México

Nuevas inversiones de Monsanto, 3 millones de pesos en los próximos 5 años

Todos conocen quien es Monsanto, una de las transnacionales que comercializa argoquímicas con gran presencia en el mercado internacional. En su haber cuenta con graves acusaciones sobre sus prácticas antiéticas, daño en la biodiversidad, en la salud humana, entre otras. Sus productos se asocian a el descenso de la población de abejas, extinción de subespecies de maíz y soya de regiones latinoamericanas, la incidencia de enfermedades, como cáncer y deformidades congénitas, debido al contacto o consumo de organismos genéticamente modificados –OGM–, etcétera. A pesar de estos numerosos impactos sobre el medio ambiente y la población humana, así como las intervenciones legales en su contra, Monsanto continúa adquiriendo fuerza a lo largo de sus comerciantes y consumidores indirectos.

En estos últimos días, la multinacional Monsanto, anunció que planea invertir 3 mil millones de pesos en México a lo largo de los siguientes cinco años, con el objetivo de “mantener su estrategia de investigación y desarrollo en el país”. Con esta estrategia se apunta a sumar 1 millón de hectáreas para uso productivo de transgénicos e híbridos.

Las marcas que lo representan en México son Asgrow y Dekalb, las cuales ofrecen una productividad de entre los 8 y 10 millones de pesos. Según el presidente y director general de Monsanto Latinoamérica Norte Manuel Bravo, esta cifra incluyen los productos vegetales: “Es una operación relevante con semillas de maíz, de algodón, de sorgo y tenemos 23 variedades de vegetales, manejamos tomate y cebolla, entre otros. [Mientras que] en argoquímicos, nuestro producto más grande es Faena, que es la marca líder en glifosato, que es un herbicida selectivo de baja toxicidad que permite un manejo ágil para los agricultores.”

Monsanto tiene en México cada vez más acusaciones por sus productos, por casos de corrupción, por abuso de poder e intimidación hacia comunidades indígenas, pese a ello, insiste en invertir en el país. Incluso Bravo defiende a la empresa estadounidense alegando que: 

Nunca se ha comprobado un caso que la ciencia lo soporte, en biotecnología, maíz y soya, que son para consumo animal y humano, llevamos 20 años de producción y los principales países productores están por arriba dle 90 y 95 por ciento de penetración de las tecnologías. 

En México importamos entre 10 a 15 toneladas de maíz, y 95 por ciento de la soya que comemos la compramos y es transgénica, pero en el país no hay ni un solo caso documentado de haber provocado una alergia. No hay un solo caso, a pesar de haber servido un millón de millones de comidas, que ligue la biotecnología con tema salud. Ha habido denuncias de parte del activismo, pero ninguna soportada por estudios académicos serios o por la autoridad. 

Por esta razón, presume, que se desea integrar el “paquete tecnológico, financiamiento, comercialización y asesoría técnica” en “un millón de las hectáreas que hoy no usan semilla de maíz mejorada” para que “puedan producir en lugar de una sola tonelada por hectárea que sean cinco o seis toneladas.” Es decir que ahora Monsanto quiere realizar una apuesta hacia una “ganadería intensiva a largo plazo” –en vez de una ganadería extensiva”, sin embargo sólo queda preguntarnos a costa de qué y de quiénes se planea realizar esta inversión. 

Ecoportal.net

Con información de:

http://ecoosfera.com

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