Eco-Noticias

Ensayo sobre “El Derecho Humano a un Ambiente Sano” – Segunda parte

.

Por Por Abraham Bastida Aguilar *

Primera parte

Situación del Medio Ambiente

Los problemas ambientales son tan antiguos como el hombre mismo, la magnitud en la que se presentan en nuestros tiempos es distinta. La actual problemática ambiental por la que atraviesa nuestro planeta se deriva de una serie de perturbaciones resultado de las actividades humanas desde tiempos muy tempranos que datan de la época de Platón, sin embargo es hasta los años sesenta cuando la preocupación por el medio ambiente se acrecienta, sobre todo en los países altamente industrializados de Europa y Norteamérica, debido a la acumulación de desechos producidos por las actividades industriales, es decir, la contaminación del agua, aire y suelos, señala Raquel Gutiérrez Najera en su libro.

Cuando comenzaron a surgir problemas de salud en los humanos debido a la contaminación del aire y del agua, e incluso se registró un aumento en la muerte de personas relacionado con la contaminación, el hombre se dio cuenta de que la situación ambiental se encontraba en un punto alarmante y que algo debía hacerse para evitar mayores catástrofes derivadas de la perturbaciones ambientales provocadas por él. "Se organizaron reuniones internacionales con carácter primeramente científico y posteriormente político, a fin de orientar la acción de los diferentes gobiernos en relación al medio ambiente y el desarrollo económico-social, ya que no solamente se encontraba en peligro la calidad de vida sino la vida misma en nuestro planeta", apunta Gutiérrez Najera en la obra citada.

Las perturbaciones ambientales de mayor alcance y preocupación a nivel mundial son:

La destrucción porcentual de la capa de ozono (ozonósfera) cuya aniquilación (sin necesidad de llegar al 100%) tornaría imposible la vida continental, insular, aérea y oceánica superficial del planeta. La contaminación del océano que afecta fundamentalmente la base de la cadena alimentaria, podría afectar tanto a organismos pelágicos como bentónicos, hasta un grado tal en el que el reclutamiento poblacional no fuera suficiente para mantener niveles de sobrevivencia en las poblaciones; ello aunado a la sobredepredación humana del océano, puede llevar a la extinción funcional a un número cada vez mayor de especies.

La erosión derivada del mal uso del suelo y de la desertificación que de ella se deriva, junto con el gradual cambio climático, son dos aspectos importantes y complementarios entre sí, de la perturbación humana a nivel continental e insular, que elimina hábitats y relaciones tróficas y que conduce a la eliminación de poblaciones y a la desaparición gradual de especies y subespecies a nivel local y global.

La tala indiscriminada de las selvas tropicales del planeta con la consiguiente destrucción de hábitats y la extinción correlativa de especies tanto in situ como ex situ, perturba el clima del planeta, reduce la diversidad genética, conduce a la pérdida de suelos y al incremento de la escurrentía.

La devastación de los bosques templados por la lluvia ácida, sigue el patrón de perturbación ecológica del cinturón ecuatorial. Además, el cambio de pH de los cuerpos de agua dulce conduce también a la extinción de especies y a la alteraciones de las condiciones naturales. La contaminación generalizada de tierras, aguas y aire por desechos tóxicos y radiaciones.

La Organización Mundial de la Salud considera que el agua está contaminada o polucionada, cuando su composición o estado se encuentra alterados de tal modo que no reúne las condiciones para la utilización a la que se hubiera destinado en su estado natural. La definición incluye las modificaciones de las propiedades físicas, químicas y biológicas del agua. Los orígenes de la contaminación del agua dulce pueden ser urbanos, industriales y mineros, así como agrícolas.

Los contaminantes son en realidad una gran variedad de sustancias capaces, inclusive, de combinarse químicamente entre sí; se les puede agrupar en orgánicos (aminoácidos, ácidos grasos, ésteres, detergentes aniónicos, ansinas, amidas, etc.) e inorgánicos, como numerosas sales disueltas en forma de iones (sodio, manganeso, calcio, potasio, cloruros, nitratos, fluoruros, bicarbonatos, fosfatos y sulfatos). Estas sustancias pueden rebasar la capacidad de autodepuración del agua que le es dada por las bacterias, y la vida desaparece por completo de su seno por asfixia. El impacto de la contaminación es mayor en los ríos de escaso caudal que en los más grandes, pero aun algunos de éstos ya están fuertemente afectados.

Para que los gases y las partículas se consideren contaminantes, sus concentraciones deben exceder en cantidades significativas a sus correspondientes concentraciones ambientales normales, es decir, cuando las sustancias en el aire pueden causar efectos adversos sobre el hombre y su ambiente. Las concentraciones de los gases reactivos en el ambiente (SO2, H2S, CO, NOx, NH3, N2O, CO2 e hidrocarburos) han permanecido constantes a través del tiempo; esto significa que fuentes y vertederos (procesos de formación y remoción) están balanceados, y también que los vertederos son capaces de darse abasto con la carga adicional a causa del hombre. El problema de la contaminación por gases surge como resultado no de la magnitud de la emisión realizada por el hombre (antropogénica) sino porque esta emisión se concentra en las regiones donde la gente vive y trabaja, específicamente en las ciudades industrializadas.

El Problema fundamental que se deriva de estas fuentes, y la consecuente destrucción de la capa de ozono, radica en el posible mayor ingreso de rayos ultravioleta. Se ha calculado que por cada 1% de agotamiento de ozono en la estratósfera hay un incremento de 2% en la cantidad de radiación ultravioleta que alcanzaría la superficie, de manera que una destrucción teórica del 50%, duplicaría la cantidad de radiación ultravioleta que en condiciones evolutivas recibió la biósfera durante los últimos 500 o 600 millones de años. Así, el mayor peligro para la capa de ozono lo constituyen los halocarbonos (compuestos de carbono que contienen fluor cloro, bromo o iodo) y de entre ellos los llamados freones o clorofluorocarbonos, principalmente los CFC 11 y 12, los cuales son ampliamente utilizados como refrigerantes, impulsores de aerosoles y materia prima en la fabricación de espumas plásticas, ya que en su proceso de descomposición liberan cloro atómico, lo que inicia el ciclo catalítico de destrucción del ozono.

Uno de los principales daños de la radiación ultravioleta son los cambios o daños a las bases y a las cadenas polinucléotidas producidos al ADN (ácido desoxirribonucleico), ya que la distorsión producida en esta molécula evita que lleve a cabo sus funciones; por ejemplo, puede bloquear la transcripción y replicación, puede provocar muerte celular, recombinación genética, mutagénesis e incluso carcinogénesis. En cuanto a los daños que ocasiona a las plantas podemos mencionar: reducción de la capacidad fotosintética; fuerte acumulación de pigmentos fenólicos o flavenoides; pérdida de clorofila por destrucción enzimática indirecta; presencia de mutaciones; pérdida de hormonas del crecimiento; inhibición de la germinación de las semillas; perturbaciones en la toma y transporte de iones; crecimiento reducido e irregular; daño a la estructura superficial de las hojas; y deterioro de las funciones fisiológicas y de la productividad.

Por lo anterior, los principales problemas ambientales en los centros urbanos son el saneamiento y control de la calidad del ambiente: volumen, composición y origen de los desechos sólidos (basura), niveles de ruido, gran concentración de gases y partículas suspendidas en el aire, así como la generación y tratamiento de aguas residuales. Al incrementarse la exposición a los contaminantes ambientales (físicos, químicos y biológicos) sobre todo en las zonas urbanas, centros industriales y turísticos, se incrementa el riesgo de contraer enfermedades que incidan principalmente en la reproducción humana y sus productos.

Establecer programas de Educación Ambiental a todos los niveles de la educación en México, en donde se contemple por un lado el aspecto meramente informativo y formativo sobre la riqueza biológica de nuestro país, su importancia, su conservación y problemática actual, así como de sus opciones de solución; y por otro lado, el aspecto conservacionista, el de promover una cultura de interés, conocimiento y respeto por la naturaleza. Para ello se debe contar con la capacitación adecuada, siendo imprescindible contar con el intercambio de las experiencias que en otros países se han llevado a cabo para la conservación y el manejo de sus recursos naturales. Asimismo, se debe contar con el apoyo financiero, logístico y técnico, de personal de las diferentes instituciones de investigación sobre recursos naturales existentes en nuestro país, a fin de desarrollar programas educativos a diversos niveles para actualizar el conocimiento sobre nuestros recursos naturales, su conservación y manejo sostenido a largo plazo, y a nivel global establecer programas internacionales para la Educación Ambiental, la conservación de la naturaleza, la prevención, el abatimiento y control de la contaminación, así como de la aplicación estricta de la legislación que en materia ambiental rige en cada país o región del mundo.

Problemática del Recurso Agua

La demanda por agua crece rápidamente con la expansión demográfica, la actividad industrial y el turismo; Publica El Programa de Naciones Unidas para Medio Ambiente en un estudio sobre la situación de los recursos naturales en América Latina. Se indica que el riego agrícola continúa en aumento. Semejante presión sobre el recurso hídrico se complica por el hecho de que muchos patrones de extracción de agua pueden ser altamente insostenibles. El bombeo de acuíferos en tasas mayores de lo que requieren para la recarga, es un factor de agravamiento particularmente importante. Existe un gran desconocimiento sobre los límites naturales en este ámbito. Se cree que las tasas de deforestación en aumento pueden estar contribuyendo a los severos ciclos anuales de inundación y sequía.

No obstante los avances de los últimos diez años, el acceso al agua potable sigue siendo una cuestión importante. El caso del agua es ilustrativo de la relación entre derechos humanos, medio ambiente y recursos naturales porque sin agua o estando esta contaminada la vida no es posible, para todos los seres vivos. Se estimaba que para 1995 un 27 por ciento de la población regional no tenía acceso al agua potable y un 31 por ciento seguía sin servicios de alcantarillado y saneamiento en América Latina. Además hay deficiencias de mantenimiento en los sistemas existentes y la existencia de alcantarillado no siempre refleja que las aguas residuales estén recibiendo un tratamiento sanitario. En América Latina como un todo, se estima que apenas un 2 por ciento de las aguas residuales reciben tratamiento.

La causa principal de la contaminación del agua es la descarga directa de desechos domésticos e industriales no procesados en los cuerpos de agua superficial, señala el estudio de PNUMA que ello contamina no sólo los cuerpos de agua sino también los acuíferos de agua subterránea adyacentes.

Con la expansión de la industria la minería y el uso de agroquímicos, los ríos y acuíferos se contaminan con los sólidos orgánicos, químicos tóxicos y metales pesados.

El consumo global de agua dulce aumentó seis veces entre 1900 y 1995, duplicando la tasa de crecimiento demográfico. Alrededor de un tercio de la población mundial vive en países con problemas entre moderados y altos de abastecimiento. Hay agudos problemas de abastecimiento en África y Asia occidental, pero la falta de agua constituye una limitación para el desarrollo Industrial y socioeconómico en muchos otros lugares.

La región latinoamericana es extremadamente rica en recursos hídricos. Los ríos Amazonas, Orinoco, Sao Francisco, Paraná, Paraguay y Magdalena transportan más del 30 por ciento del agua superficial continental del mundo. Con el 12 por ciento del área terrestre total y el 6 por ciento de la población, la región recibe alrededor del 27 por ciento de la escurreria total, la mayor parte concentrada en las cuencas del Amazonas. Sin embargo, la oferta hídrica regional presenta una importante variabilidad entre subregiones y localidades, así como en términos estacionales.

Los sedimentos producidos por la erosión, y la descarga de desechos domésticos industriales y agroquímicos están entre las principales causas del deterioro en la calidad del agua. Al crecer la industria, el riego y la población, crecen también los costos ambientales y económicos de suministrar agua adicional, señalan los estudios del PNUMA.

El costo de proveer de agua a las ciudades está continuamente en aumento, con ejemplos dramáticos en las grandes y crecientes áreas urbanas. En la ciudad de México, se bombea el agua hasta alturas mayores de los mil metros para hacerla llegar al Valle de México, y en Lima, la contaminación en las cuencas superiores ha aumentado el costo de tratamiento en cerca de un 30 por ciento. Se ha observado también un alto costo por desalinización en el Caribe.

La inversión en servicios sanitarios y de agua ofrece un alto retorno económico, social y ambiental, pero las próximas cuatro décadas presenciaran en América Latina un crecimiento triplicado de la población urbana y una demanda doméstica de agua quintuplicada. Es importante respecto el posible impacto de un crecimiento del turismo, que puede consumir hasta cinco o diez veces más que otros sectores residenciales.

El pueblo y el Gobierno del Estado de México tienen actualmente un problema relacionado con la producción, distribución y disposición del agua potable que nos dan idea de la gravedad de las situaciones ambientales y de la extracción de recurso agua que en el Estado de México es usada como en el pasado para dar de beber a la Ciudad de México y su Zona Metropolitana.

Por lo que se refiere a la Disponibilidad de Agua por Región Hidrológica. En las zonas del centro y norte del país, el agua se convierte en un elemento sujeto a alta presión y limitante del desarrollo. La localización de los principales polos de desarrollo no son acordes con la distribución del recurso en el país, por ejemplo la Cuenca del Valle de México que concentra el 18.5% de la población nacional, es la de mas baja disponibilidad.

La población en el Estado de México es de (más de 14 millones de habitantes). El 85% reside en localidades urbanas, el 15% en comunidades rurales. El 74% de la población estatal se concentra en las zonas metropolitanas del Valle de México y del Valle de Toluca.

La situación del agua en el Estado de México es de precipitación promedio anual de 876 milímetros. La extracción del doble de lo que se infiltra cada uno de los más de 14 millones de habitantes en el Estado de México, tiene una dotación diaria promedio menor a 242 litros/persona, con una cobertura del 90% a la población; la cobertura nacional es del 86% en toma domiciliaria.

En el Estado existen 57 municipios con dotaciones menores a los 200 litros, 25 con dotaciones menores a 150 y 5 con dotaciones menores a los 100 litros por habitante día, los cuales son: Sultepec (94 lt.), Ecatzingo (92lt.), Zumpahuacán (90 lt.), Zacualpan (73 lt.) y Jilotzingo (62 lt.), los cuatro primeros de la región del río balsas y el último del Valle de México.

Los municipios conurbanos que reciben las dotaciones más bajas son Ixtapaluca y Valle de Chalco Solidaridad con 116 litros por habitante día, Nicolás Romero con 137 y Chimalhuacán con 143 litros por habitante por día.

Los máximos anuales y estacionales han disminuido sus valores de los 400 puntos IMECAS que se registraron en 1992, hasta valores menores de 200 puntos en 1999. Los principales contaminantes que rebasan las normas de calidad del aire son: el ozono, el bióxido de nitrógeno y las partículas PM10. La contaminación por ozono es crítica, ya que excede su valor permisible la mayor parte del año.

La zona metropolitana del valle de Toluca constituye la segunda concentración industrial (participación del 59% en el producto interno bruto) y demográfica del estado; esta zona ha experimentado una transformación paulatina de las actividades económicas, pasando de ser una economía industrial, a una con alta concentración de servicios.

Hay escasez de reservas territoriales con vocación urbana. La población demanda más terreno para urbanizar y la oferta cada vez es menor, si consideramos una demanda de 70 mil viviendas al año, se requerirían en el futuro 2,900 ha., de terreno urbanizable. Para satisfacer esta demanda, muchas veces la población opta por los asentamientos irregulares en zonas no aptas para urbanizar, tal es el caso de las áreas naturales protegidas en el valle Cuautitlán-Texcoco (en el Parque Estatal Sierra de Guadalupe se han detectado 853 asentamientos irregulares en los últimos 5 años).

Estos cambios en el uso del suelo implican: la disminución de áreas naturales, de habitat para especies silvestres, forestales y de cultivo, así como, para la recarga de mantos acuíferos, dando lugar a otros fenómenos, como la erosión.

En el Estado de México se producen actualmente 12 toneladas diarias de residuos sólidos municipales y se estima que para el año 2005 esta cifra ascenderá a 14,500 toneladas diarias.

Este fenómeno natural o inducido por el hombre presenta varios grados; cuando la erosión es severa como sucede en varios municipios del estado, dificulta el desarrollo de la agricultura, e incluso de la vegetación nativa. Estos suelos han perdido generalmente más del 50% de su capa superficial y son propicios para el avance de procesos, prácticamente irreversibles, de desertificación. Entre los municipios más afectados por este fenómeno, con una superficie mayor a 1000 hectáreas, se encuentran; Almoloya de Júarez, Aculco, Toluca, Atlautla, Ixtlahuaca, Temascalcingo, Otumba, Tepetlaoxtoc, San Felipe del Progreso y Tlalmanalco.

Las talas forestales clandestinas, el abuso en muchos casos en las autorizaciones de los aprovechamientos forestales y el cambio de uso de suelo con fines agropecuarios, constituyen otro factor de pérdida de los bosques del estado, esta situación se agudiza en las áreas limítrofes con los estados de Michoacán, Puebla, Morelos y el Distrito Federal.

Aunado a esto, hay que señalar la alta incidencia de incendios en las áreas boscosas del estado, lo cual provoca la baja productividad de las mismas; para el año de 1996 se presentaron un total de 2,771 incendios que afectaron 15,000.3 ha., De las cuales el 48% eran pastos, 33% arbustos, el 17 renuevos y el 2% superficie arbolada. Esta situación se debe, entre otras razones, a que el Estado de México es de las entidades más pobladas en el área rural y a la práctica tradicional de quemar el pasto en las áreas forestales con fines ganaderos.

Las reflexiones que nos quedan para el presente son en el sentido de que si bien es cierto que hay una nueva cultura ecológica esta no es suficiente aun para crear un nuevo modelo de desarrollo que cuide del medio ambiente al mismo tiempo que se de satisfactores a la población por eso una tarea importante de ecologistas, gobierno y sociedad es generar por medio de la divulgación de estos temas mejores y mayores actitudes de protección al medio ambiente.

* Presentado en el Sexto Certamen de ensayo sobre derechos Humanos y medio ambiente convocado por la Comisión de Derechos humanos del Estado de México.

Estos artículos también podrían interesarte

Busca en EcoPortal

TU APOYO ES IMPORTANTE!!!

Llamamiento

PROMOS ECOPORTAL – NATURA

Posts más compartidos