Europa

Renovables en lucha por una competencia justa

“Tras años de imposiciones, irregularidades y de cargar con la culpa del déficit tarifario, la ANPIER se destapa con el “Informe Fabra” y promete llegar hasta las últimas consecuencias para denunciar que en España se legisla para beneficiar a las eléctricas “de toda la vida” y que la competencia no es justa.”

Una vieja contienda

La antigua lucha que mantiene el sector de las energías renovables y que pretende demostrar que el déficit tarifario no es culpa suya, sino de las problemáticas centrales nucleares y las no menos complicadas hidroeléctricas, continúa sin tregua ni decaimientos.

Pero ahora también se han cansado de que el sector eléctrico español en general, demuestre una manifiesta falta de competencia y que cada ley que se aprueba, esté flechada hacia las energías tradicionales y perjudique a las renovables o directamente las combata, en contra de todas las “” de la UE y de las directrices mundiales que apuntan al apoyo de dicho sector.

El nuevo informe

Para ello se basan en el informe que elaboró Jorge Fabra Utray, quien fuera presidente de Red Eléctrica y también consejero de la CNE (Comisión Nacional de Energía), antecedentes que avalan con creces sus conclusiones.

En un documento que se ha dado en llamar el “Informe Fabra”, describe con lujo de detalles todos los inconvenientes que presenta el mercado de las eléctricas y demuestra a lo largo de las 33 páginas que lo componen, que las cosas se vienen haciendo muy mal en nuestro país, en detrimento de las renovables.

Este informe ha sido presentado ante la Com. Nal. de los Mercados y la Competencia (CNMC) por parte de la Asociación ANPIER, que agrupa a los Productores de Energía Fotovoltaica a nivel nacional, con el fin de que se investigue la competitividad que existe entre quienes producen los diferentes tipos de energía.

El “Informe Fabra” lleva por título “Ausencia de diagnóstico; alternativas no analizadas; arbitrariedad y discriminación, en la nueva regulación del sector eléctrico”, denominación que ya de por sí da la pauta de hacia dónde apuntan los tiros.

¿Existe realmente la competencia?

 Hay fundadas sospechas de que la competencia en los sectores de producción eléctrica de nuestro país esté siendo objeto de impedimentos, de posibles “pools” y de fijación a plazos de las tarifas por parte de algunas de las operadoras, con el fin de alterar el normal funcionamiento del mercado eléctrico.

Un claro ejemplo de la falta de competitividad, según Fabra, son las centrales hidroeléctricas, ya que por normativa la concesión de estas explotaciones a nivel administrativo, se hace con régimen de “exclusividad”, cuando en realidad se obtiene energía de una fuente natural, a la que nadie más puede acceder aunque quisiera.

Lo mismo ocurre con las centrales nucleares y para colmo las ganancias no dependen del mercado, sino que parten de la base de una norma regulatoria, ya que según reza el documento “ni están ni pueden participar del mercado”, más allá de lo que digan las normas.

¿Quién tiene la culpa del déficit?

El informe también apoya la lucha de la que se habla líneas arriba, que existe entre las renovables y las tradicionales, a causa de que las primeras suelen ser acusadas de que existan déficits en las tarifas de la electricidad.

El problema no son las renovables, explica Fabra, ni las subvenciones que se puedan haber otorgado a su favor, sino las inversiones en tecnología necesarias para que tanto las hidroeléctricas como las nucleares, no se queden obsoletas y como en realidad las ganancias no son tales como las cuentan, lógicamente se genera un déficit.

La definición en el informe es meridianamente clara: es incontrovertible el hecho de que el agujero de casi treinta mil millones de euros provocado por dichos déficits, no puede achacársele a las renovables, sino a quien corresponda: las que más inversiones necesitan.

Para empeorar más el asunto, se tiene certeza que este tipo de centrales han sido beneficiadas con algo llamado windfall profits,o sea unas “ganancias inesperadas”. Una de las mayores fuentes de estos ingresos “extra”, les llegó en forma de contrapartidas por pérdida de competitividad, que recibieron a través de las .

De aquellas famosas compensaciones por unas pérdidas de mercado

que jamás se produjeron, que se originaron cuando cambió la ley, que le costaron al Estado español una enorme cantidad de dinero y cuya diferencia (lo que cobraron de más) nunca se devolvió, una parte terminó en las arcas de las centrales nucleares y de las hidroeléctricas.

La conclusión es que como nunca han tenido pérdidas reales y sí unas entradas muy importantes, las inversiones que puede haber hecho el sector están más que recuperadas y amortizadas.

De postre… la nueva ley

A todo lo expuesto se le suma el hecho indiscutible de que por parte del Estado, se ha tratado de todas las formas posibles de socavar las posibilidades reales del sector de las renovables, de demostrar (como sucede en muchas partes de Europa y del mundo) que no solo son redituables, sino que podrían aportar una solución limpia y sostenible a problema energético.

Ante la duda, solo hay que remitirse al borrador de la nueva ley que regulará las energías presentado por el gobierno; aquel que propone lo que popularmente se conoce como el “impuesto al sol”, que ha hecho llorar a quienes apuestan por las renovables y reír ante tamaño despropósito, al resto del mundo.

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