Argentina

Medicina Intercultural, el proyecto de unir saberes

En Ruca Choroi, Neuquén, se está construyendo el primer Centro de Salud Intercultural del país en donde se proyecta unir la medicina académica con la medicina milenaria mapuche y avalarlo con una ley de regulación. Las palabras de Lorenzo Loncón, werken de la Confederación Mapuche Neuquina reflexionando sobre el tema. Por Melina Pariente.

Interculturalidad

La interculturalidad, es la comunicación entre dos o más culturas para lograr relaciones armoniosas entre sus integrantes. También significa intercambio, reciprocidad, solidaridad entre los diferentes modos de entender la vida en dichos grupos, garantizando el desarrollo de una mejor vida en el marco de una realidad multicultural.

En Ruca Choroi, cerca de Aluminé, se está construyendo un Centro de Salud Intercultural que hoy está casi terminado. Se proyecta integrar la medicina académica y la medicina mapuche, relacionando las diferentes visiones de la salud para lograr coexistir en un solo centro, incorporando al consultorio a los machis, médicos expertos en curaciones. La medicina mapuche tiene en cuenta aspectos que son dejados de lado por la medicina oficial, como la familia, el pasado o el medioambiente. En la zona se practica ancestralmente, es de acceso libre y compartida en las comunidades, pero siempre por fuera de los sistemas hospitalarios.

En Chile ya hay hospitales interculturales en funcionamiento con una normativa que los avala, lo mismo pasa en Bolivia y Ecuador. En Argentina hasta el momento las leyes de salud no contemplan las prácticas ancestrales de pueblos originarios, aunque hay una iniciativa con un proyecto de ley que promovería la medicina intercultural en la región.

Caso Chileno

Una entidad pionera en el ámbito de la salud intercultural en el vecino país es el Centro de Medicina Mapuche de Nueva Imperial “Ñi Lawentuwün”. Allí trabajan 14 machis, cinco componedores de huesos y una partera que atienden a más de mil personas al mes. La iniciativa lleva ocho años de funcionamiento.

Además, Víctor Caniullan Coliñir, machi del hospital intercultural de Nueva Imperial, enseña en un liceo, compartiendo sus conocimientos con los estudiantes de la carrera de enfermería con mención intercultural, una carrera reciente que explora las visiones de cada sistema de salud, occidental, mapuche y popular.

Lorenzo Loncón, testimonio de un werken experto en salud.

Lorenzo es werken (mensajero) de la Confederación Mapuche Neuquina y lawentuchefe (persona especializada en plantas y su uso para la salud). Él nos cuenta su visión sobre la concepción de la medicina mapuche, la interculturalidad y su legislación.

¿Qué opinás sobre la creación del Centro de Salud Intercultural en Ruca Choroi?

Lorenzo: Lo que nosotros vemos es que se prioriza el edificio y no el recurso humano. Quieren hacer una ley con urgencia para una elección, pero los temas de salud y educación tienen que ser muy estudiados para no dejar cosas a medias.

¿Cuál es la concepción de la medicina mapuche? ¿Cómo es el trabajo de los machis?

Lorenzo: Acá en Argentina no podemos hablar de machis, porque después de la conquista del desierto se mataron muchos jefes y a estos guías espirituales. No sólo había machis si no también ampifes, gente que tenía visiones. Prácticamente los extinguieron.

Los machis con tan sólo ver a una persona ya saben cómo viene la cosa, son gente especialista, buscan el origen de la enfermedad. Cada persona mapuche tiene un newen de origen (newen significa fuerza); puede ser un árbol, o una piedra, o una estrella. El machi entra en sintonía con toda esa organización circular de la naturaleza, por eso su rol es muy importante, no sólo ven lo físico sino todo lo espiritual, buscando el comienzo de la enfermedad ligado a tu origen y al territorio, por eso el pueblo mapuche está íntimamente ligado a éste. Los que estamos cerca de los lagos somos lafquen, que en mapuche significa o un lago enorme, o mar. Después están los pehuenches, en la zona de Aluminé, y los nanches, gente de las tierras bajas.

La medicina mapuche sigue siendo oral, la forma más rápida de aprender es escuchando, oliendo las plantas y teniendo memoria de para qué sirven, los lawentuchefe tienen que tener esa habilidad. En cambio los machis tienen un proceso de enfermedad específica que se llama perimontun, en donde ellos tienen sueños especiales, no sueños comunes como los que podemos tener todos. Hay una fuerza de esta organización circular de la naturaleza que determina que esa persona va a ser un machi, la persona no se puede negar porque se puede enfermar mucho y puede morirse. Al que le toca ese destino tiene que aceptarlo sí o sí.

¿En qué se diferencia de la medicina occidental?

Lorenzo: La concepción de la medicina occidental es separar todo, al hombre de la naturaleza, a la cultura de la naturaleza. Y para nosotros es una unidad. La medicina milenaria ha demostrado que si es natural es mucho mejor que una combinación química o sintética. Y además, si todas las culturas somos diferentes, también la medicina tiene que ser apropiada a cada cultura y tiene que haber disponibilidad. La naturaleza nos brinda eso, que sea algo que está cerca de la gente y que si vos la cuidás, la naturaleza te cuida a vos. No tenés que traer un fármaco de Buenos Aires, porque lo encontrás cerca de tu casa. Entonces se soluciona todo el tema de lo que hoy es el costo o la logística de traer un remedio de tan lejos, cuando a veces la solución puede estar cerca de tu casa en donde hacés tu vida, en donde tenés tu huerta.

La otra diferencia es que para nosotros la medicina es para compartirla, no es para tener un sistema de patentes y encarecer un producto. Nosotros si tenemos un saber y podemos ayudar a un vecino, aunque no sea mapuche, lo hacemos. Tenemos plantas para la fiebre que son infalibles, las tomás a la noche y al otro día ya podés ir a trabajar, a la universidad. Si vos tomás un fármaco, yo no conozco uno tan efectivo y rápido.

¿Te parece que en Chile están funcionando las regulaciones de la medicina intercultural?

Lorenzo: Es sesgado, porque va avanzando a cuentagotas. Hacen acuerdos a nivel nacional cuando en realidad los acuerdos tendrían que ser por identidad territorial, para no saltearse a nadie. De eso se trata la diversidad, el valorar los conocimientos que ha acumulado la gente por miles de años. Por eso sistematizar para nosotros es medio peligroso, porque nosotros no queremos un mundo de iguales, si no un mundo diverso. El pueblo mapuche tampoco es un todo igual, si no que hay mucha diversidad y cada identidad territorial tiene su propia forma de solucionar las cosas y sus protocolos, sus ceremonias. Milenariamente el pueblo mapuche intercambió cosas de su territorio con los otros. Cuando se creó la frontera entre Chile y Argentina empezó a haber enfermedades que antes no había porque las fronteras estatales rompieron este intercambio de bienes para consumo del tipo medicinal o alimenticio.

Hoy tenemos que andar con las medicinas escondidas si queremos traer plantas desde Chile o si queremos llevar plantas a Chile. Ahí es donde nosotros decimos que las leyes no se cumplen. Hay un artículo del convenio 169 que rige para ambos países, que dice que los pueblos originarios pueden transitar con plantas medicinales.

Eso no se aplica. En parte por el Estado y en parte por falta de gestión nuestra. Es el caso del mismo machi Víctor, siempre lo requisan porque saben que puede pasar con medicina.

¿Cuál sería el ideal? ¿una ley que regule la coexistencia de las medicinas milenarias y la occidental?

Lorenzo: Lo que sería bueno es que dejen que la gente de la medicina milenaria participe en las legislaciones, con tiempo. El convenio 169 habla de consulta libre y formada. Queremos que se aplique eso, no una ley que la hagan rápido, sin poder participar u opinar. Porque, por ejemplo, si hay que sistematizar tal vez lo hagamos de la forma en la que lo hacen los pueblos originarios, de forma oral. Que sea una práctica en donde realmente esté la concepción de salud del pueblo mapuche desde las diversidades territoriales, tampoco somos un todo homogéneo.

Eso le hace falta a los sistemas de salud, que se respete otro conocimiento. Por miles de años se ha comprobado que es un conocimiento efectivo, no nos tienen que hacer un test para ver si lo nuestro es científico o no. Hemos mantenido el equilibrio como cultura durante mucho tiempo.

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Diario Andino

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