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Enfermedades típicas

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1) La sarna sarcóptica: es una grave enfermedad de diversos carnívoros salvajes. En Rusia y en América del Norte, el zorro rojo (Vulpes fulva) parece ser el más afectado, aunque algunos casos, muchos de ellos graves se han observado en lobos (Canis lupus) (Green 1951), coyotes (C. Latrans) (Young y Jackson, 1951), turones (Putorius putorius) (Warburton, 1920) y martas (Martes pennanti) (O’Meara, Payne y Witter, 1960). En 1967-68 se produjo una epizootia entre zorros rojos a través de la mayor parte de Wiscosin, así como también en coyotes en la mitad norte de dicho estado (Trainer y Hale, 1969).

Parásitos: Sarcoptiformes, Sarcoptidae, Sarcoptes, Prosarcoptes, Mysarcoptes, Trixcacarus.

Hospedadores: Artiodactyla, Perissodactyla, Carnivora, Primates, Lagomorpha, Rodentia, Marsupialia.

Biología: Se han incluido en el género Sarcoptes numerosas espe­cies, reflejando generalmente el descubrimiento de un nuevo hospedador y creyendo en el principio de la especificidad más que tras una valora­ción crítica de sus caracteres biológicos y morfológicos. Sin embargo existen numerosas citas en la bibliografía de transmisión de ácaros sar­cópticos desde una especie de hospe­dador a otra. Son algunos ejemplos las de lobo a caballo y de llama a hombre (Warburton, 1920), de león a caballo, oso, hiena y hombre (Dela­fond y Bourguignon, 1862), de zorro a lobo y perro (Schmidt, 1941; Palim­pestov, 1956), de conejo a mono (Pa­pio papio) (Delorme, 1926), de mono a hombre (Brug y Haga, 1930), de ca­bra a hombre (Bedford, 1932; Cha­kravorty et al., 1953), de perro a hom­bre (Tannerbaum, 1965) y de camello a hombre (Sweatman, sin publicar). Casi invariablemente, estas transmi­siones se han interpretado como in­festaciones de breve duración, auto­limitantes, como consecuencia de que se creía que la especie de ácaros de un hospedador tiene necesidades fi­siológicas diferentes de las de otro hospedador, incluso aun cuando se afirmaba que eran indistinguibles morfológicamente. Esta afirmación se hacía incluso cuando se administra­ban remedios terapéuticos para la curación de la infestación adquirida Por otra parte, se pensaba a veces en una reinfestación constante confun­diendo una infestación perfectamen­te establecida. Este concepto tan de­fendido de especie específica para el hospedador en Sarcoptes, refleja pro­bablemente el concepto tipo en taxonomía y su impacto práctico sobre los métodos de trabajo, constancia exagerada y variabilidad mínima (Mayr et al., 1953).

Céstodos Ciclifilideos: Los carnívoros salvajes son impor­tantes reservorios de los céstodos que infectan a los animales de caza, peleteros y otros animales de vida silvestre. Además, se reconoce gene­ralmente que, ya de forma directa o indirecta, los carnívoros juegan un importante papel como rutas ecológicas de transmisión de céstodos al hombre y animales domésticos. Por ello, los céstodos contenidos en los carnívoros salvajes son importantes no solamente para los parasitólogos y personas encargadas de la vida sil­vestre, sino también para los veteri­narios y médicos. Incluso la biblio­grafía sobre ecología, poder patóge­no, prevención y otros aspectos de los céstodos, se halla muy dispersa­da, y se conocen más datos sobre su situación filogénica, clases de hospe­dadores y distribución geográfica, desde la publicación de las primeras encuestas céstodos-carnívoros (Hall, 1919, Stilles y Baker, 1935; Erickson, 1944a, 1946).

Transmisión y Desarrollo (ciclo vital): Los céstodos de los carnívoros precisan dos o más espe­cies diferentes de hospedadores para completar sus ciclos vitales (es de­cir, una serie de desarrollos desde el huevo fertilizado a los céstodos sexualmente maduros). El hospedador en el que la tenia alcanza la madu­rez sexual, es el hospedador definiti­vo. El hospedador en el que se produce el desarrollo de las fases sexualmente inmaduras y que es ab­solutamente necesario, es el hospe­dador intermediario. Este tipo de desarrollo descrito como un ciclo vi­tal indirecto, significa que la tenia, al pasar de un hospedador definitivo a otro, debe primero parasitar uno o dos hospedadores intermediarios. Cuando se requieren dos hospedado­res intermediarios, se designan como hospedadores intermediarios primero y segundo. El hospedador definitivo se infesta por el céstodo adulto por la ingestión del hospedador interme­diario que contiene la larva infestiva.

2) La equinococosis unilocular, equinococosis, enferme­dad equinococósica, enfermedad hida­tídica o hidatidosis: Los carnívoros salvajes son los hospedadores definitivos para la mayoría de los céstodosa los que están expuestos, infestándose la mayoría de los casos cuando comen peces, roedores, conejos, liebres o diversos ciervos que contienen las faces larvarias infestivas. De esta forma los céstodos han obtenido un beneficio de los hábitos alimenticios de los carnívoros.

Hospedadores: Los vermes adultos en el intestino delgado de Canis lupus, C. latrans y perros. Larvas en los pulmones o hígado de Alces alces, Cervus canadensis, Odocoileus hemionus, O. Virginianus, Oreanmos americanus, Rangifer ta­randus, ganado vacuno, ovino, porci­no y hombre.

Distribución: Esta especie puede presentarse en donde los her­bívoros salvajes o domésticos sirven de fuente de alimento para los co­yotes, lobos y perros.

Transmisión y desarrollo: La Echinococus granulosos tiene un ciclo pastoral y otro silvático. El ciclo pastoral implica perros, ovejas, cer­dos y ganado vacuno. Se han señalado focos enzoóticos que afectan a los animales domésticos en California, Mississippi, Virginia y Tenessee. El ciclo silvático se presenta en la parte septentrional de América del Norte (Minnesota, Canadá y Alaska) y cons­tituye un grave problema. En esta zona el parásito está muy difundido entre lobos, coyotes, alces, caribús, antas y ciervos.

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