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Cómo hacer que el 2016 sea un año ‘verde’

Tras la Cumbre de París, se habla mucho de las responsabilidades medioambientales de cada país, pero a nivel individual también se puede marcar la diferencia; ser ecológicamente responsable es no solo un derecho, sino un deber de cada ciudadano del mundo.

En vistas al nuevo año que comienza es bueno aunar y llevar a la práctica dos frases muy conocidas que deberíamos aplicar de manera cotidiana y funcional: “año nuevo, vida nueva” y “piensa globalmente, actúa localmente”.

Aquí van una serie de ideas de fácil implementación que pueden ser útiles para comenzar con buen pie un año realmente “verde”; solo educando y educándonos seremos capaces de recuperar el terreno perdido por la contaminación y conservar lo que aún tenemos.

Reduce tu consumo de plásticos

No solo debemos depositar latas, envases y tetrabrik en los contenedores, que es de la única forma que pueden reciclarse, sino que si vamos al supermercado y llevamos nuestra bolsa, ahorramos la compra de otra y reutilizamos las que ya tenemos.

El agua embotellada en envases pequeños es un gasto superfluo, podemos tomar agua del grifo, ya que en algunas comunidades es de excelente calidad y dónde no lo sea, la instalación de un filtro puede solucionar ese inconveniente.

En caso de que nos sea imposible poner en práctica esta medida, es preferible comprar agua a granel y renvalsarla nosotros mismos usando envases que tengamos en casa.

Electrónica eficiente

A la hora de adquirir un nuevo electrodoméstico es necesario que tengamos en cuenta el consumo del mismo; nuestro bolsillo, el Medio Ambiente y las futuras generaciones, nos lo agradecerán.

Cuando compramos grandes electrodomésticos debemos hacerlo en función de nuestras necesidades reales: el tamaño sí importa y debe estar de acuerdo tanto con los espacios disponibles, como con el uso que se le dará.

Un ejemplo práctico es el de un piso de soltero/a con un frigo enorme que suele estar medio vacío y por ello, consume aún más. Las funciones de “stand by” son también un peligroso enemigo para las facturas de la electricidad, ya que “comen” vatios sin provecho alguno. Y si no lo necesitas, No lo compres.

La basura es cosa de los humanos

En la naturaleza la basura no existe, todo se recicla o se reutiliza, lo que unos desechan otros lo aprovechan. Aplicando esta regla tan básica es posible reducir los residuos en todos los niveles.

Cocina de forma funcional; si sois dos en casa, no se necesitan alimentos para cuatro, porque la mitad acabará en el tacho de la basura. Si quedan restos del mediodía, reinvéntate y úsalos para una nueva comida, eso lo han hecho nuestras abuelas toda la vida y sus croquetas siempre nos parecieron fabulosas.

Si tienes desechos orgánicos, haz compost. Organízate de tal forma de que en algún lugar los vecinos puedan depositar sus residuos y tengáis un abono excelente. Un huerto orgánico se puede tener en un pequeño piso en cajones de madera colocados uno encima del otro, solo requieren algo de cuidado, riego responsable y un poco de sol.

Si tienes animales, usa los restos de comida para alimentarles, no solo de pienso vive un perro o un conejo. Con las cáscaras y restos de verdura, de carnes y un poco de arroz, puedes hacer comida muy nutritiva para tus mascotas. Un conejo, una cobaya o un hámster en libertad comen frutas y verduras, ¿por qué no dárselas en casa?

Compra comida que se produzca cerca de tu hogar. Si te es posible, consume productos locales, de forma que evites el gasto de transporte y la consiguiente cuota de contaminación que esto genera. Tendrás alimentos más sanos, frescos y baratos.

Los papeles y cartones deben ser reciclados, así como los plásticos y los envases de vidrio. El aceite usado, las pilas y baterías, los medicamentos, los componentes electrónicos, etc. no se deben tirar directamente a la basura; infórmate primero cual es la manera adecuada de deshacerte de ellos de forma responsable.

Economía colaborativa

Teniendo como aliada indiscutible a la red de Internet es posible participar en varias iniciativas que permiten un ahorro considerable de emisiones de gases contaminantes y ¿por qué no? de dinero.

Lo más eficiente es andar en bicicleta (no consumes y haces ejercicio), pero si estás interesado en compartir coche, existen varias webs de contacto entre personas que ofrecen el suyo y quienes están interesados en un medio de transporte más barato y en ayudar a contaminar menos. Son tantos los desplazamientos diarios, que sin dudas encontrarás lo que estabas buscando.

También es posible recurrir a las asociaciones de vecinos para conocer las rutas que se hacen diariamente desde y hacia tu localidad. Allí también puedes aportar ideas para hacer campañas de concienciación colectiva en los barrios con el fin de ensuciar menos, intercambiar bienes, aprender a reciclar de forma correcta y muchas aplicaciones ecológicas más.

No tires lo que ya no usas. Primero busca la forma de arreglarlo, reutilizarlo o reciclarlo, de lo contrario regálalo, préstalo o véndelo, pero jamás lo deseches. Lo que tú no necesites, es posible que sí pueda serle útil a otros, desde ropa, juguetes, electrodomésticos, muebles, libros y un largo etc. Infórmate antes de abandonar tus objetos en desuso junto a un contenedor; Internet puede darte grandes ideas para darles un mejor fin.

Una reflexión final

El cuidado personal del Medio Ambiente (que también es el de nuestros familiares, amigos, conocidos y compatriotas) es responsabilidad de todos y cada uno de los habitantes del planeta.

Si los demás hacen las cosas mal, tu actitud solidaria y responsable marcará la diferencia y los actos de esta índole suelen generar los que se llama “cadena de favores”: una buena acción despierta en los demás el impulso de superación y las cosas buenas también se “contagian”. Sé un ciudadano ecológicamente responsable y comienza a cambiar tu entorno. Educa y concientiza con el ejemplo.

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Ecoticias

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