Argentina

Frackin: “No hay ninguna previsibilidad, la respuesta va a ser siempre instintiva”

El boom de los no convencionales y las políticas de seguridad parecen no estar vinculadas a primera vista, sin embargo, las transformaciones socioeconómicas disparadas por la fiebre del fracking ponen de relieve la relación. Para indagar sobre qué hipótesis manejan quienes están a cargo de la seguridad pública en Neuquén OPSur entrevistó a Darío Kosovsky, abogado especializado en Derecho Penal, miembro de los institutos Latinoamericano de Seguridad y Democracia (ILSED) y de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP). En la charla calificó el escenario provincial como de “desgobierno político de la seguridad”, relativizó el impacto de la presencia del FBI y advirtió el riesgo de que las Fuerzas Armadas, a partir de la redefinición de sus funciones, y en sintonía con los discursos de nuevas amenazas promovidos por Estados Unidos, participen de tareas de seguridad interior.

-En en ámbito de las políticas de seguridad, ¿el Estado neuquino se anticipa a los cambios que se están produciendo con el boom de Vaca Muerta?

Yo creo que no hay ninguna previsibilidad y que la respuesta va a ser siempre instintiva desde la lógica con que viene funcionando el sistema de seguridad en la provincia, que es una lógica autoritaria. No va a haber otro tipo de respuesta, de hecho, si hubiera una concepción de seguridad distinta, esta pregunta se debería estar haciendo en el Ministerio de Coordinación o en el Gabinete de Seguridad de la Provincia de Neuquén, y deberían tener centros de gestión de conflictos en Añelo, por ejemplo. Creo que es tal el desinterés por las consecuencias que “bueno… cuando vaya alguno, lo cagamos a tiros y listo. Veremos qué pasa”. No hay una preocupación real. Cuando tu política de seguridad es la de lucha contra el delito, la única herramienta de gestión del conflicto, los 365 días del año, las 24 horas, en el territorio, es la policía. Hablar de la política de seguridad en Neuquén es hablar de la política policial. La política de seguridad de Neuquén es el desgobierno de la política de seguridad. ¿Qué significa eso? Autonomía policial para la conducción de todos los asuntos relacionados con lo que se suele llamar cuestión delictiva, el abordaje tiene un sesgo policial.

Entonces, si me preguntás sobre la previsión que puede tener el Estado neuquino frente a las consecuencias que puede generar en materia de seguridad el no convencional, te diría que son reactivas, con el mismo tono ideológico y con las mismas prácticas que lo está aplicando en los centros urbanos donde no hay no convencional directamente, como acá [Neuquén capital]. Es el ABC de la política de seguridad moderna de derecha: autonomía policial y discurso de tecnologización de la seguridad. Mostrar una política eficiente a partir de más vehículos, más cámaras, más armamento o mejor armamento, mayor impacto sobre la seguridad subjetiva, sobre la sensación de la gente. Genero un control del territorio a partir de la filmación permanente o de la circulación permanente de la cuadrícula con los vehículos nuevos, con mucha visibilidad, para generar mayor sensación de presencia estatal del control del delito, sin definir lo que es el delito.

¿Cuáles son los objetivos que tiene la política de seguridad de Neuquén? ¿Combatir el robo? ¿Combatir el homicidio? ¿Combatir el narcotráfico? ¿Combatir la trata de personas? ¿Combatir todo? ¿Es combatir? Porque cuando uno empieza a hablar de combatir un fenómeno, ese es el sesgo ideológico del discurso de derecha, es el discurso de guerra. Tengo que eliminar algo que tengo enfrente, es una lógica del paradigma del orden. Yo defino qué es delito, el delito genera desorden, lo tengo que neutralizar o erradicar. Es negativo porque afecta a la ley y lo tengo que perseguir. No trabajo eso en términos de fenómeno social conflictivo. No es lo mismo combatir los robos que abordar el fenómeno de la sustracción de cosas a personas en determinados lugares.

El fenómeno conflictivo es el robo, hay que predefinirlo como fenómeno: ¿qué es?, ¿dónde se produce?, ¿cómo?, ¿quiénes son los protagonistas?, ¿cuáles son las dinámicas que están detrás de ese fenómeno? Porque probablemente, si lo definís como un fenómeno conflictivo, te encuentres con que la responsabilidad en la dinámica de ese fenómeno está en el Estado. Porque los que cometen el hecho que la gente siente y sufre con violencia, en general, no roban para sí, sino que roban para un circuito: son cadenas organizadas y responden a regularidades. Si me choreo una notebook no es para escribir en Word sino para revenderla en un circuito ilegal, y atrás de un circuito ilegal seguramente hay un peaje institucional a una agencia del Estado. Además tengo que definir dónde ocurre eso, con qué intensidad, conocer las historias de los protagonistas. Eso es entender el fenómeno. Si yo defino el fenómeno así y no solamente como robo, puedo hacer un abordaje desde la cadena más gruesa. Si tu visión es de fenómeno tenés que explicarme qué querés conseguir y cómo lo dinamizaste, si mejoraste o empeoraste las consecuencias que produce. Con el discurso del combate al delito no tenés que dar ninguna explicación, lo reduje o lo aumenté; si lo reduje soy bueno, si lo aumenté no soy bueno.

-En medio del acuerdo Chevron-YPF el FBI dictó cursos en la provincia. ¿Qué le puede aportar el FBI a una política de seguridad como la neuquina?

Lo del FBI es como un fetiche, un ícono de la política derechista en materia de seguridad. Lo cual, para mí, es equivocado atacarlo por ese lado. Está bueno como punta de lanza para generar una crítica pero FBI sí, FBI no, con Chevron… No soy conspiracionista, no creo en la tesis de que vinieron en el marco del acuerdo con Chevron, para meterse en los movimientos sociales. Es probable que se metan en los movimientos sociales, porque las policías lo hacen desde siempre y lo van a seguir haciendo, pero para eso no necesitan al FBI. Por ahí soy muy naif, pero creo que lo del FBI es más una iniciativa del Ministerio Público Fiscal que tiene esta visión modélica de la Agencia Federal de Investigaciones de EEUU, si hubiese venido la Policía de Investigaciones de Chile era lo mismo. En términos de contenido creo que [el FBI] no tiene mucho para aportar, son contextos totalmente distintos al nuestro, preferiría trabajar con la Policía de Investigaciones de Chile, porque creo en el modelo policial de agencia de investigaciones y policía por separado. Por ahí es medio de tecnicismo contestar así, pero para mí no hay ninguna relación. El FBI no tiene ningún compromiso con Neuquén, no le importa Neuquén, no le importa Argentina, esa es mi impresión. Lo que hay es una utilización del Ministerio Público Fiscal provincial para hacer política comunicacional con el nuevo Ministerio Público y que se está dando una formación.

Sí creo que es necesario tener un centro de análisis delictivo y laboratorios forenses, porque depende desde dónde lo veas. Si fuera Fiscal General o Ministro de Seguridad y me preguntan: “¿querés tener laboratorio forense?”. Sí, y todos los días andá y tomá muestras de contaminación ambiental en toda la provincia. Andá y hacé análisis contables sobre lavado de dinero con los flujos de transacciones del Banco Provincia, y quiero ver las cuentas de proveedores del Estado, fijate si hay simulación de licitaciones en las compulsas públicas. Eso es forense también. Entonces, depende de dónde lo mires. ¿Vos querés tener forenses? Sí, por supuesto, pero no solamente para analizar homicidios, esa es la visión tradicional del forense. El tema es que la óptica política que le están dando, para mí, no es la correcta, y es la que tiende a preservar la impunidad y apuntalar el control de los sectores populares en el manejo del sistema de seguridad, pero el problema no es el sistema de centro de laboratorios forenses, la herramienta es buenísima.

Lo mismo lo del FBI… debe tener cosas piolas para investigar, por ejemplo, el lavado de dinero. La Policía de Investigaciones de Chile tiene para hacer análisis de mercados delictivos. Para hacer un abordaje fenomenológico de los conflictos relacionados con el delito necesitás eso, sino es chamuyo. Trazame una ruta de lavado de dinero, en dos segundos te perdiste en una transacción blanca, una transacción gris o una transacción que no existe, necesitas expertos en flujos financieros y esos están trabajando para las empresas, no están trabajando para el Estado.

-Cuando el laboratorio fue presentado en Neuquén el discurso fue este, el de la seguridad ciudadana.

Es que cuando tenés el discurso de persecución al delito, estás hablando solamente de robos y de homicidios. Tenemos un problema de configuración política de lo que es un Ministerio Público Fiscal. Cuando decís que tu política de seguridad es de lucha contra el delito estás diciendo que tu política es perseguir robos, en los barrios pobres, persiguiendo morochos, pibes de tales características y que es lo que te está pidiendo la gente. Todo lo otro no lo estás diciendo. Hay que hacerse cargo de los robos violentos, de los homicidios, y hay que gestionarlo bien. El tema es cómo vinculas todo y si tenés un panorama macro para abordar eso.

-Desde hace tiempo se ha impuesto en Neuquén la razón petrolera, es decir, garantizar la explotación de hidrocarburos sobre cualquier otro derecho. Meses atrás el gobernador Jorge Sapag pidió que se endurezcan las penas a quienes paralicen u obstaculicen la producción, sea por un reclamo sindical, ambiental, mapuche. ¿Se puede hacer una norma en la cual apunte solamente a la protesta para el resguardo de la producción petrolera?

La regulación de la protesta no es un tema que está solamente acá, claramente también va en esa dirección la regulación nacional. Piensan en la lógica de la Panamericana, pero también están pensando en esto, están pensando en Santa Cruz. Yo no convalido, igual, cualquier protesta. ¿Cualquier protesta es legítima? No, siempre es legítima en la medida que sea representativa, que hayas agotado otras instancias, que no tengas voz para que sea escuchada de otra manera. Lo que pasa es que va a depender caso a caso, por eso no hay manera de aislar en un círculo de ilegitimidad a la protesta social con el recurso natural, sería ridículo. Por supuesto que lo pueden intentar hacer.

La lógica securitaria aplicada a los recursos naturales sí es una imposición del discurso de las nuevas amenazas de Estados Unidos y los gobiernos europeos aliados con EE.UU. Nuevas amenazas es narcotráfico, trata de personas y terrorismo, y ese discurso implica el involucramiento de lo militar en la gestión de la seguridad. Argentina históricamente ha estado fuera de esa línea de involucrar a los militares en la gestión de la seguridad interior, en democracia, me estoy refiriendo, pero en este tiempo se ha confundido bastante, tanto con el tema de Gendarmería  [patullando barrios y estaciones de trenes] como con los derribos [de aviones de presuntos narcotraficantes]. Se está usando el discurso de guerra al narcotráfico para ceder en triunfos históricos para democratizar el sistema de seguridad. No me extraña, y es muy afín, el discurso de protección del recurso natural vinculado con el antiterrorista y con de involucrar a los militares en la seguridad interior. Porque al ser visto como una nueva amenaza, que es trasnacional y que puede llegar a haber vínculos entre grupos de diferentes países -que exceden las capacidades de gestión de las policías-, que pretendan involucrar a los militares.

De hecho, buena parte de la redefinición de las funciones de las Fuerzas Armadas está en la protección de los recursos naturales ante posibles invasiones externas, que es la redefinición de lo que era la lógica de hipótesis de conflicto que existían y que este gobierno las derogó. ¿Qué significa esto? No programás más tus estructuras militares para defenderte frente a una eventual guerra que hipotetizás con Chile o con quien sea, y no es que te basás en la lógica de la amenaza, sino que exclusivamente trabajas en una hipótesis defensiva, y se pensó en términos de integración regional, como continente completo: todos para uno, uno para todos, y nunca con una hipótesis específica. Y después, muchos han pensado la misión de las fuerzas armadas como protectora del agua… que parece bienintencionada, y la del petróleo siempre con intereses negativos y espurios.

Por eso en el nivel policial y en los sistemas  de seguridad hay una gran discusión sobre la influencia y el modelo de nuevas amenazas, porque es un modelo también alineado con la DEA, en materia de narcotráfico. Estas policías precarizadas han jugado el juego de la colaboración técnica y se han sumido a los intereses de la DEA en lo que es la lucha contra el narcotráfico, han asumido el discurso norteamericano completo, que te externalizan el conflicto. “Soy el máximo consumidor de drogas pero voy y te mato en tu país”, te externalizo los costos, “el problema son ustedes”.

-Hablamos de las fuerzas de seguridad del Estado, pero hay otro actor: las agencias de seguridad privada, que no sólo controlan la circulación en las picadas abiertas por las empresas petroleras sino que también pretenden regular el tránsito en caminos vecinales. ¿Estas potestades se las arrogan las agencias de seguridad privada o el Estado se las transfiere?

Esto es porque hay una privatización de lo público y también hay un proceso de privatización de la seguridad pública, que es bobo, en un sentido, porque el propio sistema público le financia los recursos al sector privado. Los que laburan en una agencia son milicos fuera del horario de servicio o policías retirados, entonces tenés todo el proceso formativo, sea malo o bueno, el que es, financiado por el Estado. Un tipo que financiaste veinte años y que ahora la agencia lo aprovecha, lo paga barato, para obstaculizar accesos o para amedrentar gente.

El proceso de privatización de la seguridad, que no es privativo de la cuestión del petróleo -porque está en los barrios privados, está en calles que se van cerrando, está en las garitas, está en las cámaras-, es un gran mercado que el Estado tiene hoy desregulado. No hablo del control solamente y del dejar hacer sino de la regulación formal, que existe, en términos de legislación en Argentina y en Neuquén. Lo único que tienen que cumplir las agencias de seguridad para funcionar es ciertos requisitos formales. Eso no tiene ninguna lógica en subsidiaridad de la seguridad privada respecto a la pública; no digo que la elimines a la seguridad privada, pero tiene que ser subsidiaria. La seguridad es pública, vos podés permitir al privado que preste determinados servicios, para eso tenés que controlar los servicios que presta. Así como hay una Superintendencia de Servicios de Salud que autoriza a privados a prestar servicios de salud, pero los controla y cada vez que no te lo prestan podes hacer un reclamo, en seguridad, si hay un privado que está cumpliendo mal su servicio, no tenés a quién reclamarle.

-¿No hay un organismo regulador?

Sí, la policía… Eso es parte del desgobierno político de la seguridad, donde le estás permitiendo al privado que avance sin ninguna regulación. El Estado sólo te pide que seas mayor de 21 años, que hayas hecho tales cursos y, en los más progresistas, que no tengas antecedentes en violaciones a derechos humanos. Me río porque es un requisito que está bien, ¿pero vos crees que eso te hace controlar mejor el mercado de la seguridad privada? Quedaste progre porque incorporaste el requisito en la legislación, entonces no podes tener milicos retirados que figuren en el Nunca Más o en el Archivo de la Memoria; pero eso no dice nada sobre la dinámica del mercado, no lo estás regulando inteligentemente como Estado.

Qué debería tener una política de seguridad que apunte a los fenómenos delictivos. Dentro de un Ministerio de Seguridad debería tener un área de seguimiento y control de la seguridad privada, que, además, permita controlar la calidad del servicio, donde el usuario pueda decir: “X está patrullando este territorio y amedrentando gente”. Listo, te saco la licencia, te vas del territorio; te engancho prestando servicios ahí, vas preso. Como cualquier concesión de servicio administrativo, el Estado lo controla mejor cuando lo regula. Hoy hacen lo que quieren, el territorio, para ellos, es de ellos, y la policía no los va a controlar porque los que laburan ahí son compañeros de camada de los mismos que los van a ir a controlar, o jefes. Es parte del desgobierno político de la seguridad permitir la privatización securitaria de espacios públicos o de acceso a espacios públicos.

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