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Guía para entender un año de intensas negociaciones climáticas. Diez claves sobre el acuerdo de lucha contra el cambio climático de París

Reunión del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional El acuerdo de París para descarbonizar la economía es uno de los puntos claves en la agenda. Rachel Kyte, vicepresidenta del Banco Mundial, es uno de los líderes internacionales más implicados en la consecución de un acuerdo ambicioso en la COP21.

Grabe esta fecha: diciembre de 2015.

Es la que se han fijado los países para adoptar un acuerdo global de lucha contra el cambio climático definitivo en la Cumbre de Cambio Climático que se celebra ese mes en París, la COP 21.

Con la lección aprendida de Copenhague, (casi) todo el mundo evita decir que estamos ante la "última oportunidad" de salvar el planeta de los efectos devastadores del cambio climático, pero la realidad es sí que nos encontramos ante un año vital para combatir el calentamiento; y que lo que ocurra en los próximos meses de negociaciones tenga más relevancia que lo que pase en la siguiente década.

Sólo la Unión Europea, que de nuevo ejerce de anfitrión de una reunión tan transcendente, va a movilizar en los próximos meses varios miles de diplomáticos para suavizar posturas en los puntos más conflictivos del acuerdo.

El tema aparece en las agendas de absolutamente todos los foros y reuniones globales sobre economía y sostenibilidad que se celebran hasta diciembre. Entender lo que ocurre "entre bambalinas" no siempre es fácil, por eso desgranamos algunas de las claves para no perderse en estos meses de intensas negociaciones climáticas.

1. ¿De París saldrá un nuevo Protocolo de Kioto?

El acuerdo relevará al segundo periodo de compromisos de Kioto, que expira en 2020, pero su índole será completamente distinta. Frente a Kioto, que sólo incluyó a 37 países industrializados cuando se firmó en 1997, el pacto de París aspira a contar, por primera vez en la historia de las negociaciones climáticas, con esfuerzos y compromisos de todos los países, que en sumados deberían evitar que la temperatura del planeta aumente más de dos grados a finales de siglo.

 2. ¿Será jurídicamente vinculante?

Muy probablemente no, o al menos no en su totalidad. En lugar de en objetivos vinculantes y sancionables, basará su cumplimiento en la buena voluntad de los países y en la presión internacional más que cualquier marco internacional difícil. La ambición de incluir a todo el mundo exigirá altos niveles de flexibilidad.

Hay países como Estados Unidos, con un Senado de mayoría republicana, que tendrían dificultades para aprobar en su país un acuerdo internacional vinculante.

Los negociadores buscan una fórmula con la que todo el mundo se pueda sentir cómodo, y que, en el mejor de los casos, podría tener partes vinculantes y otras que no lo sean. Por tanto, está pendiente de definir si el futuro acuerdo será oficialmente un protocolo, un tratado o una decisión acordada.

3. ¿Sería menos efectivo el acuerdo si no es jurídicamente vinculante?

No tiene porqué si su “arquitectura” cuenta con mecanismos de control y revisión rigurosos y transparentes.

El economista Michael Greenstone, ex consejero económico de Obama (2009-2010) sostuvo en una tribuna reciente que, sorprendentemente, el acuerdo de París podría funcionar mejor sin ser jurídicamente vinculante.

Los negociadores de los países más implicados en la consecución de un tratado ambicioso, como es el caso de los de la mayoría de países de la Unión Europea, están elaborando mecanismos y procesos de revisión congruentes para garantizar que las promesas de los países están a la altura de sus posibilidades y cumplen lo pactado.

Esos mecanismos tratarán de proporcionar el resultado “de un espejo” en el que los países puedan “mirarse”, compararse entre ellos y dejar en evidencia a quien no cumpla. Los negociadores buscan vías para reclamar más esfuerzo a los países que estén en condiciones de permitírselo.

4. Familiarízate con estas siglas: INDC (Ai-En-Di-Si)

Son las siglas en inglés de Intended Nationally Determined Contributions, y una de las claves del acuerdo de París: la contribución que cada país pone sobre la mesa para frenar el calentamiento. Cada estado debe presentar el suyo a Naciones Unidas, con compromisos “en la medida de sus posibilidades y circunstancias nacionales”, antes del 1 de octubre.

Los INDC deben ser “cuantificables y medibles” de manera que en el informe de síntesis de los mismos la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC)  prevé elaborar para el 1 de noviembre pueda concluirse si su suma es suficiente para que la temperatura del planeta no supere los dos grados a finales de siglo.

No obstante, la secretaria general de CMNUCC, Christiana Figures ha reconocido en briefings con los periodistas que, debido a sus circunstancias nacionales, no todos los países podrán presentar su INDC en plazo; y admitido que la suma no será suficiente para no rebasar los dos grados.

La preocupación actual de Naciones Unidas es que las principales economías presenten su INDC antes de finales de junio, y, en esa línea, todas las miradas se centran en China, India, Australia, Brasil, Canadá y Japón.

5. ¿Servirá para que la temperatura del planeta no aumente más de dos grados?

La propia Figueres ha vaticinado que los compromisos que presenten los países no serán suficientes para lograrlo. La mayoría de los líderes mundiales comprometidos con la lucha contra el cambio climático reconocen en los corrillos que se darán por satisfechos si el acuerdo logra lanzar un mensaje contundente a los mercados y a la sociedad de la necesidad de descarbonizar la economía.

Reconocen, por tanto, que el éxito de París estribará en dejar lo suficientemente claro a todo el mundo que, a mediados de siglo, los países no podrán emitir más de lo que el planeta pueda absorber. Es lo que viene a llamarse la neutralidad de emisiones.

6. ¿Cuándo entrará en vigor?

En 2020. Parece una eternidad pero no lo es teniendo en cuenta que la arquitectura del mismo no se cerrará en París, sino que su diseño comenzará a trabajarse seriamente en la siguiente Cumbre, que tendrá lugar en Marruecos, en diciembre de 2016. El Protocolo de Kioto, por ejemplo, se acordó en el 97 pero no entró en vigor hasta 2005.

Además, en las negociaciones climáticas existe un grupo específico centrado en aumentar la ambición de los países, fuera y dentro de Kioto, pre 2020.

7. ¿Cuál es el estado actual de las negociaciones?

Naciones Unidas cuenta ya con el borrador de acuerdo de París que oficialmente requiere seis meses antes de que se celebre una cumbre para que de la misma pueda salir un tratado o similar. Se trata de un texto de 86 páginas acordado oficialmente el pasado febrero en Ginebra que recoge “todo lo que todos” quieren que esté en ese acuerdo. El clima de negociación actual es bueno porque aún no ha comenzado el debate de los 1.234 paréntesis del texto. La discusión sobre los mismos se reanudará oficialmente en junio en la sede del CMNUCC de Bonn (Alemania), habitualmente la última “oficial” que se celebra antes de cada cumbre, pero en un año tan excepcional como este habrá dos más: una a finales de verano y otra a mediados de otoño.

Por otra parte, la diplomacia climática trabaja intensamente para que los países más emisores presenten su INDC, para que ese compromiso sea lo más ambicioso posible, y para que países como China o India acepten procesos de revisión transparentes. Uno de sus últimos -y más potentes- movimientos se produjo hace unos días con el anuncio del Gobierno francés de destinar dos mil millones de euros en proyectos renovables y de eficiencia energética en… India!

A cambio de que Francia facilite la interconexiones eléctricas de España con el resto de Europa, el Ejecutivo de Mariano Rajoy está siendo altamente proactivo de cara al acuerdo de París, a pesar de que los países más reticentes al mismo en América Latina (Venezuela y Bolivia) no son precisamente sus mejores aliados.

8. ¿Por qué ahora sí?

Alcanzar acuerdos entre más de 190 países en el seno de Naciones Unidas no es imposible, un ejemplo de ello fue el Tratado de No Proliferación Nuclear. En el caso del cambio climático, problema global para el que se persigue una solución de similar magnitud desde la Cumbre de la Tierra de 1992, todo el mundo habla de que, tras sonados intentos fallidos, estamos ante el famoso “momentum“.

No llega de la nada, sino precedido del año más cálido de la historia, con mayor concentración de CO2 en la atmósfera y con el mayor cuerpo científico de expertos en la materia, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, advirtiendo de que habitar este planeta será bastante desagradable si no descarbonizamos la economía a mediados de siglo.

9. ¿Quién promete Qué?

1 de abril- Gabón: 50% de reducción de emisiones en 2050 respecto al que hubiera sido el ritmo de crecimiento normal.

31 de marzo- Rusia: reducción de entre un 25-30% para 2030 respecto a los niveles de 1990.

31 de marzo- Estados Unidos: entre un 26 y un 28% en 2025 respecto a los niveles de 2005.

27 de marzo- México: tocar techo en 2026 y reducir un 25% respecto al nivel de crecimiento habitual en 2030.

27 de marzo- Noruega: un 40% de reducción en 2030 respecto a los niveles de 1990.

9 de marzo- Unión Europea (28 países): al menos un 40% en 2030 respecto a los niveles de 2030.

27 de febrero- Suiza: un 50% de reducción de emisiones en 2030 respecto a los niveles de 1990.

10. ¿Qué pasará si no hay acuerdo?

Que los líderes mundiales y Naciones Unidas como marco quedarán de nuevo desacreditados para liderar las soluciones a este problema global; pero no quiere decir que otros (sociedad civil, ayuntamientos, empresas…) no vayan a sustituirles en esta labor, como, de hecho, ya está ocurriendo.

Tampoco implicará el fin de las Cumbres del Clima, donde a pesar de todo, se han producido avances.

Ecoportal.net EFE

Verde

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