras y Recursos Naturales, Jean Kapata, durante el lanzamiento de la iniciativa de plantación de árboles de 2018. Crédito: Munich Advisors Group

“La honestidad y el trabajo duro son algunos de los valores clave que nuestra constitución está promoviendo, y creo que este proyecto es oportuno en este sentido. Hay que enseñar a nuestros jóvenes el valor del trabajo duro, de la honestidad y de la capacidad de ganar en base a sus propios aportes, y no esperando ganar donde no se ha sembrado”, afirmó.

“Por lo tanto, el Ministerio de Orientación Nacional y Asuntos Religiosos utilizará este proyecto para fomentar el sistema de valores como se propone en nuestra constitución “, añadió.

Mientras tanto, para el Ministerio de Tierras y Recursos Naturales, es fundamental no mirar a las plantaciones sino a los individuos, considerando la alta tasa de deforestación que registra el país.

“No tengo miedo de mencionar, y permítanme dejar constancia de ello, que mientras no proporcionemos soluciones energéticas alternativas para nuestra gente, se seguirán cortando árboles”, lamentó Jean Kapata, ministro de ese despacho.

“Pero me complace informar que hemos comenzado a buscar varias opciones alternativas, una de las cuales es el bambú para carbón, que creemos cambiará las cosas si está bien implementada”, añadió.

Para Kapata, el gobierno está considerando ampliar las plantaciones de algunas especies de bambú de rápido crecimiento que se pueden cosechar a partir de los cuatro años y pueden durar hasta cincuenta años.

Sin embargo, el cambio de actitud requiere información. Y Dora Siliya, ministra de Información y Servicios de Radiodifusión, aboga por un cambio narrativo con respecto al cambio climático y el discurso del desarrollo.

“Hemos mirado al problema del cambio climático de manera equivocada, solo pensando en cómo mitigar, adaptar y conservar, no hemos pensado en qué riqueza y trabajos se pueden crear a partir de esta agenda … así que es hora de que adoptemos un enfoque diferente como comunicadores, sobre cómo difundir estos temas para un cambio de mentalidad, y este ministerio está avanzando en ese frente “, dijo.

Por su amplitud, PAM es un proyecto ambicioso que podría cambiar para siempre el paisaje forestal de Zambia. Sin embargo, con las varias iniciativas emprendidas en el pasado, que aparentemente no han logrado los resultados deseados, siempre hay que ser prudentes.

El embajador de Finlandia en Zambia, Timo Olkkonen, proporciona orientación a los iniciadores de PAM:

“Finlandia ha contribuido directa e indirectamente a los esfuerzos de Zambia por tener bosques gestionados de manera sostenible en los últimos 50 años de cooperación para el desarrollo entre los dos países”, dijo.

“Sin embargo, algunos de los proyectos y programas no han sido muy exitosos; por lo tanto, es imperativo que comprendan las razones por las cuales algunas de las iniciativas del pasado no han dado muchos resultados, hay lecciones clave que deben aprenderse”, añadió el representante fines.

Mientras el proyecto espera su lanzamiento oficial por el presidente Edgar Chagwa Lungu a fines de este mes, los niños ya involucrados están ansiosos por ser actores clave.

“No culparía a los fabricantes de carbón porque es una fuente de sustento para algunos de ellos, pero ¡que aprendan a plantar más de lo que cortan!”, dice Mutwiva Upeme, alumno del undécimo grado de la Escuela Chunga, de 15 años. “Gracias por involucrarnos, ¡somos el futuro!”, afirmó risueño.

Por Friday Phiri

Traducción: Francesca Buffo

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