Biodiversidad

Plaguicidas ¿Venenos útiles?

En la actualidad se calcula que el 80% de las ventas globales de estos productos se consume en los países desarrollados, mientras que en los países subdesarrollados se consume el 20 % restante. Lo curioso es que dentro de estos últimos se registra el 75% de las muertes por contaminación por agroquímicos.

Por Prof. Susana Papale / Presidenta de la Fundación Nueva Tierra

En la actualidad se calcula que el 80% de las ventas globales de estos productos se consume en los países desarrollados, mientras que en los países subdesarrollados se consume el 20 % restante. Lo curioso es que dentro de estos últimos se registra el 75% de las muertes por contaminación por agroquímicos.

El avance del hombre sobre la naturaleza fue rompiendo el equilibrio que el planeta tardó milenios en construir. La degradación o destrucción de los recursos naturales se ha convertido en uno de los fenómenos de nuestra civilización. Es necesario un gran esfuerzo, medir la gravedad de la contaminación, ver las consecuencias y provocar los cambios necesarios para no seguir alterando ?nuestra esfera de vida?.

La contaminación es un proceso de cambio indeseable que puede producirse tanto en el aire, en el suelo como en el agua.

Afecta la vida del hombre y del resto de los seres vivos, poniendo en serio peligro el delicado equilibrio biológico.

Entre otros contaminantes ambientales, los plaguicidas han sido llamados alguna vez "venenos útiles", sin medir los riesgos que comienzan con su manipulación y por distintos caminos llegan al hombre.

Se entiende por plaguicida a cualquier sustancia o mezcla de sustancias con la cual se ?pretende prevenir?, destruir, repeler o atenuar alguna plaga, entendiéndose por ésta a cualquier organismo que interfiera el bienestar de la especie humana u otra especie de su interés.

Ya en 1973 el Doctor Mostafá Kamal Tolba, Director Ejecutivo del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas par el Medio Ambiente) decía: ?El uso en gran escala de plaguicidas para proteger cosechas y para destruir los insectos vectores de enfermedades… abre perspectivas inquietantes en cuanto a la posibilidad de efectos cancerígenos a largo plazo?.

En la actualidad se calcula que el 80% de las ventas globales de estos productos se consume en los países desarrollados, mientras que en los países subdesarrollados se consume el 20 % restante. Lo curioso es que dentro de estos últimos se registra el 75% de las muertes por contaminación por agroquímicos.

En 1985, la Red de Acción Contra Plaguicidas (PAN) anunció que productos agrotóxicos prohibidos en su país de origen se utilizaban intensamente en los países del tercer mundo, causando 14.000 muertes al año.

Esta enorme incidencia de muerte se debe a varias causas; nivel educacional insuficiente, carencia de seguridad en el manejo de agroquímicos, ingesta de alimentos contaminados por ellos, entre otras.

El impacto ambiental provocado por los pesticidas afecta a todos los seres vivos y no sólo a las denominadas plagas. Al persistir en el ambiente mucho tiempo después de su aplicación, su concentración puede llegar a incrementarse provocando nocivas para el hombre y la naturaleza.

La población en general puede encontrarse expuesta a este tipo de contaminación, no sólo por la degradación del suelo, aire o agua, sino también por el uso doméstico de plaguicidas que provocan constantes intoxicaciones en adultos y sobre todo en niños.

No debe dejarse de lado tampoco, por su importancia, la exposición ocupacional que puede presentarse durante la elaboración, formulación y envasado, almacenamiento, transporte y aplicación de estas sustancias.

Los plaguicidas se dividen en dos grandes grupos de riesgo. En el grupo 1 están los que actúan sobre determinados organismos: insecticidas, herbicidas, acaricidas, fungicidas, raticidas, etc. El grupo 2 está determinado por la estructura química de las sustancias con actividad plaguicida que los componen.

Existen varias vías de intoxicación: oral o por inhalación del producto, dérmica por penetración a través de la piel y por ingesta de alimentos contaminados.

En la alimentación, las hortalizas, las frutas , los cereales, carnes, huevos y lácteos pueden ser vehículos de intoxicación.

Vehículos de intoxicación por agroquímicos

Hortalizas: suelen tener restos de pesticidas organoclorados. Además del lavado y la cocción, se debe quitar la cáscara para minimizar riesgos. Tomates y ajíes suelen tener restos de organofosforados. Lavarlos muy bien antes de consumir. Acelga y espinaca: sólo con una buena cocción se elimina el riesgo de intoxicación.

Frutas: lavar y pelar muy bien. No ingerir frutas crudas con cáscara.

Cereales: suelen portar restos de plaguicidas organoclorados. No ingerir estos alimentos sin efectuar antes una buena cocción que minimizará el riesgo.

Carnes, huevos y leche: deben ingerirse bien cocidos.

Plaguicidas organoclorados. Grupo 1

Grupo de compuestos de estructura química muy variada que en común tienen la presencia de cloro en su molécula.

Estos compuestos una vez que penetran en el organismo humano se alojan durante años en los órganos ricos en grasa.

Los síntomas de intoxicación no se presentan de inmediato, sino que se acumulan y llegan a sobrepasar el límite de resistencia del hígado produciendo dolor de cabeza, fatiga, debilidad, mareos, náuseas, sudor, diarreas, pérdida del apetito, pérdida de peso, inflamación de articulaciones, daños irreversibles en la visión, alteración del sistema nervioso, problemas respiratorios, en la sangre y en los huesos, retardo mental, carcinogenicidad, daño reproductivo y muerte.

La intoxicación aguda puede dejar serias secuelas en riñones e hígado, ejemplo: endosulfán.

Plaguicidas organofosforados. Grupo 2

Son de bajo poder residual pero de elevada toxicidad. Los síntomas de intoxicación son: salivación abundante, bradicardia, miosis, hiperemia, parálisis vasomotora, sudoración excesiva, temblores, falta de coordinación muscular, visión borrosa, color de piel rojo amarillento, convulsiones, debilitamiento de la memoria, opresión en el pecho, respiración ruidosa, calambres abdominales y musculares.

Pueden además afectar a los genes provocando malformaciones y deficiencia mental, ejemplo: paratión.

Lo paradójico de los biocidas es que las plagas que creyeron eliminar con l correr de los años se hicieron más y más resistentes a los mismos; es decir; se hicieron inmunes a los propios agroquímicos.

Según un estudio de la FAO (Organización de las Naciones Unidas par la Agricultura y la Alimentación) de 1988, más de 300 plagas han desarrollado resistencia a un extenso rango de productos químicos.

Tal magnitud de efectos nocivos del control tradicional de plagas provocaron el desarrollo de las nuevas concepciones tendientes a minimizar el deterioro ambiental.

La búsqueda de soluciones profundizó la investigación de agroquímicos no tóxicos, que reduzcan los riesgos, estableciendo técnicas de prevención científicamente seleccionadas y probadas, la del "control biológico de plagas".

También los Programas de Manejo Integrado de Plagas son el gran desafío del futuro. Consisten en: poli cultivos, rotación de cultivos, control biológico.

No podemos repetir el error de la década del ’70, donde se pulverizaron millones de litros de desfoliante (agente naranja) para deforestar los impenetrables bosques del norte argentino (Salta, Chaco, Formosa), con no publicitada pero trágica consecuencia para los habitantes del lugar, la flora y la fauna.

Las soluciones de recambio de lo tradicional por lo sustentable es lenta, mientras tanto hay objetivos a seguir:

*Reducir el impacto sobre el medio ambiente y la salud de los pobladores rurales que derivan de una incorrecta manipulación de los plaguicidas.

*Alertar sobre la peligrosidad a corto y largo plazo de una aplicación indiscriminada de agrotóxicos.

*Reconocer los efectos adversos sobre los recursos naturales.

*Ofrecer alternativas ecológicas para el control de plagas sobre animales y vegetales destinados al consumo humano.

La problemática de los pesticidas no está aislada sino inserta dentro de la crisis global que afecta al medio ambiente.

El gran reto es lograr niveles de excelencia de producción preservando los recursos naturales y, por consiguiente, la calidad de la vida de la población humana del planeta.

* Prof. Susana Papale

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