Contaminación

Pasta de celulosa; algo cada vez más corriente

Finalmente se filtró la noticia de que una gran pastera está con planes de construcción en la provincia de Corrientes. Tanto Corrientes como Entre Ríos disponen de enormes extensiones de monocultivos arbóreos diseñados en su momento, como en Uruguay, para convertirlos en pulpa de madera para papel.

Por Luis E. Sabini Fernández

Finalmente se filtró la noticia de que una gran pastera está con planes de construcción en la provincia de Corrientes. Tanto Corrientes como Entre Ríos disponen de enormes extensiones de monocultivos arbóreos diseñados en su momento, como en Uruguay, para convertirlos en pulpa de madera para papel.

La noticia, finalmente filtrada de que una gran pastera está con planes de construcción en la provincia de Corrientes le abre un enorme campo de acción, o de reacción, a la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú.

Desde los comienzos del conflicto en el eje Fray Bentos / Gualeguaychú, el gobernador correntino Arturo Colombi “pateó el tablero” de la posición oficial argentina anunciando la suya favorable a la instalación de tales emprendimientos.


No es de extrañar tal posición. Tanto Corrientes como Entre Ríos disponen de enormes extensiones de monocultivos arbóreos diseñados en su momento, como en Uruguay, para convertirlos en pulpa de madera para papel.

En aquel momento, un año atrás por lo menos, se habló de una instalación en Corrientes tan grande o más que la de Botnia (programada ésta para procesar un millón de toneladas anuales de pasta). Ahora se dan nuevos anuncios para la provincia que gobierna Colombi quien, según fuentes periodísticas (Página 12, 8/11/2006), no abandonó nunca las tratativas.

¿Qué significa el emplazamiento de una megapastera en Corrientes para la población de Gualeguaychú y la entrerriana en general?

Puesto que Entre Ríos está aguas abajo de Corrientes, por el Paraná o por el Uruguay, en todos los casos la contaminación acuática alcanzará a la población entrerriana (limitamos este análisis a la contaminación acuática, no porque no exista otro tipo, como la aérea, sobre la cual versan muy distintas expectativas, sino porque la acuática en particular presenta una paradoja).

Si el emplazamiento va a ser del lado del Uruguay, se produciría una situación paradójica para la población de Gualeguaychú que no está en condiciones físicas de recibir contaminación acuática de la planta Botnia de Fray Bentos, pese a todo lo que se ha hablado al respecto, pero que sí la recibiría de una planta instalada en Corrientes, cualquiera que fuere su altura en el río.

Esto es así porque en todos los ríos del planeta la contaminación de una orilla no pasa a la otra a su misma altura dado que el cauce principal la barre aguas abajo. La contaminación generada en una orilla, contamina la propia desde su mismo origen, pero, en cambio, contamina la otra orilla desde el momento en que el cauce mayor va llevando y difuminando su carga, esparciéndola, aguas abajo. Depende del caudal y de su fuerza cuantos kilómetros aguas abajo empiezan las sustancias tóxicas a encontrar la orilla opuesta.

La contaminación acuática eventual que resultare de Botnia afectaría de inmediato las inmediaciones en su orilla, incluyendo la toma de agua potable para la ciudad de Fray Bentos. Los técnicos finlandeses y los uruguayos que han participado de la instalación están tan seguros de que no va a haber contaminación que se han atrevido a emplazar la fábrica aguas arriba de la toma de agua corriente y de las instalaciones turísticas locales. Uno no sabe cómo calificar tanto optimismo. Sobre todo, porque nos tememos que tal emplazamiento se hizo basado en cálculos de economía de transporte, por ejemplo, y no en base a la calidad sanitaria del emprendimiento.


Pero si tal contaminación llega a producirse, y quien esto escribe es escéptico respecto de los procesos industriales “totalmente limpios” de que “informan” tan a menudo las oficinas de RR.PP. de las empresas, Fray Bentos pagará su credulidad y aguas abajo la contaminación alcanzará los puertos uruguayos de Nueva Palmira y Carmelo, por ejemplo, y la costa argentina.

Gracias a la actividad infatigable de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, estaremos entonces en mucho mejores condiciones de frenar tal contaminación, puesto que Botnia se ha comprometido más que expresamente a contaminación cero, uso de iguales recaudos ambientales que en Finlandia, etcétera. Aspectos que en general no suelen cumplir las empresas primermundianas en el Tercero o Resto del Mundo, puesto que reservan los buenos cuidados hacia sus sociedades originales, con poblaciones más atentas y legislaciones acordes.

Si el emplazamiento correntino usara las aguas del Paraná, entonces la contaminación acuática recaerá también en poblaciones entrerrianas, pero ya no en Colón o Gualeguaychú, sino en La Paz, Paraná, etcétera.

Pero también será un buen momento para reconocer si la preocupación ambiental que hasta ahora han lucido los activos de Gualeguaychú y Colón se circunscribe siguiendo la máxima “ojos que no ven, nariz que no huele, corazón que no siente” o si por el contrario, la propia acción que han ido desarrollando los ha llevado a darse cuenta que los problemas ambientales nos pertenecen y nos castigan a todos, al menos a muchos más de lo que parece. www.ecoportal.net

* Periodista, editor de la revista Futuros. Docente de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, en el área de Ecología.

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