Biodiversidad

La terraza de Ibagué es una mina de oro

Estamos ascendiendo peligrosamente hacia el umbral de los recursos naturales, del mercado internacional y de la satisfacción... pero estamos sentados sobre una mina de oro y seremos responsables por nuestras decisiones.

Por Gonzalo Palomino Ortiz

Estamos ascendiendo peligrosamente hacia el umbral de los recursos naturales, del mercado internacional y de la satisfacción… pero estamos sentados sobre una mina de oro y seremos responsables por nuestras decisiones.

Estamos ascendiendo peligrosamente hacia el umbral de los recursos naturales, del mercado internacional y de la satisfacción… pero estamos sentados sobre una mina de oro y seremos responsables por nuestras decisiones.

Con los estudiantes de Biología, durante los dos semestres del 2005 nos hemos empeñado en un acercamiento a las 40 mil hectáreas cultivadas en arroz en la terraza de Ibagué. Cada grupo visitó repetidas veces la misma finca, dialogó con los patrones, mayordomos y trabajadores para visualizar el diagnóstico ambiental, la historia, las deficiencias, las ventajas, los proyectos promisorios… y se elaboraron las telarañas con indicadores de sostenibilidad.


Sobre cada finca se ha elaborado un libro, que esperamos ir mejorando, y sobre el conjunto estamos trabajando borradores de algo que podría ser una política ambiental para la terraza, basada en los proyectos exitosos.

La situación real es que los costos, las nuevas normas de mercado internacional, el agua difícil, y la congestión ambiental nos obligan a iniciar la búsqueda de soluciones limpias, insumos más baratos y formas más fáciles de “mamarle gallo” al gran animal que se acerca.
Durante más de cincuenta años la terraza se ha vuelto campeona en el monocultivo del arroz: Aquí sabemos mucho, los que más… Pero tenemos una oferta ecológica, una diversidad tropical y gentes berracas que desean poner su sello en el futuro tolimense.
La turbulencia de una mariposa en el Amazonas puede ocasionar una tormenta en Nueva York.

I.- Alternativa ganadera. Lentamente, durante mucho tiempo, se viene construyendo un modelo de manejo silvopastoril de alta intensidad, digno de exportación. El modelo es visitado por montones de grupos de todo el país que vienen con ganas de conocer, preguntar, y de pronto, a replicar la experiencia.

Es un sistema basado en potreros diseñados artísticamente en hileras simétricas con una mezcla de pasto Estrella (energía) y Leucaena (proteína), en donde las vacas se dan el gusto de pastorear en libertad, hasta cuando se les para el ombligo. Este diseño alternativo recibe periódicamente aportes de caca que desde el establo, por gravedad, llega hasta un depósito, y se redistribuye a los potreros licuada y enriquecida con microorganismos esenciales (E.M.).
Ello ha permitido disminuir el número de días en que el potrero se revitaliza, aumentar las cabezas por hectárea, bajar costos, eliminar los concentrados y mejorar la salud del rebaño.

La permanente búsqueda de soluciones, la rotación de potreros, la calidad de las vacas, el cuidado de los terneros, el abono orgánico, el silvopastoreo y muy especialmente la presencia protectora del jefe en comunicación permanente con los vacunos, ha permitido construir un modelo silvopastoril de excelencia, digno de copiar en todas las fincas y de exportar experiencias.

II.- Un bosque de matarratón. Entre la flora del bosque seco tropical, una de las especies no aprovechadas al máximo es el matarratón, que en la Costa Atlántica lo utilizan abundantemente como cercas vivas, pero nunca lo convertimos en alimento para el ganado. Aquí en la terraza existe un bosque, verdadero banco de forraje, de más de diez años, cuyo follaje se cosecha periódicamente, se transporta a un invernadero de plástico y una vez seco, se almacena, o se usa pronto para enriquecer la dieta del ganado, con resultados muy rentables.

III.- Bosques riparios. Con los españoles nos llegaron esos genes entrenados en función de la destrucción de los bosques: bien para perseguir a los indígenas, bien para habilitar potreros, para sacar leña, carbón y en menor cuantía, madera.

En el Tolima le agregamos el capricho de los pilotos de las avionetas de fumigación, quienes no quieren a los árboles, y menos a los bosques. Ellos se niegan a contaminar en cercanía de relictos de bosques, presionando su tala.

En la terraza existe un cambio cultural con respecto a los bosques y hemos discutido sobre la necesidad y posibilidad de devolver a los bosques sus otras funciones ecológicas: De hábitat, de restaurante y de amoblados para los pájaros, insistimos en que allá viven los mamíferos, encuentran comida los herbívoros, hacen latencia las mariposas, se guardan los elementos del control biológico, nacen las quebradas, mejora el clima, se restablecen los niveles tróficos… mejor dicho los bosques son nuestro paraíso terrenal… con pecado incluido.

IV.- El cultivo de vid. Fue la primera conquista agronómica del hombre, y en la terraza se están rescatando los saberes y la tradición de su cultivo, de muchas variedades, sabores, colores, ciclos y destinos. Su cultivo exige mucho cuidado pero no presenta mayores problemas, tiene demanda, al tolimense le gusta, y el vino nunca pasa de moda…

Además, las experiencias han logrado que los cultivos salgan muy bien con insumos orgánicos, de aquellos que pueden fabricarse en la finca, da empleo para ambos sexos, puede generar transformaciones… mejor dicho es otra mina de oro.

V.- Caña de azúcar con trapiche. Después de la experiencia de Pajonales, el cultivo de la caña en el plan del Tolima pasó de moda, nunca se investigó realmente la causa del abandono, pero ya se está retomando la experiencia y el material genético con mucha satisfacción de parte de los productores. Con la diferencia de que ahora se hace un buen uso del bagazo, del cogollo, de todos los sobrantes orgánicos, las mieles, la mejor maquinaria… y se emplea a más personas.

VI.- Estevia. La salud de los seres humanos está cada vez más comprometida con la cantidad de azúcar que cotidianamente se consume. Los medios no dejan de llamar la atención sobre la diabetes, el aspartame, los edulcorantes… y los médicos masivamente prohíben el consumo, y algunos productos, como el yacón y la estevia, se abren paso en las mesas hogareñas.

La propaganda está muy bien respaldada con investigaciones al respecto y los supermercados la promueven abiertamente. Estamos frente a una promesa agrícola… ojalá no ocurra lo mismo que con la marihuana, que ahora nos toca importarla.
Creo que tenemos más de cien mil matas, que ya sabemos cultivarla, las mercadeamos en hojas secas y se están instalando plantas para convertirlas en azúcar de estevia.

Esta planta está entrando como alternativa para el monocultivo, novedad para la salud, como negocio para los supermercados y como ahorro para los consumidores.


VII.- Fique orgánico. El fique, su agronomía y su cultura, siempre han estado asociados a la cultura nativa que utiliza su fibra en la elaboración de costales, hamacas, chinchorros, cuerdas… Su savia es muy apetecida para elaborar un rico aguardiente con prolongado efecto residual. Las propiedades químicas del jugo son milagrosas y en la sabiduría popular abundan las recetas, los usos, las curaciones y preparados con propiedades de herbicidas…

Ahora en el siglo del regreso a lo orgánico, los países europeos también están exigiendo artesanías sin contacto con venenos químicos, están abriendo las puertas a importaciones sin aranceles.

VIII.- Transformar las materias primas. No existe ninguna duda en que la transformación de materias primas es más rentable que el cultivo o la extracción; y en la terraza hay experiencias exitosas, como la conversión de la leche en arequipes, producción de abono orgánico, plantas medicinales, azúcar de estevia…

Se trata de un poco de investigación y estudios de mercado para consolidar procesos novedosos: Como carnes, quesos, vinos, productos naturales como medicinas, esencias,…

IX.- Ornamentales. No podemos olvidar que somos trópico, que nuestra diversidad es la más compleja del planeta, que supera de seiscientas especies mal contadas por hectárea… y que son plantas con valores estéticos, solamente nos basta encontrar el sitio, el momento y las gentes apropiadas.

Nuestras ventajas ecológicas, ausencia de estaciones, albedo, precipitación, y proximidad al sol, nos dan ventajas para descubrir, adaptar, mejorar y cultivar una gran cantidad de especies bellas y ausentes en el hemisferio norte. La historia registra la guerra de las orquídeas que patentó la expropiación de material genético colombiano.

X.- Piscicultura social. En algunas fincas, con pactos de amistad entre patronos y obreros, se siembran, crían y cosechan peces para consumo colectivo, sistema que podría mejorarse y convertirse en microempresas para producir comida e ingresos.

Con un poco de esfuerzo, esto podría ser el comienzo de una industria de peces ornamentales.

Lo anterior debe ir de la mano con la zoocría de especies fáciles de domesticar para abrirse espacios y divulgar las experiencias logradas en pavos reales, venados y todos aquellos animales y plantas que son un buen complemento en una política general de sustitución de tradiciones agropecuarias. www.EcoPortal.net

* Por Gonzalo Palomino Ortiz
Grupo Ecológico del Tolima /EL NUEVO DIA

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