Biodiversidad

Dominicana lanza un SOS para detener planes de destruir Parque Nacional Jaragua

La conservación de los valores naturales excepcionales del suroeste de la República Dominicana debe ir en paralelo a un aprovechamiento ecoturístico racional que garantice beneficios a largo plazo para el conjunto de la población local.

Por Milton Tejada

La conservación de los valores naturales excepcionales del suroeste de la República Dominicana debe ir en paralelo a un aprovechamiento ecoturístico racional que garantice beneficios a largo plazo para el conjunto de la población local.

“El desarrollo turístico no debe ser una excusa para minar un patrimonio natural excepcional que no es sólo de los dominicanos, sino también de la humanidad” (Francesc Giró).

El Presidente Leonel Fernández viajó recientemente a Europa. Uno de sus objetivos fundamentales en este tipo de viaje es ofertar las oportunidades de inversión que se dan en República Dominicana, país donde se ha desarrollado un turismo de playa y sol, relativamente barato, pero que se ha convertido en el sector que más divisas genera a las arcas nacionales. En este viaje hubo una oferta: la posibilidad de que capitales franceses invirtieran en la construcción de cuatro hoteles “ecoturísticos” en Bahía de Las Águilas, zona comprendida dentro del Parque Nacional Jaragua, por lo tanto, área protegida. A las orejas del mandatario se encuentra Félix Jiménez, Ministro de Turismo, quien ha intentado varias veces hacer posibles las inversiones en la zona, pese a que la Ley lo prohíbe.


En sus primeros meses, Jiménez solicitó la ayuda de la Organización Mundial del Turismo (OMT) para que elaborara un estudio de la factibilidad de las inversiones en Bahía de Las Águilas. Pensó que la OMT sería un aliado natural de sus pretensiones. Se equivocó. Un informe preliminar le fue entregado en enero del 2005. Divulgado tímidamente por la prensa dominicana, dicho informe no favorece los planes del Ministro, por lo tanto, su conclusión lógica fue: no hay que darlo a conocer. La investigación no llevó a las conclusiones anheladas por el Ministro.

Al frente de la misión de la OMT se encontraba Francesc Giró. Su objetivo: elaborar un documento de proyecto destinado a formular un plan maestro para el desarrollo turístico de la región sudoeste de la República Dominicana y la región sudeste de la República de Haití, con énfasis en la franja costera desde Cabo Beata hasta la población de Pedernales, y en el territorio de Haití hasta la población de Marigot, con el fin de erradicar la pobreza extrema de estas zonas en ambos países.

Hoy, República Dominicana necesita la solidaridad del movimiento ambiental internacional, de quienes saben que nuestro planeta está herido de muerte y que el Parque Nacional Jaragua es la zona de mayor biodiversidad de las Antillas. Desde este país, el movimiento ambiental lanza un SOS para que las organizaciones de toda América Latina digan NO a la destrucción de un patrimonio que no es sólo de los dominicanos, sino de toda la humanidad.

El informe de Giró fue escrito en Barcelona, España, febrero del 2005. He aquí algunas consideraciones externas por Francesc Giró, en su reporte preliminar o relato de su misión (las negritas nuestras, Milton Tejada C.).

“(El Parque) Jaragua tiene un valor excepcional tanto desde el punto de vista paisajístico, como del punto de vista de la biodiversidad, albergando un gran número de plantas y animales endémicos y conservando comunidades vegetales en un estado prácticamente intacto


“Los ecosistemas del Parque Jaragua son de una gran fragilidad, debido a la aridez de la zona y falta de agua. La instalación de cualquier infraestructura y en particular la apertura de pistas o senderos, debería realizarse con la máxima prudencia. La población existente de pescadores y los medios de que disponen, indicarían un aprovechamiento sostenible del recurso pesquero hasta la fecha, sin mayores problemas.

“En Pedernales el agua parece ser uno de los factores limitantes para su desarrollo. Sin duda esta es una de las razones por las que Jaragua se ha mantenido tal como está.

“La provincia de Pedernales tiene una oportunidad única de desarrollar el ecoturismo, teniendo a muy poca distancia una de las mejores muestras de la región caribeña de bosques secos, playas vírgenes, humedales y arrecifes coralinos, y la sierra con distintos tipos de bosque, vistas espectaculares, temperatura suave y una gran riqueza en aves endémicas. Existe la posibilidad de mejorar y embellecer la población de Pedernales convirtiéndola en un atractivo turístico y permitiendo el desarrollo de pequeños y medianos hoteles en la población. Finalmente, entre Pedernales y Cabo Rojo existe una larga playa con humedales y manglares, donde podría promoverse el desarrollo de turismo de playa, con algunos hoteles mayores. Estos desarrollos que sin duda tendrían un gran impacto en las áreas naturales sobre las que se implantarían, deberían hacerse incorporando los valores naturales de su entorno como manglares, lagunas y humedales, como elementos ornamentales, como zonas tampón entre un hotel y el siguiente, reconociendo sus valores y atractivo. Cada hotel debería tener una superficie igual o mayor a la que ocupa destinada a “jardín”- reserva natural privada para sus clientes y como contribución a la conservación de la biodiversidad.

“En Pedernales una naturaleza excepcional que se encuentra dentro y fuera de los parques nacionales contrasta con una población con un elevado nivel de desempleo. El Plan Maestro de desarrollo turístico debe garantizar que el desarrollo turístico tenga un impacto en la erradicación de la pobreza y que tenga lugar adoptando los principios de sostenibilidad ambiental. Es fundamental que si se desarrollan complejos hoteleros, estos tengan el máximo impacto en la población, e incluso un impacto positivo en la conservación de los valores naturales de la región. El desarrollo turístico no debe ser una excusa para minar un patrimonio natural excepcional que no es sólo de los dominicanos, sino también de la humanidad

La conservación de los valores naturales excepcionales del suroeste de la República Dominicana debe ir en paralelo a un aprovechamiento ecoturístico racional que garantice beneficios a largo plazo para el conjunto de la población local. Sobre todo en esta región de la Dominicana, existe una oportunidad de hacer las cosas de otra manera, una oportunidad de crear nuevos instrumentos como el que se ha planteado ya, de un fondo social y ambiental, nutrido por los inversores, hoteleros y clientes, que promueva inversiones en educación, salud y otras áreas en beneficio de la población local, y también inversiones en los parques y áreas naturales para garantizar su conservación y el mantenimiento de las infraestructuras para los visitantes”. www.EcoPortal.net

Milton Tejada C. / Especial para Ecoportal.net

* Milton Tejada CSe desempeñó como Director de Comunicaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales en Republica Dominicana.

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