España

Amianto, ‘una bomba de relojería’ de consecuencias ‘catastróficas’

Según explica a Infosalus la doctora Carmen Diego, neumóloga y coordinadora del área de Enfermedades Ocupacionales y Medioambientales de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), desde 2002 existe una normativa en España y desde 2005 en el ámbito europeo que prohíbe el uso del amianto.

Amianto y asbesto son sinónimos y hacen referencia a un mineral de sílice que está en la naturaleza y que se aplicó en gran medida como aislante en la construcción de barcos y edificios. El uso del amianto comenzó con la máquina de vapor, se extendió en los años 30 y 40 en los Estados Unidos (las torres gemelas de Nueva York lo contenían) y su uso en España llegó a su pico en la década de los 70 y 80. Existían más de 3.000 aplicaciones para el amianto.

Según explica a Infosalus la doctora Carmen Diego, neumóloga y coordinadora del área de Enfermedades Ocupacionales y Medioambientales de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), desde 2002 existe una normativa en España y desde 2005 en el ámbito europeo que prohíbe el uso del amianto.

"Aún existen a nivel mundial explotaciones y minas en las economías en vías de desarrollo y Canadá es uno de los grandes países que lo exportan aún estando prohibido su uso dentro de sus fronteras", señala la especialista, que añade que aunque el asbesto ha sido sustituido por otras fibras artificiales o cerámicas aún no hay evidencias científicas de que estos sustitutos sean inocuos para los seres humanos.

Los años 70 y 80 fueron décadas de un uso intensivo del asbesto en España. Las bajantes, tuberías y calefacciones comunitarias de los edificios construidos en estos años llevan la mayoría de ellos este material.

En la actualidad existen empresas especializadas para realizar las obras de retirada de este material cuyos trabajadores deben cumplir estrictas medidas de seguridad para evitar la exposición al amianto. Estos trabajadores no pueden trabajar durante más de 8 horas ni dos horas seguidas y sus trajes son especiales y no de fácil manejo ya que requieren equipos autónomos de respiración similares a los empleados en el manejo de pacientes con ébola.

Sobre el amianto que aún existe en los edificios, la recomendación es que si las instalaciones no están deterioradas se mantengan ya que no existe política de ‘desamiantado’. Lo que sí señala la especialista es la recomendación de ponerse en contacto con las empresas especializadas si se van a realizar reformas y los techos son de uralita o las bajantes pueden llevar amianto.

Uno de los principales problemas del amianto es que sus efectos sobre la salud, en concreto sobre los pulmones, tienen un tiempo de latencia muy largo, no se desarrollan hasta de 15 a 40 años después. Las principales patologías se presentan en trabajadores y sus parejas que estuvieron expuestos mucho tiempo y a concentraciones muy altas. Se trata de la pleurosis, la asbestosis, el cáncer de pulmón y el mesotelioma, un tipo agresivo de cáncer de la pleura (la membrana que rodea al pulmón) para el que no existe más tratamiento que el paliativo.

HASTA 3.000 APLICACIONES

Pero el amianto no sólo se encontraba en edificaciones, también lo portaban pequeños electrodomésticos de la época como tostadores, hornos o planchas. El amianto se utilizaba además en una variedad de formatos, puro, en polvo, ligado en argamasa, en borra de cuerda, etc. Los datos sindicales señalan que hasta 60.000 trabajadores pudieron haber estado expuestos al amianto.

"Sólo en Ferrol, en los astilleros navales, en la metalurgia, pero también todos aquellos que trabajaban en la fabricación de electrodomésticos, estuvieron expuestos 15.000 trabajadores que en muchos casos no están en ningún registro ya que eran compañías auxiliares (contratas) que trabajaban para empresas nacionales".

En la actualidad estas personas reciben seguimiento a través de la Unidad de Salud Laboral y están incluidas en un protocolo de seguridad de la salud. En la consulta, la doctora tiene unas 1.500 personas registradas y de ellas un 80% sufren patologías por amianto y son trabajadores jubilados de los astilleros gallegos.

Las consecuencias de la exposición a este metal se han hecho patentes hasta 45 años después en estas personas. Lo que hace que la media de edad de estos afectados sea de 70 años.

Aunque en Galicia, donde ejerce la doctora Diego, se prohibió su uso en 1987, aún muchos trabajadores se vieron expuestos en la demolición de edificios y el desguace de barcos. "Aún existe mucha gente que no está vigilada después de la jubilación aunque con la prohibición del amianto, los trabajadores que estuvieron en contacto con el material se tienen que seguir revisando en el sistema de salud", señala la especialista.

LAS PATOLOGÍAS DEL AMIANTO

La más frecuente es la pleuritis (engrosamientos pleurales), seguida por la asbestosis que ocasiona fibrosis pulmonar y cuyo síntoma principal es la insuficiencia respiratoria, cáncer de pulmón, la causa más frecuente de muerte por cáncer, y, aunque poco frecuente, el devastador mesotelioma, para el que no hay tratamiento curativo. No existe una progresión entre las distintas enfermedades, hay personas que desarrollan unas patologías u otras.

"Suelen ser pacientes asintomáticos y cuando los síntomas se presentan sólo los antecedentes laborales pueden conducir al diagnóstico clínico. Lo fundamental es concienciar a la profesión de que si ve alteraciones radiológicas en el pulmón hay que consultar los antecedentes laborales", señala Diego.

Aunque los sindicatos y la población que ha trabajado en actividades industriales sí está concienciada y recibe atención por los servicios sanitarios, existe una gran masa silente no detectada aún. En España no existen minas pero se conoce la cantidad de amianto que se importó en las décadas de los 70 y los 80 y se considera que hasta el año 2040 los casos de mesotelioma continuarán en aumento para luego declinar.

Para el mesotelioma no existe tratamiento más que el paliativo, la quimioterapia aumenta la supervivencia, la cirugía reduce el tumor pero su crecimiento en la pleura invade todo el pulmón y sólo es posible reducir la carga tumoral y aplicar radioterapia. La supervivencia es de uno a dos años tras el diagnóstico.

El mesotelioma también procede de la exposición doméstica de familiares derivada de la ropa de trabajo y a las fibras de esta ropa. No hay un dintel de seguridad para el desarrollo del mesotelioma cuando se ha estado expuesto al amianto de forma persistente. La gran mayoría son hombres y mujeres que trabajaron en fábricas de uralitas y quienes convivían con ellos.

La asbestosis ocasiona una fibrosis pulmonar que requiere de un trasplante pulmonar después de pasados dos a cinco años del diagnóstico. Es la forma más benigna, más lenta y no tan grave como la idiopática (la forma espontánea y de causa desconocida). Los engrosamientos pleurales (pleuritis) suponen un engrosamiento de la pleura y se debe a la inhalación del amianto que queda en el pulmón y por tanto la respuesta es distinta a la idiopática.

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