Turistas animales

“El eco turismo es sin dudas una increíble y revitalizante experiencia. Pasar unos días viviendo en auténtica comunión con la fauna y la flora, puede parecer muy agradable, pero si no se tiene una buena dosis de sentido común y de educación, puede resultar muy perjudicial.”

Turismo responsable

Más allá de que pueda ser una moda, el ecoturismo constituye una alternativa excelente, en especial cuando vamos con nuestros niños y les enseñamos el respeto por la naturaleza, a apreciar la maravilla de una tela de araña cubierta de gotas de rocío o a disfrutar del fresco olor de la vegetación salvaje.

Pero para ello es fundamental que se haga uso del sentido común, por lo que nunca, jamás se debe interferir en la vida de los animales salvajes o dañar de ninguna forma el entorno. Los carteles indicadores no están para ignorarlos, sino para leerlos y seguir las instrucciones al pie de la letra.

Lamentablemente se han dado infinidad de casos en los que los turistas, en un intento de ser “parte activa” de las actividades salvajes y dejándose llevar por el entusiasmo o por la insensatez, han causado verdaderos estragos. Y a muchos, sus “diversiones” les han costado bastante más que una simple multa.

Las tortugas de Costa Rica


Durante la temporada de desove, las tortugas lora (Lepidochelys olivácea) que se encuentran calificadas como una especie en peligro de extinción, se acercan de forma mensual a las playas para poder realizar allí la puesta de sus huevos.

Uno de los sitios elegidos por estos quelonios es la playa Ostional, en la provincia costarricense de Guanacaste, donde existe un refugio de vida silvestre dedicado a la protección de estas tortugas y otros mamíferos, aves, reptiles y flora autóctona.

En setiembre de este año, la playa se vio invadida literalmente por una horda de turistas tanto nacionales como extranjeros, que haciendo caso omiso a las indicaciones del lugar, a las súplicas de los dos guarda parques y a los agentes de policía que se acercaron a contenerlos, se internaron en las orillas con el fin se sacarse fotos con las tortugas.

Mas de tras mil personas provocaron el pánico entre los animales, muchos de los cuales se dieron la vuelta y se apresuraron a adentrarse en el mar sin cumplir con su cometido. Las que pudieron desovar, fueron acosadas por la gente que acabó por estresar a los animales, además de destrozar los nidos o desenterrar algunos huevos, para llevárselos de “recuerdo”.

Avistamientos de cetáceos

Muchas personas gustan de observar a las ballenas cuando se acercan a las costas, pero hay quienes no se conforman con fotografiarlos desde la orilla y se suben a las más diversas embarcaciones con el fin de acercarse lo más posible al grupo.

El problema es que estos animales pueden resultar curiosos, pero muy brutos y un kayak o un bote es fácil que termine volcado y sus tripulantes a punto de ahogarse (si tienen suerte de ser rescatados a tiempo.

Los ruidos de los motores pueden asustar a estos grandes mamíferos y provocar que se sientan intimidados y se defiendan y la peor de las consecuencias es cuando en medio del jolgorio fotográfico, los grandes yates chocan a las ballenas, lo que puede ocasionarles heridas muy graves y hasta la muerte.

Selfies salvajes


En muchos lugares del mundo se ha puesto de moda sacarse un selfie con animales salvajes de fondo o directamente filmarse cerca de ellos. En la red se pueden encontrar infinidad de casos como los referidos, en los que sus protagonistas manifiestan una auténtica falta de respeto por la tranquilidad de la fauna en estado salvaje.

Muchas personas los atraen con diversos alimentos que pueden llegar a ser tóxicos y a veces mortales, para estos animales. Otros se exponen a sufrir heridas y quién sabe si hasta a perecer, con tal de “salir en la foto” con ellos.

Se puede hallar un video en el que un chico intenta acercarse a un búfalo, como si se tratara de un ternerito y termina corriendo como un poseso perseguido por el “torito” y otros en los que se ve a un puñado de insensatos intentando emular a Frank Cuesta, sin tener ni los conocimientos ni la preparación del célebre herpetólogo y con consecuencias previsibles y a veces fatales.

En EEUU se usa mucho ir a sacarse fotos con los osos y luego subirlas a las redes sociales. Lo que no tienen en cuenta quienes realizan estas “hazañas”, es que además de estar interfiriendo en la vida de un animal salvaje, incumpliendo todas las reglas de los Parques de Protección de fauna y poniendo en peligro su propia vida, también lo hacen con la del infeliz fotografiado, pues cada vez que un oso ataca a un ser humano, las leyes de USA prevén que el animal debe ser rastreado y sacrificado.

Una reflexión final

Ante tanta barbarie que el ser humano perpetra con el fin de llenar las tarjetas de memoria de sus móviles, tabletas o cámaras fotográficas, de imágenes cada vez más osadas y salvajes, vale la pena replantearse quién es en realidad el más animal.

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