Argentina

Manifiesta Feminista en el XXIX Encuentro Nacional de Mujeres, Salta, Argentina

En un 12 de octubre, en el marco del Encuentro Nacional de Mujeres, en la provincia de Salta, Argentina, feministas que somos parte de las resistencias populares del Abya Yala, compartimos nuestra palabra y nuestras acciones, que guardan la memoria de más de cinco siglos de desafío al poder colonial, patriarcal y capitalista en Nuestra América. Hablamos desde nuestros cuerpos y territorios muchas veces ocupados, invadidos, conquistados, explotados, por poderes políticos y económicos que acumulan riquezas sobre la base de genocidios, ecocidios, epistemicidios…

Por Feministas del Abya Yala en Revolución

Nuestros cuerpos de mujeres indígenas, de mujeres africanas esclavizadas en estas tierras, de mujeres pobres, de mujeres trabajadoras, guardan la experiencia colectiva del dolor, pero también guardan el tesoro de nuestras resistencias compartidas.La violencia ha sido y sigue siendo parte estructural de los procesos de colonización y recolonización que continúan en el presente. La violencia contra las mujeres y contra las disidencias sexuales, es un mecanismo organizador del héteropatriarcado. Es funcional a la “normalización” y a la “naturalización” de la hegemonía impuesta por los dueños históricos del poder: hombres blancos, propietarios, guerreros, heterosexuales, conquistadores, que se creen dueños y señores de nuestras vidas.Hoy seguimos siendo avasalladas, expulsadas de nuestros territorios –por el despojo provocado por las políticas extractivistas de las corporaciones transnacionales y de los gobiernos de turno-. Las mujeres qom en Formosa y Chaco, las wichi, diaguitas, ava guaraníes, coyas, en el Norte argentino y en el Litoral, las mujeres mapuche en la Patagonia argentina y chilena, las guaraníes en Argentina, Brasil y Paraguay, las quechuas y aymaras en Bolivia, las tzotziles, choles, tojolabales, tzeltales en el sudeste mexicano, las xincas, ixiles, y de los pueblos maya en Guatemala, las garífunas y lencas en Honduras, las mujeres amazónicas en Ecuador y Perú, las mujeres originarias que en todo el continente sobrevivimos a los genocidios, seguimos sufriendo represiones, desalojo de nuestras tierras ancestrales, muerte por enfermedades curables, por malos tratos, por olvido, por desmontes, por fumigaciones. Desde la provincia de Salta, Argentina, expresamos nuestra solidaridad con las mujeres ixiles de Guatemala, que han dado muestras de dignidad y coraje en el juicio al dictador Ríos Montt, y con la compañera Rigoberta Menchú, que en estos días está dando testimonio ante los tribunales, denunciando a quienes han matado a su familia y a su pueblo. Abrazamos a las mujeres mexicanas, indignadas frente a esta sucesión de femicidios y crímenes del narcoestado, que ahora ha concretado una nueva masacre contra estudiantes normalistas de Guerrero. En este 12 de octubre, cuando el pueblo de Bolivia intenta en las elecciones garantizar la continuidad del proceso de transformación social, saludamos la resistencia cultural y política de las mujeres que buscan profundizar su rumbo anticolonial, antipatriarcal y anticapitalista. Las mujeres indígenas de Bolivia, Guatemala, Honduras, Perú, México, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Argentina, y de todos los pueblos del Abya Yala, unimos nuestra experiencia histórica, al enfrentamiento actual a las políticas de las grandes corporaciones.

En este 12 de octubre decimos:¡No a las nuevas formas de colonialismo! ¡No a las Corporaciones Transnacionales! ¡No a los espejitos del “desarrollo”, del “progreso”, de la “civilización”! ¡No a Chevron! ¡No a Monsanto! ¡No a Barrick Gold! ¡No a la Alumbrera! ¡No a las mega represas! ¡No a los gobiernos que les abren las puertas! ¡Por una política al servicio de los pueblos y no de las corporaciones transnacionales!

ARGENTINA: EL NUEVO CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL

En estos días en Argentina se ha aprobado el texto del nuevo Código Civil y Comercial. Más allá de algunos aspectos en los que avanza en derechos (como el concepto de voluntad procreacional, el régimen de convivencia, el reconocimiento de las uniones convivenciales, la facilitación de los trámites de divorcio, entre otras), es en su conjunto un Código regresivo, que realiza numerosas concesiones a la Iglesia Católica, a las corporaciones transnacionales, a las patronales, a los grandes propietarios y a los funcionarios de los gobiernos de turno. Es resultado -fundamentalmente- de la negociación de los derechos de las mujeres y de los pueblos, con el Vaticano y otros sectores del poder. Los aspectos más críticos son:_ Establece la concepción como comienzo de la existencia. Esta definición es una concesión a la jerarquía de la Iglesia Católica, y a quienes se oponen a la legalización del aborto._ Originalmente se hacía referencia al comienzo de la existencia a partir de la ubicación del embrión en el seno materno, y se establecía que en el caso de fertilización asistida la existencia de la persona comienza desde la implantación del embrión. Al excluir esta referencia se pretende que el embrión en sí ya es vida humana, retrocediéndose respecto a la ley sobre fertilización asistida aprobada por la Cámara de Diputados._ Otra muestra de la misoginia del Estado y de sus leyes, es la regulación del “deber moral de fidelidad” en el matrimonio, que se esboza en el artículo 431._ Elimina el principio de “función social” de la propiedad de la tierra, favoreciendo a los grandes propietarios privados. Esto dificulta el acceso a la tierra y la vivienda, así como la regularización de las formas de viviry habitar de los sectores populares en la ciudad y en el campo._ Quita la cláusula de acceso al agua potable como derecho humano fundamental. El derecho humano al agua, implica que los Estados deben garantizar calidad, disponibilidad y acceso en sus políticas públicas, e implica proteger a los ciudadanos de competencia con otros sectores (mega minería, monocultivos, fracking, entre otros) privilegiando el consumo doméstico. Su no inclusión, a último momento, ha sido una concesión a las corporaciones transnacionales que están apropiándose del agua, considerándolo recurso productivo y no bien común._ Se considera a la Iglesia Católica como única fe confesional a la que se le da el status de “persona de derecho público”. Esto legitima el mensaje de que sus concepciones y acciones poseen un interés público que prevalece sobre otros sistemas de creencias. Se establece que la Iglesia Católica sea completamente autónoma y no deba ajustar su organización y funcionamiento a norma estatal alguna. Esta normativa, adoptada por una dictadura militar, consolida los privilegios de la Iglesia Católica frente a lo que debe ser un Estado laico._ No se consideran los derechos comunitarios de los pueblos originarios, tanto en la gestión referida a los bienes comunes como en los derechos de incidencia colectiva, exigiendo además que las comunidades tengan personería jurídica._ Se desresponsabiliza a los funcionarios públicos y al Estado frente a daños provocados a terceros._ Convalida la flexibilización laboral y la pérdida de derechos de los trabajadores y trabajadoras, al consolidar el principio de autonomía de la voluntad, suponiendo que las partes de un contrato discuten libremente desde una posición de igualdad, facilitando operaciones de fraude con el permiso a la creación de empresas bajo la figura de una “sociedad unipersonal de responsabilidad limitada” y, en general, limitando la responsabilidad de los empresarios ante las demandas laborales.

La votación de las diputadas kirchneristas que se dicen feministas, de un Código Civil en el que nuestros derechos son jugados -y perdidos- en las negociaciones patriarcales, compromete su coherencia y su responsabilidad frente al movimiento de mujeres que les ha dado fuerza y poder. Exigimos que cumplan el compromiso de poner en debate a la brevedad, la Ley por un Aborto Legal Seguro y Gratuito. Exigimos que no sólo que se ponga en discusión, sino que la misma sea aprobada.

NUESTROS CUERPOS, NUESTROS TERRITORIOS

La realización en todo el país de los juicios contra los genocidas, puso en el debate de la sociedad la violencia sexual cometida en los Centros Clandestinos de Detención contra la mayoría de las mujeres (también de las travestis, lesbianas, trans) que pasaron por ellos, como parte de un ejercicio brutal de ocupación de nuestros cuerpos y de violación de nuestra integridad física, psíquica, espiritual. El coraje de las compañeras que han dado testimonio, y los avances logrados en algunas condenas -que han caracterizado a estos modos de tortura como crímenes de lesa humanidad- nos ayuda a revelar esta parte siniestra de la historia. Al tiempo que reconocemos el coraje de las y los testigos que siguen con su doloroso testimonio sosteniendo la lucha contra la impunidad, exigimos que el Estado abra de una vez los archivos, para avanzar en los trámites judiciales. Exigimos que garantice la vida y la seguridad de las y los testigos. Exigimos también que la Iglesia Católica, el Vaticano, la Conferencia Episcopal argentina abran sus archivos, e informen sobre las denuncias recibidas en los años de dictadura, sobre los conocimientos que han tenido de sus crímenes, debido a sus propias complicidades, y en particular sobre el destino de los niños y niñas apropiados. El Nunca Más que la sociedad argentina construye cotidianamente, la lucha de las Madres y de las Abuelas, de los HIJOS y familiares, requiere que de una vez, haya Verdad y Justicia. La violencia contra las mujeres, es parte de un sistema capitalista patriarcal, que nos tiene como botín de guerra en sus conflictos de poderes. En estos años se han encontrado diferentes respuestas para enfrentarla, desde el Estado y también desde las organizaciones de mujeres. Vemos avances en algunas disposiciones legales que nos amparan. Pero hay una gran distancia entre lo que se legisla y las prácticas concretas. Muchas de las denuncias realizadas se diluyen en los laberintos de la burocracia estatal. Exigimos que se refuercen los mecanismos institucionales de contención de las mujeres víctimas de violencia. Exigimos cuidado, y también justicia para todas las mujeres que sufren la violencia machista y héteropatriarcal. Las mujeres hemos comenzado a organizar nuestras resistencias de manera colectiva. Hemos generado mecanismos para visibilizar las violencias, para mostrar sus relaciones, saliendo del campo del sufrimiento individual hacia la posibilidad de una respuesta social. Saludamos los intentos de organizaciones autónomas, de cuidado y defensa de nuestras vidas. Valoramos los ejercicios de autodefensa feminista. Seguiremos reforzando las redes existentes, como la Campaña contra las Violencias hacia las mujeres. Rechazamos la violencia patriarcal en todas sus manifestaciones. Nos negamos a que nuestros cuerpos sean territorios acosados, agredidos, violados, esterilizados, explotados sexualmente, tratados, discriminados, obligados a la maternidad o a la no maternidad, según las políticas “poblacionales” de turno. Nos negamos a que nuestros cuerpos sean botín de guerra en las dictaduras, en las guerras. Nos negamos a ser traficadas para el “consuelo” y la diversión de los trabajadores explotados por los megaproyectos. Nos negamos a que nuestros cuerpos sigan siendo el blanco de los femicidas. Nos negamos a que la militarización de los procesos sociales en países como Haití, México, Honduras, Paraguay, Colombia (a través de invasiones, golpes de estado, narcoestados), “naturalicen” las más tremendas violencias contra las mujeres.

¡No más mujeres muertas en las hogueras de la inquisición capitalista patriarcal! ¡Somos las nietas de las brujas que no lograron borrar, de nuestra memoria colectiva! ¡Estamos de pie, por ellas y por nosotras!

FRENTE A LAS REDES DE PROSTITUCIÓN Y A LAS REDES DE TRATA

Las redes de prostitución y explotación sexual, están entre los principales grupos de violencia hacia las mujeres y travestis, adolescentes, niñas y niños. Son grupos ligados al poder, que acumulan superganancias a partir de la mercantilización de nuestros cuerpos y del arrasamiento de nuestras subjetividades. Es fuerte la vinculación de las mismas con las redes de trata, de tráfico de personas y órganos, y con el crimen organizado. Se trata de negocios millonarios que sostienen y financian gobiernos, se articulan con el tráfico de armas y drogas, y tienen vínculos probados con el Estado, desde el poder político, el poder judicial, y las fuerzas represivas. Entendemos que se debe enfrentar decididamente a estas redes, tanto a nivel local, como desde una acción que excede el marco de las fronteras nacionales, como un tema urgente a nivel regional y continental.

Los modos de hacerlo, al mismo tiempo, no pueden comprometer nuestra soberanía (como por ejemplo a través de los acuerdos que autorizan a los EE.UU. a ser parte de los mecanismos de control de nuestras fronteras).

Llamamos la atención, especialmente, sobre los numerosos casos denunciados en la provincia de Salta, y en el Noroeste argentino, en los que existen abiertas complicidades entre redes de prostitución, redes de trata, y diferentes niveles del gobierno local. Reafirmamos nuestro compromiso en la lucha contra el sistema prostituyente, contra todas las formas de explotación sexual, contra las redes de trata, contra los Estados proxenetas, porque son la expresión más radical de la violencia de géneros, y de la colonización imperialista de nuestros cuerpos y territorios. No se trata de criminalizar a las personas en prostitución, sino de garantizar su derecho al trabajo, la vivienda, la educación y salud, y el conjunto de derechos básicos.

¡Es necesario desarticular las redes de prostitución, las redes de trata, y todas las formas de violencia sexual contra las mujeres, las travestis, las adolescentes y niñas!

LA FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA Y DE LA EXPLOTACIÓN DE LAS MUJERES

Las mujeres sufrimos de manera especial la precarización laboral y la pérdida de derechos sociales, que se suma a la jornada de trabajo doméstico no remunerada. Son evidentes los lazos entre colonialismo, patriarcado y capitalismo, en los nuevos modos de acumulación y reproducción del capital, por la vía de la desposesión, o de la sobre explotación de la fuerza de trabajo de las mujeres. La invisibilización de las tareas de cuidado, resultante de la división sexual del trabajo, naturaliza la doble explotación de nuestra fuerza de trabajo, tanto en el campo de las tareas remuneradas como de las no remuneradas. Al mismo tiempo, también como consecuencia de la división sexual del trabajo, se incrementa la migración de mujeres para el trabajo doméstico, cuyas “ganancias” se transfieren como remesas a los países de origen. Como feministas del Abya Yala, denunciamos todas las formas de opresión capitalista patriarcal y colonial. Desde las cooperativas de trabajo, desde los trabajos precarizados que se han multiplicado, desde los centros laborales donde nos organizamos, desde nuestras casas (en las que producimos y reproducimos la vida), alzamos nuestras voces para decir que los trabajos de cuidado deben ser reconocidos, que rechazamos la flexibilización laboral que afecta de manera especial a las mujeres y agrava la feminización de la pobreza. Exigimos igual salario por igual trabajo, guarderías en los lugares de trabajo, licencia materno-paternal en los trabajos. Demandamos también el reconocimiento de nuestro espacio en todos los niveles de organización de los sindicatos y centrales obreras -que reproducen lógicas patriarcales-, al igual que muchos de los movimientos en los que participamos. ¡Nunca más la invisibilización de nuestro trabajo! ¡Nunca más la invisibilización de nuestra presencia en todas las luchas populares!

ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO: UNA DEUDA DE LA DEMOCRACIA

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto ha venido realizando numerosas actividades que acompañan al proyecto de Ley presentado (¡5 veces ya!) en el Congreso de la Nación. Exigimos al Congreso que este año pueda culminar con su tratamiento y aprobación. ¡Es una deuda de la democracia! Garantizar el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y vidas no se remite sólo a una Ley en el Congreso (aún con toda la importancia que ésta tiene). Garantizar que las leyes ya existentes de aborto no punible se cumplan en la práctica, y sean leyes para todo el país, es parte de una tarea permanente del activismo de las mujeres. Exigimos que la educación sexual permita conocer los derechos de las mujeres a decidir sobre nuestras vidas. Exigimos el acceso a métodos anticonceptivos, y la posibilidad de intervenir voluntariamente los embarazos no deseados en hospitales públicos. Es necesario avanzar en la legalización del aborto en todo el continente, que los Estados garanticen el acceso a los derechos sexuales y reproductivos, y se comprometan en el diseño e implementación de políticas públicas integrales que permitan la emancipación de todas las mujeres. Expresamos el importantísimo aporte en esa dirección que vienen realizando las compañeras socorristas, así como un conjunto de médicas y efectorxs de salud, que van asumiendo el acompañamiento a las mujeres que deciden interrumpir voluntariamente el embarazo. Exigimos la libertad de las mujeres presas por abortar, en Jujuy y en Bariloche. Exigimos que no sean judicializadas las mujeres que abortan.

¡Ni una mujer más muerta por aborto clandestino! Alertamos sobre el avance continental de sectores fundamentalistas, que vulneran el derecho a decidir libremente sobre nuestros cuerpos. Denunciamos que la propuesta de Código Penal, sigue penalizando a los abortos, a las mujeres que los hacen y a quienes las acompañan. Se pretende incluir la figura de aborto culposo y lesiones al feto, dos figuras claramente destinadas al control, persecución y castigo de las mujeres que abortan. Nos solidarizamos con el pedido de libertad para las 17 mujeres presas por abortar en El Salvador. Su prisión es una muestra intolerable de misoginia y de vulneración de los derechos de las mujeres, y un caso más de flagrante injusticia. Afirmamos junto a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito de Argentina: Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, y aborto legal para no morir.

VISIBILIZAMOS LA EXISTENCIA LESBIANA. DENUNCIAMOS LA HETERONORMATIVIDAD PATRIARCAL, LA LESBOFOBIA, LA TRAVESTOFOBIA, LA TRANSFOBIA Y LA HOMOFOBIA

Como feministas de Nuestra América, que partimos del cuidado y respeto de las maneras de vivir y sentir nuestros cuerpos, nuestras sexualidades, nuestras maneras de estar en el mundo, nuestra autonomía, sentimos necesario llamar la atención al papel que los fundamentalismos religiosos han tenido en la modelación de la subjetividad héteronormativa. No se trata solamente de ratificar, como lo hemos hecho en numerosas oportunidades, que el machismo y la lesbofobia “matan”. No se trata solamente de denunciar la falacia que considera a estas prácticas como “crímenes de odio”. Se trata de asegurar para todxs la felicidad, desde cuerpos que se van rehaciendo en el deseo libertario.A pesar de haber avanzado con la aprobación de una Ley de Educación Sexual Integral, es muy débil la manera en que la misma se traduce en las escuelas y en los distintos ámbitos educativos. Creemos necesario poner en discusión en la sociedad, y especialmente entre educadorxs los prejuicios que organizan la subjetividad héteronormativa. Tanto la educación como la comunicación, son territorios de creación de nuevas subjetividades. Necesitamos interactuar para hacer visibles las muchas maneras de sentir y vivir la sexualidad, el deseo, y la presencia de nuestros cuerpos disidentes, sin que esto signifique perder derechos, o tenerque enfrentar furiosas cargas de violencia patriarcal.

¡Ante la violencia machista, escrache feminista! ¡La lesbofobia mata! ¡Somos libres para decidir sobre nuestros cuerpos, nuestras sexualidades, nuestras maneras de amar, y nuestros deseos!

UN MENSAJE DESDE SALTA

Hacemos este llamamiento desde la provincia de Salta, donde el fundamentalismo es gobierno y ley, donde la Jerarquía Católica ha impuesto, entre otras medidas, la obligatoriedad de la educación religiosa en las escuelas públicas. Donde los femicidios y la violencia contra las mujeres son moneda corriente, como se reconoce con la declaración de la emergencia de la provincia frente a la violencia de género. Donde los capos de la soja avanzan con los desmontes, con el monocultivo, con el agronegocio, con la negación de los derechos de los pueblos originarios, con la corrupción política, administrativa, y el control religioso sobre el Estado. Queremos expresar a las mujeres de esta provincia, nuestra profunda tristeza e indignación por el femicidio de Evelia Murillo, docente del Paraje El Bobadal. Un nuevo crimen que se comete en Salta. Queremos decirles también que lamentamos la campaña misógina que ha desarrollado en estos días la jerarquía de la Iglesia Católica y los grandes medios de comunicación, para agredir a quienes venimos al XXIX Encuentro Nacional de Mujeres. A pesar de todo… ¡les hicimos el Encuentro! Y nuestras voces no volverán a ser calladas. Nuestro llamamiento es parte de las muchas voces de resistencia que aquí se levantan, como un coro polifónico de deseos, de sueños, de caminos abiertos al andar, de cuerpos disidentes, de abrazos solidarios. Es un llamado que abraza a todas las mujeres que en Abya Yala, luchamos por cada uno de nuestros derechos. A todas las mujeres que enfrentan la militarización, la invasión, los golpes de estado, los desplazamientos forzados, la violencia brutal paramilitar y la narcopolítica. Expresamos nuestra solidaridad y abrazamos a las mujeres que en el contexto de procesos populares antimperialistas, que impulsan cambios sociales profundos -como la revolución bolivariana, cubana, boliviana-, promueven políticas que profundicen su rumbo antipatriarcal, anticapitalista, anticolonial y de unidad nuestroamericana. Nuestro llamamiento es a seguir haciendo revoluciones que partan de nuestros cuerpos y territorios. Revoluciones en nuestras maneras de sentir, de hacer, de vivir nuestras vidas, solidarias, hermanas, libertarias. Revoluciones que empujen revoluciones. Revoluciones que no se contenten con acceder a participar en un porcentaje de los sistemas de opresión existentes. Revoluciones que empujen las fronteras hasta desintegrarlas, no sólo materialmente, sino también en nuestras propias marchas.

¡No estamos solas! ¡Somos muchas y estamos organizadas!

¡Luchamos contra el colonialismo, el capitalismo y el patriarcado!

¡Somos mujeres libres, en pueblos libres!

¡Revolución en las plazas, en las casas y en las camas!

Salta, Argentina, 12 de octubre, 2014

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