Agua

El Río Muerto

A las historias de padres y abuelos que se bañaban o pescaban en el Riachuelo y disfrutaban de un entorno sano, se va sumando la de otros lugares del país con un sello de nostalgia y de resignación.

Por Eduardo Manuel Sánchez

A las historias de padres y abuelos que se bañaban o pescaban en el Riachuelo y disfrutaban de un entorno sano, se va sumando la de otros lugares del país con un sello de nostalgia y de resignación.

Frente a la degradación paulatina de la calidad de vida de la población, que se produce cotidianamente, la manifestación más corriente es la indiferencia. Poco a poco el ambiente está dejando de ser el que fue y de no ser por hechos puntuales y de afección directa, las reacciones de protesta o reclamos son cada vez menores.
Nos estamos acostumbrando a que el "progreso" deje sus marcas, ¿será por que los efectos son a largo plazo y si no se ven no molestan?

A las historias de padres y abuelos que se bañaban o pescaban en el Riachuelo y disfrutaban de un entorno sano, se va sumando la de otros lugares del país con un sello de nostalgia y de resignación.
¿Sería aceptada la decisión de algún ciudadano que manifieste públicamente que va a contaminar un río?
A nadie se le ocurriría, hoy en día, proponerse semejante idea (creo), pero por lo visto desde hace 200 años es algo aceptado. Las empresas responsables de la contaminación del Riachuelo desde ese tiempo lo vienen haciendo. Puede ser la consecuencia de perseguir un objetivo económico (aumentar los ingresos sin control ambiental alguno), o tal vez por la falta de conocimiento de la legislación existente, o de los impactos negativos que pueden provocar sus acciones sobre el ambiente.
La complicidad u omisión de las autoridades responsables de proteger el ambiente promulgando leyes y/o haciéndolas cumplir, es evidente ante este grave problema.


La cuenca Matanza-Riachuelo está formada por el río, sus afluentes y su área territorial de influencia. Abarca una superficie de 2.240 Km2, con una longitud aproximada de 70 Km y un ancho medio de 35 Km. Comprende la zona sur de la ciudad de Bs. As. y quince municipios de la Provincia. En la misma habitan tres millones y medio de personas, más del 10% de la población del país.
La zona se caracteriza por:

– Una fuerte concentración de industrias: empresas químicas, alimenticias, curtiembres, frigoríficos, papeleras, textiles y metalúrgicas
– Inexistencia de plantas de tratamiento y depósitos para residuos industriales peligrosos
– Gran cantidad de basura desechada sobre la costa o directamente al agua
– La existencia de objetos sumergidos en el lecho del río (buques, carrocerías, etc.)
– Falta de limpieza y remoción de objetos
– La red pluvial no está supervisada por las autoridades correspondientes
– Conexiones industriales clandestinas hechas sobre red pluvial
– Suelos rellenados con desperdicios

Por otra parte los habitantes de la zona carecen de servicios:

– Servicios de recolección de residuos ineficiente o inexistentes
– 65 % de la población con acceso a agua potable, 35 % agua de perforaciones
– 45 % de la población con servicios cloacales, 55% con pozo negro
– Servicios básicos de red de agua deficiente


Lo anteriormente expuesto deja ver que la situación ambiental es grave y alcanza niveles críticos en diferentes zonas de la cuenca.
Es notable la disminución de la calidad de vida de los sectores carenciados que la habitan y no está de más decir que hemos sido privados de todo aprovechamiento de la cuenca en su totalidad, como lugar de esparcimiento y recreación público.
El ecosistema ha sido destruido y a la flora y fauna nativa, es difícil encontrarla libre de impactos negativos, por consiguiente es impensable un aprovechamiento integral e intergeneracional de los recursos.
Numerosa cantidad de veces el cauce del río ha sido alterado, se ha perdido el habitat natural y la ribera ha dejado de ser la misma.
El río ya no es una vía navegable, ni es aprovechable como vía de comunicación, tampoco se puede utilizar como natatorio natural o para deportes acuáticos, y no es fuente de agua potable ni de agua para riego.
El Articulo 41 de la Constitución Nacional garantiza el "Derecho a un ambiente sano…", la costumbre de vivir durante años en un ambiente enfermo es la que nos hace no preocuparnos por él.
Todas las posibilidades de aprovechar y disfrutar la cuenca de nuestro río no las tenemos en cuenta. La resignación ha caído sobre nosotros y nos hemos acostumbrados a ver un río muerto y lo preocupante es que no nos preocupe.

Desde 1998 y hasta el 2003 se llevará a cabo la Primera Etapa del Plan de Gestión ambiental y Manejo de la Cuenca Hídrica Matanza-Riachuelo. Dicho Plan contempla la realización de cuatro programas:
– Regulación hidráulica
– Control de vertidos
– Recuperación ambiental urbana y rural
– Participación comunitaria y educación ambiental.

El costo de esta primera etapa es de U$S 500 millones, de los cuales la mitad es un préstamo, es decir que hay que devolverlo, y la otra mitad es aportada por las tres jurisdicciones intervinientes, Nación, Provincia y Ciudad de Buenos Aires, o sea todos y cada uno nosotros.
Posiblemente el plan sea la solución a este grave problema, pero nuevamente se recurre a inversiones millonarias con el objeto de revertir algo que si no se ataca a la fuente del problema, seguirá siendo una situación irreversible.
No es ningún secreto que 100, si CIEN, industrias son las responsables de la contaminación del 90 % de la cuenca, es decir que están identificadas y se sabe cómo y con qué contaminan.


Por otra parte se recurre al recorte del presupuesto nacional, destinándolo a tapar los errores e irresponsabilidades de las autoridades "responsables", que han desempeñado una función ineficiente o porque no decir inexistente.
¿No debería caer, de una vez por todas, el peso de la ley sobre los responsables?
¿Por qué se sigue dilatando la solución a este grave problema ambiental?
Revertir semejante situación no es tarea sencilla, pero los primeros pasos son la aplicación de la ley existente y tomar la decisión de frenar la destrucción.
Seguramente muchos de nosotros podamos aportar nuestro granito de arena, pero el mayor poder está en nuestros representantes, que solamente deberían cumplir sus funciones.
Hace 200 años se empezó a cometer un crimen… el río agoniza, si la destrucción continúa, muchos de nosotros lo seguiremos viendo muerto.

* Por Eduardo Manuel Sánchez
Presidente de la Fundación
"Amigos de la Tierra"

Esta nota fue escrita el 16 de noviembre de 2000 con la intención de ser publicada en el Boletín de "Amigos de la Tierra", por diversas razones la publicación no fue realizada. La lamentable actualidad de la nota, agravada por la inacción de quienes se comprometieron a hacer algo, me llevan a hacerla pública y a agregar algunos datos para saber un poco más de que se trata.
Por aquel entonces se había creado el "Comité Ejecutor del Plan de Gestión Ambiental y Manejo de la Cuenca Hídrica Matanza – Riachuelo" (CEMR) por decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 482/95. El CEMR está (o estaba) integrado por la Nación (Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable, a cargo de la coordinación), la Provincia de Buenos Aires (Ministerio de Obras y Servicios Públicos) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Secretaría de Producción y Servicios, otorgándole el carácter de organismo interjurisdiccional.
Los datos y fechas de la nota fueron extraidos de la publicación realizada por el CEMR en el año 1998.

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