Contaminación

Conservación Internacional: sus intereses

Por su tamaño y poderío económico, conocíamos de la existencia de “Conservación Internacional”. Presente en unos 40 países y con proyectos de gran envergadura, llamaba nuestra atención el que sin solicitar donaciones o afiliaciones patrocinadoras, pudiere una organización ambientalista tener tal capacidad financiera que le permitiere estar presente, y con evidente poder económico.

Por Dr. Freddy Pacheco

Por su tamaño y poderío económico, conocíamos de la existencia de “Conservación Internacional”. Presente en unos 40 países y con proyectos de gran envergadura, llamaba nuestra atención el que sin solicitar donaciones o afiliaciones patrocinadoras, pudiere una organización ambientalista tener tal capacidad financiera que le permitiere estar presente, y con evidente poder económico.

Generalmente, cuando se trata de organizaciones no gubernamentales dedicadas a la conservación ambiental, la tendencia es verlas con simpatía. Conscientes de que los esfuerzos por salvar al planeta de la destrucción inminente que lo amenaza y que requiere de la participación de todos los que asumen la defensa de los recursos naturales, acogemos con satisfacción a los que se identifican (a sí mismos, incluso) como ambientalistas sinceros. Ejemplos de tales organizaciones sobran; unas más conocidas que otras pero casi todas actoras de trascendental importancia, en el ámbito local, regional o planetario.


Por su tamaño (más que todo) y poderío económico, conocíamos (¡o creíamos conocer!) de la existencia de “Conservación Internacional”. Presente en unos 40 países y con proyectos de gran envergadura, llamaba nuestra atención el que sin solicitar donaciones o afiliaciones patrocinadoras, pudiere una organización ambientalista (cualquiera) tener tal capacidad financiera que le permitiere estar presente, y con evidente poder económico, en los confines del mundo. Así que indagando por aquí y por allá, encontramos un artículo de Aziz Choudry, conocido investigador de Nueva Zelanda que, al leer, nos ha sorprendido.

Sabíamos que tenía su sede en Washington D.C. pero no sabíamos que recibiera financiamiento de la AID ni que el tristemente célebre Colin Powell participara de sus actividades. Asimismo, desconocíamos que el fundador de INTEL (y miembro ejecutivo de Conservación Internacional) hubiere roto el récord de donaciones con un aporte de $261 millones. O que entre sus financistas, aparezcan corporaciones tan poco ambientalistas como las petroleras Shell, Exxon Mobil, Chevron, British Petroleum y Texaco. Y que también tuvieran vínculos con Citigroup, “el banco más destructivo del mundo” por su “rol en la financiación de la destrucción de antiguos bosques de crecimiento lento” (según el Rainforest Action Group).

Pero eso no es todo. La lista de corporaciones “ambientalistas” vinculadas a Conservación Internacional, se hace aún más negra con Cemex, Chiquita, Ford, Gap, J.P. Morgan Chase and Co., McDonalds, Sony, Starbuks, Hyseq (promotora de propiedad intelectual sobre secuencias genómicas), Río Tinto (gigante de la minería), PULSAR (que espera sembrar 300 mil hectáreas de eucaliptos en México y activa en la bioprospección con fines medicinales) y miembros de la industria maderera y papelera de los EUA, como el American Forest y la Paper Asociation donde también suena el nombre de Collin Powell. Para el caso de Costa Rica (¡no podíamos faltar!) se cita la participación en el proyecto AMISCONDE (en la zona fronteriza con Panamá) que incluye a Monsanto, McDonalds, Keystone Foods, Nestlé y Coca Cola, según un informe de la ONU, y el proyecto del “Corredor Biológico Centroamericano” muy cercano al Plan Puebla Panamá que busca el desarrollo industrial masivo.


En fin, la tal “Conservation International” es, según Choudry, una organización con dudosas conexiones políticas y corporativas que usa sus gigantescos recursos financieros, sus influencias y su dulce discurso ambientalista para poder “acceder, administrar y comprar áreas ricas en biodiversidad a lo largo del mundo y ponerlas a disposición de las corporaciones transnacionales”, mientras al mismo tiempo se exhibe acrítica sobre el impacto de la injusticia económica sobre el medio ambiente y la biodiversidad, presentando la visión de que la mejor forma para conservar la biodiversidad es privatizarla.

Por su trascendencia, invitamos al señor ministro del Ambiente Carlos Manuel Rodríguez (“el premiado”) a que nos explique más sobre ella. La conoce bien por cuanto en junio del año pasado recibió de Conservación Internacional (en Washington) el “Premio Anual para la Conservación Global del Océano” (diríamos que inventado para la ocasión) por sus acciones contra el aleteo del tiburón ( ¡ ), la expansión del Parque Marino las Baulas (que no ha crecido ni un cm2) y el frustrado establecimiento del corredor marino en el Pacífico. Esperamos que tal explicación la haga pública antes de que el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, nombre al jerarca del PNUMA, de quien esperamos no tenga vínculos con Conservación Internacional. www.EcoPortal.net

* Freddy Pacheco, Ph.D. Es catedrático de la UNA- Universidad Nacional – Heredia. Costa Rica

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