Contaminación

El problema de las papeleras debe resolverse políticamente

No es necesario una mediación del Rey de España o del último presidente soviético, para llegar a un acuerdo satisfactorio para los dos países hermanos. Las soluciones deben ser políticas, y para ello ambos presidentes deben sentarse en una misma mesa de negociaciones y ceder cada uno de ellos algo, para llegar a una solución al conflicto que nos beneficie a todos.

Por Dr. Marcelo Capelluto* y Dra. Elsa Margarita Fornasero**

No es necesario una mediación del Rey de España o del último presidente soviético, para llegar a un acuerdo satisfactorio para los dos países hermanos. Las soluciones deben ser políticas, y para ello ambos presidentes deben sentarse en una misma mesa de negociaciones y ceder cada uno de ellos algo, para llegar a una solución al conflicto que nos beneficie a todos.


“No hay que estar en contra de la instalación de las plantas de celulosa en Uruguay, si se utiliza tecnología limpia, es decir no contaminante”, pero de no ser así, la solución debe ceñirse, siempre dentro de la ley. No es necesario una mediación del Rey de España o del último presidente soviético, para llegar a un acuerdo satisfactorio para los dos países hermanos. Las soluciones deben ser políticas, y para ello ambos presidentes deben sentarse en una misma mesa de negociaciones y ceder cada uno de ellos algo, para llegar a una solución al conflicto que nos beneficie a todos. La Secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Sustentable Romina Picolotti cometió errores jurídicos y políticos, y embarcó al Gobierno en una crisis sin precedentes con el gobierno uruguayo. No se debería haber acudido a los tribunales de “La Haya”, por más que así lo establezca el Estatuto del Río Uruguay, dado que estos están compuestos por juristas designados por los gobiernos europeos y las plantas a instalarse tienen participación ya sea, directa o indirecta, de Estados europeos. El planteo jurídico y político debería haberse instado dentro del MERCOSUR, y desde ya la solución debiera ser política.

Ejerciendo una presión política y también económica sobre las plantas se podría llegar más rápido que lo pensado a un acuerdo. Se trataría de hacer inviables económicamente a estas plantas, tratar de que los inversionistas no presten su dinero, o ya sea a través de aranceles especiales o retenciones parecidas a la de los hidrocarburos, aplicadas sobre la materia prima para las plantas de celulosa, que se encuentra del lado argentino, es decir hay que utilizar la imaginación, pero siempre acatando la ley. “Es coincidente el mapa de acreedores financieros y el de los países que más contribuyen a la degradación del planeta. Los Estados más evolucionados reclaman a los países en desarrollo, como lo es Argentina, el cumplimiento estricto de responsabilidades financieras vinculadas con la deuda externa, al tiempo que evitan el compromiso con la preservación del Ambiente” .

En el año 2007 entrará en vigor una regulación dentro de la Unión Europea que obliga a las empresas fabricantes de celulosa a cambiar su metodología de trabajo o, en caso contrario, a cerrar las plantas. Por ello es lógico preguntarse si se propusieran estas empresas realmente mantener las normas de seguridad que la UE exige a partir del 2007 ¿por qué razón cerrarían sus plantas de producción de celulosa en Europa para trasladarla a Fray Bentos?. La técnica industrial de estas compañías contaminantes es simple: en vez de reconvertirse se mudan a Sudamérica, donde la necesidad de inversión de capital se pone por delante en importancia respecto del cuidado del Ambiente. De esta forma la Unión Europea traslada aquí sus industrias generadoras de residuos peligrosos.

El control de las aguas del río Uruguay está en manos de la "Comisión Administradora del Río Uruguay" que es binacional y lo hace mediante un estatuto, donde se establece que "ambos Estados" deben consultarse todas las obras que afecten al río. El gobierno uruguayo no lo hizo en su momento y realzó los puestos de trabajo y la inversión de la empresa, sin tener en cuenta que esas plantas vendrían premoldeadas para su montaje desde sus lugares de origen, donde realmente serían construidas. Las fábricas no producirían papel sino la pasta celulosa necesaria para que Empresa Nacional de Celulosa de España y la finlandesa Botnia produzcan papel en sus países de origen.


La contaminación se daría mediante dos vías: el agua y el aire. Por cada día las plantas de celulosa absorberían del río Uruguay la misma cantidad de agua que la utilizada por toda la ciudad de Fray Bentos o Gualeguaychú en un mes, devolviéndola al río Uruguay con dioxinas. Estas sustancias son perjudiciales y preocupan por sus efectos cancerígenos sobre la salud y el impacto en la flora y fauna de la región. Es decir tomarían un metro cúbico de agua del río Uruguay por segundo, devolviéndola a 80 grados centígrados y contaminada con dioxinas y furanos, usando dióxido de cloro para blanquear la celulosa y sulfatos para ablandar la parte dura de la madera. El agua contendrá dioxinas y organoclorados más aquellos desechos generados ya sean sólidos, semisólidos, líquidos o gaseosos. En los seres humanos las dioxinas provocan trastornos de los sistemas inmunológico, nervioso y reproductor. Las principales vías de exposición para los seres humanos son los alimentos contaminados, especialmente carne y productos lácteos, el agua y el aire.

Las dioxinas no se eliminan ni se degradan, permanecen y se van acumulando. Entre los organoclorados existen numerosos compuestos cancerígenos y mutágenos. Estos afectan también la vida acuática y se almacenan en los tejidos grasos de los organismos, bioacumulándose a lo largo de la cadena alimentaria.

El agua polucionada vertida por las plantas tal vez llegue a las costas de ambas orillas, pero el grueso sería arrastrado por la corriente del río llegando al delta del Paraná, y al Río de la Plata, distante a solo 100 Km. de las plantas, contaminando también el agua dulce que utilizamos bonaerenses y porteños.

Los ríos y los lagos cumplen tres funciones a favor de las papeleras: a)minimizan el costo del agua utilizada; b) sirven para el transporte de sus productos; y, c) los ríos y lagos constituyen una gran cloaca de los residuos tóxicos no tratados, provenientes del proceso de fabricación de la celulosa. Pero aún es mucho más severa la contaminación del aire, con sus olores nauseabundos. Las dos plantas liberarían a la atmósfera entre uno y cuatro kilos de dióxido de sulfuro por cada tonelada de pulpa producida, que caerían en forma de lluvia ácida o smog. La lluvia ácida provocaría estragos en la zonas marginales al posibilitar el contacto con todo tipo de enfermedades. Por el venteo de los gases la ciudad de Gualeguaychú será la más perjudicada: se perderían la belleza de sus playas y por ende el ingreso económico que genera el turismo y el carnaval. No habrá más consumición de pescado del lugar, principalmente pejerrey, y las propiedades lógicamente bajarían de precio. Un cuadro real de cuantiosas pérdidas económicas.

Informes nacionales provenientes del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, del Instituto Nacional del Agua y del Servicio de Hidrografía Naval, recomiendan el empleo de tecnologías limpias como la TCF, la cual es totalmente libre de cloro y por lo tanto mucho más sustentable para el Ambiente, aunque a un costo económico mayor.

Todas estas inversiones "son consecuencia directa de los subsidios ambientales implícitos que recibieron de los países en desarrollo, como el nuestro y el Uruguay, al usar un bien común global sin costo, y quienes cargamos con la deuda externa de increíble peso en materia financiera, somos a la vez los mayores acreedores ambientales en el planeta, en cuanto constituimos una verdadera reserva ambiental que no recibe ningún tipo de compensación por parte de sus deudores ambientales . No todo es color de rosa del lado argentino.

El gobierno paraguayo pidió una investigación acerca de la probable contaminación del río Paraná causada por los residuos de una planta de celulosa en territorio argentino, ubicada en una zona de frontera. La investigación buscaría determinar si los residuos de una fábrica situada en Puerto Piray, en la provincia Argentina de Misiones y frente a la costa paraguaya, contaminan el río. www.ecoportal.net


* El Dr. Marcelo Fabián Capelluto es Abogado, Procurador y Docente Universitario en las Materias "Derecho Ambiental", "Régimen Jurídico de los Residuos Peligrosos" con el cargo de Jefe de Trabajos Prácticos regular y actualmente con el cargo de Adjunto (i) en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA); y Profesor Adjunto en las Facultades de Derecho de Uces, UNLZ, Uflo y en el Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina-

** La Dra. Elsa Margarita Fornasero es Abogada, Procuradora y Docente Universitaria, con el cargo de Adjunta regular en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires a cuyo cargo dicta las materias económicas a saber; “Análisis Económico Financiero” y “Economía Política”

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