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Bacalao en el Atlántico Sur. Otra Vez Introducción de Especies

Esta introducción de una especie que nunca existió en esa región puede causar extinción de especies, cambios en las proporciones de especies, etc. Afectaría a todos los países de la región: Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda, Japón y otros, y no sabemos que se les haya pedido permiso.

Por Dr. Joseph N. Maddock

Esta introducción de una especie que nunca existió en esa región puede causar extinción de especies, cambios en las proporciones de especies, etc. Afectaría a todos los países de la región: Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda, Japón y otros, y no sabemos que se les haya pedido permiso.

Puede causar caos en la fauna y la flora del océano Atlántico sur un proyecto de la Secretaría de Pesca (se dice que se hizo a pedido de una empresa japonesa) de introducir el bacalao (un pez del Atlántico norte) en el océano Atlántico sur para pescarlos, o sea por motivos comerciales, económicos. Esta introducción de una especie que nunca existió en esa región puede causar extinción de especies, cambios en las proporciones de especies, etc. Afectaría a todos los países de la región: Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda, Japón y otros, y no sabemos que se les haya pedido permiso. Si se hace esta introducción de esta especie, no se puede deshacer, no se puede volver atrás.

El Atlántico sur está separado del Atlántico norte por el agua cálida del mar Caribe, de modo que no se mezclan las especies del norte y del sur, porque solamente pueden vivir en agua fría y no pueden atravesar el agua cálida. Por eso se formaron una fauna y una flora muy diferentes en cada hemisferio, cada una con su funcionamiento especial. Una cantidad inmensa de especies del Atlántico sur no existen en ningún otro lugar del mundo. 

Es necesario alertar a todos los que entienden o pueden entender que la naturaleza ya venía hecha y funcionaba bien, en armonía. Ya hubo muchos casos de desastres causados por llevar especies a regiones donde no existían: conejo europeo liberado en Australia y en Tierra del Fuego, que destruye cantidades inmensas de vegetación, castores (son del hemisferio norte) llevados a Tierra del Fuego, que hacen diques que inundan y ahogan bosques enteros, etc. Hay que evitar repetir errores tan groseros, aparentemente desconocidos por los que proponen este proyecto. 
Esta acción es parecida a la creación de transgénicos, una situación que en la naturaleza es imposible y para la cual por eso mismo no está preparada.

Si la pesca de merluza y otras especies es menor cada año, no es porque falte el bacalao, es porque se hace mal y eso está destruyendo las poblaciones de peces y mariscos. Si se sigue con prácticas incorrectas, pasaría lo mismo con el bacalao. Hay que aprender a usar correctamente lo que ES, el ordenamiento verdadero de la naturaleza. Si además de haber dañado la fauna y flora marina originarias por exceso de pesca se fuera a traer especies que nunca existieron, el daño, el caos, serían todavía mayores. Ya pasó en los ríos de la Patagonia: por traer truchas y salmones del hemisferio norte que jamás habían existido en América del sur, fueron casi exterminados los peces y cangrejos originarios. 

Hay un argumento simplista y egocéntrico de que sería bueno que hubiera de todo en todos lados, de que "quizás la naturaleza se equivocó al no poner bacalaos en el Atlántico sur". Esta idea es un error, que empieza en el no conocer un principio muy elemental: – cada cosa es buena en el lugar adecuado y en la proporción adecuada; por ejemplo, las instalaciones sanitarias son necesarias y los autitos que chocan son divertidos, pero eso no hace que sea bueno instalarlos en el medio de una sala de computación ni en el foso de la orquesta de un teatro, ni en una sala de operaciones. Esta ignorancia es una muestra del desconocimiento del orden natural en la era moderna. 

Algunos piensan que es tan inmenso el mar que nada puede afectarlo; la realidad es que la inmensidad del mar hace posible un DESORDEN INMENSO. 

Cada hembra de bacalao puede poner hasta nueve millones de huevos por vez, es uno de los peces con mas capacidad reproductora, y es un pez muy feroz; puede hacer desaparecer a otras especies. Estas características son adaptaciones a las condiciones especiales del Atlántico norte (por ejemplo la corriente del golfo que trae agua cálida desde el Caribe, en el Atlántico sur no hay nada parecido).

Introducir el bacalao en el Atlántico sur seguramente produciría desarmonías que pueden llegar a lo catastrófico, empezando con que puede hacer desaparecer, por ejemplo, a la merluza y la centolla y también a especies que no tienen poblaciones muy grandes como al Cottoperca gobio, al Iluocoetes fimbriatus, al Psalilota australis, la brótola y los peces Nototheniformes que forman una biodiversidad enorme y única en el mundo, exclusiva de los mares del sur, con sus muchas especies de Notothenia y Trematomus. Puede llegar a trastornar profundamente el funcionamiento del Atlántico sur y hasta los mares de la Antártida, poniendo en riesgo muy grave a especies como Chaenocephalus aceratus (el "pez cocodrilo" sin glóbulos rojos), Parachaenichthys charcoti, Chionodraco kathleenae y muchos otros que son únicos en el mundo, muy adaptados a condiciones muy especiales y por eso muy vulnerables a cambios en la cantidad y el tipo de predadores o en la cantidad de presas apropiadas.

En el hemisferio norte los países mas desarrollados agotaron la población del bacalao por abuso de pesca. La solución no es repetir el mismo error con esa especie en el Atlántico sur, sino pescar correctamente a las especies nativas.

Se puede decir que introducir el bacalao noruego en el Atlántico sur es una acción útil si se consideran las cosas de un modo superficial, teniendo en cuenta solamente la pesca, los negocios, las fuentes de trabajo. Pero todo eso depende de algo más básico: el funcionamiento sano de la naturaleza. 

Por eso, considerando el asunto con profundidad, entendiendo cómo es y cómo funcionan la naturaleza, el mar, la vida en el mar, es evidente que no es bueno para nadie porque causaría desorden en lo más básico: en el funcionamiento sano de la naturaleza. Es algo parecido al robo: desde el punto de vista del ladrón, se gana rápido, pero no es bueno para el ambiente, hace daño, y hasta es malo para el mismo ladrón. Parece bueno únicamente si se tiene en cuenta de un modo muy limitado, sin considerar todos los efectos.

La decisión está tomada sin estudio de impacto ambiental. Los únicos estudios que se piensa hacer son de factibilidad. Hay planes para estaciones de piscicultura en la Isla de los Estados, uno de los pocos lugares casi vírgenes del país.

No se están buscando científicos imparciales y confiables para consultarlos y pedirles que se expresen con toda libertad.  Hay que tomar conciencia de todos los resultados, no solamente del que se busca o desea. 

Da miedo comprobar que parece que soy el único que sabe y entiende que esto es una acción grosera y dañina. ¿Cuántos proyectos más de este estilo están avanzando en la Argentina? Conozco el proyecto de crianza de la langosta de agua dulce australiana, animal muy voraz que come tanto plantas como animales, y sé que hay criaderos de la "rana toro" (bullfrog) de América del Norte, un animal grande y feroz. Estos dos animales escapan del cautiverio con mucha facilidad; en sus regiones de origen son mantenidos bajo control por animales nativos adaptados a capturarlos y comerlos, esos animales no existen en América del Sur.

*Dr. Joseph N. Maddock, biólogo

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