Mapuches, Discriminación y Basura

Unas 11.500 toneladas de basura son depositadas mensualmente en tierras mapuches; de los 28 basurales en la región 19 están al interior o muy cercanos de comunidades y el resto en sectores de campesinos pobres

Por Alejandro Navarro Brain

Unas 11.500 toneladas de basura son depositadas mensualmente en tierras mapuches; de los 28 basurales en la región 19 están al interior o muy cercanos de comunidades y el resto en sectores de campesinos pobres

Desde hace mucho tiempo, las comunidades mapuches de la Novena Región han levantado una demanda, distinta de la reivindicación de tierras ancestrales, y que tiene que ver con revertir una acción concreta y sistemática de discriminación en su contra: la erradicación de los basurales y vertederos instalados de territorio donde viven desde hace siglos.


Hoy, unas 11.500 toneladas de basura son depositadas mensualmente en tierras mapuches; de los 28 basurales en la región 19 están al interior o muy cercanos de comunidades y el resto en sectores de campesinos pobres; 15 han cumplido su vida útil; varios de ellos se encuentran sin autorización sanitaria y otros sólo la han obtenido a principios y mediados de los años noventa. Del total de vertederos, 25 se encuentran sin resolución de calificación ambiental.

En los últimos meses, al no ser escuchados, organizaciones de apoyo y familias pertenecientes a la coordinación de comunidades mapuches en conflicto por basurales y konapewman, han realizado la clausura simbólica y pacífica de los vertederos de Boyeco, en Temuco; el de Ancúe, en Gorbea; el de Llancamil, en Perquenco; el de Ranquilco Alto, en Nueva Imperial; el de Llancahue y Quechuco, en Pitrufquén; y el de Pelahuenco, en Galvarino, entre otros.

Para los mapuches, que construyen su cultura en relación indisoluble con la tierra, es legítimo rechazar esta ‘ocupación’ de territorio mapuche y propiciar la erradicación de los basurales, que son una versión actualizada de colonialismo. La clausura de los basurales es necesaria para frenar una de las prácticas más racistas que ha afectado al pueblo mapuche: ser el depósito de basuras de las ciudades, recibiendo graves impactos al medio ambiente y la salud de las personas, sin ningún respeto a su cultura y su sociedad.

Un ejemplo de esto es la muerte del niño mapuche Aquiles Epul, de Boyeco, en agosto de 2000. Los médicos determinaron que había sido víctima de la temible "bacteria asesina", situación que se relacionó con la existencia del basural. Las familias presentaron un recurso de protección que finalmente fue rechazado por la Corte de Apelaciones de Temuco el 2001. Fue en el marco de esa lucha que se enteraron de la existencia de un nuevo proyecto que buscaba mantener el vertedero funcionando hasta el 2025.

Tampoco es presentable que en el afán de distorsionar esta demanda legítima de los mapuches, frente a incidentes como el incendio de una retroexcavadora en desuso en el vertedero de Boyeco, en noviembre del 2002, se haya atribuido a reacciones de la movilización de grupos mapuches radicales, propiciando con ello una fuerte presencia policial en el sector, que sólo buscaba amedrentar a las familias afectadas que se movilizaban para pedir su cierre.

Aunque la propia Fiscal Regional señaló públicamente que el incendio de la maquinaria no tenía como móvil el denominado conflicto mapuche, la demora en el esclarecimiento de la autoría de tal atentado, ha permitido seguir utilizando este hecho como excusa para postergar las soluciones en el tiempo, y pese a que existe un Estudio de Impacto Ambiental aprobado para ampliar y mejorar el manejo del vertedero de Boyeco, presentado por el actual administrador, estos cambios transcurridos dos años no se han cumplido.

Pese a esta situación, que debiera mover a la preocupación de la autoridades regionales, ha sido la Conadi el único organismo que ha manifestado su preocupación por el hecho cierto de que los líquidos percolados que emanan del vertedero de Boyeco, contaminan el Estero Cusaco, que por su curso, traslada esta contaminación a otras 17 comunidades indígenas de la región.
Poco o nada han dicho sobre que la Escuela G-523, con una matrícula de 120 alumnos, esté a sólo escasos metros del vertedero.


No sólo la falta de tierra o limitaciones para la subsistencia son preocupaciones permanentes de las familias que conviven con los basurales.
La sola presencia de un vertedero limita cualquier posibilidad de desarrollo ¿Qué posibilidades hay en una zona de concentración contaminante?. El sólo hecho que las poblaciones urbanas depositen sus basuras en estas tierras, atenta contra su autoestima; la sustentabilidad; la productividad agrícola y la comercialización. De hecho, la mayoría de las familias afectadas, son beneficiarios de programas sociales por parte del Estado.

El funcionamiento de basurales ha provocado también la alteración de su sistema de vida, ya que muchos han debido cambiar radicalmente sus actividades de subsistencia. Las posibilidades de desarrollo agrícola, ganadero y turísticos son absolutamente limitados. Ello también contribuye a que muchos mapuches emigren a zonas urbanas buscando nuevas posibilidades.

Para la cosmovisión del pueblo mapuche su relación con el entorno territorial es de un equilibrio entre las fuerzas de la naturaleza y su forma de vida. La existencia de basurales en sus tierras produce irreparables daños a la cultura territorial. La violación y contaminación de pantanos, árboles como el canelo, plantas medicinales y espacios sagrados donde habitan sus antepasados, generan graves desequilibrios por la ruptura de los elementos de la territorialidad.

Por ello se requiere que tomen las medidas que corresponden ahora. Las comunidades han esperado demasiado. Confiamos en que el alcalde René Saffirio cumplirá su palabra y en 90 días habrá soluciones concretas para más de 200 familias que ven afectada su cultura, su forma de vida y su salud por la existencia de un vertedero, como el de Boyeco, que aunque cuenta con proyecto aprobado sigue funcionando como un simple botadero de basura.

En el futuro inmediato, esperamos que las autoridades regionales, consideren las particularidades de cada sector en que pretendan autorizar el funcionamiento de vertederos o rellenos sanitarios. La tierra mapuche y lo que representa merece respeto y no puede seguir convirtiéndose en el basurero de las ciudades. Ya es hora de que las políticas de Estado respeten nuestros orígenes.

Por Alejandro Navarro Brain
Diputado

http://www.navarro.cl/articulos/AgenciaORBE/ArticuloBasuraTierraMapucheORBE.htm
http://www.mapuexpress.net/publicaciones/navarro-basurales.htm

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