Derechos Humanos

Recuperando los ancestros africanos: ¿orgullo, utopía o estrategia de lucha?

La ideología afroperuana puede definirse como el autorreconocimiento y orgullo étnico de ser descendientes de la diáspora africana, compartiendo una historia común que es la trata esclavista. “Combatir el estereotipo y encontrar una plataforma común en América Latina”, estas fueron las palabras de Edzna Maria Santos Rolando.

Por Vanesa Verástegui Ollé

La ideología afroperuana puede definirse como el autorreconocimiento y orgullo étnico de ser descendientes de la diáspora africana, compartiendo una historia común que es la trata esclavista. “Combatir el estereotipo y encontrar una plataforma común en América Latina”, estas fueron las palabras de Edzna Maria Santos Rolando.

“C ombatir el estereotipo y encontrar una plataforma común en América Latina”, estas fueron las palabras de Edzna Maria Santos Rolando, quien presentó una ponencia en la III Conferencia Regional de las Américas en Santiago -evento preparatorio a la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación, la Xenofobia y la Intolerancia en Durban, África, en el 2001-. Santos Rolando argumenta el uso del término afrodescendiente, que posteriormente servirá de base para el movimiento identitario de reivindicación étnica en Latinoamérica.


El término afrodescendiente fue propuesto inicialmente por la brasileña Sueli Carneiro en el Taller sobre Etnicidad e Identidad dentro del marco del 4to Congreso Luso – Afrobrasileño de Ciencias Sociales, dictado en el Instituto de Filosofía y Ciencias Sociales de la Universidad Federal de Río de Janeiro (1-5 setiembre) en 1996. Este término es definido como los descendientes de las poblaciones africanas que fueron víctimas de la esclavización transatlántica.

Pero, ¿qué relación existe entre el término afrodescendiente y los afroperuanos? ¿Por qué denominarse y denominarlos afroperuanos? ¿Es acaso un eufemismo políticamente correcto? ¿Por qué no llamarlos negros del Perú? A raíz de la Conferencia de Durban se gesta en el Perú el movimiento afroperuano, conformado por diversas organizaciones y activistas registrados como ONG: ASONEDH, Cimarrones, CEDET- Centro de Desarrollo Étnico, Movimiento Negro Francisco Congo –MNFC (antes movimiento de base en 1996 y ahora ONG), Mujer Negra y Desarrollo, Asociación Negra de Defensa y Desarrollo de la Mujer y Juventud Chinchana MARGARITA, Ciudadanos Negros del Perú, GRUPO NEGRO MAMAINE, LUNDU- Centro de Estudios y Promoción Afroperuano, Asociación Cultural y Promoción de Desarrollo (ACULPROD)- Todas las Sangres, APEIDO- Asociación Pluriétnica Impulsora de Desarrollo Comunal y Social, ODIR- Organización para el Desarrollo e Identidad, ODACH- Organización para el Desarrollo de los Afros Chalacos- Chilombo, Asociación Orgullo Afroperuano, Movimiento Nacional Afroperuano F. C – MNAFC. Además existen otros espacios como Mesa de la Mujer Afroperuana (Mimdes), Mesa Técnica de Diálogo y Trabajo Permanente del Pueblo Afroperuano (antes de la CONAPA- Ahora funciona independientemente del INDEPA), Centro de Desarrollo de la Mujer Negra Peruana- CEDEMUNEP, entre otros.

A partir de esta etapa el Perú empieza a relacionarse con otras organizaciones de América y el Caribe, conformando el movimiento continental de afrodescendientes. Nos preguntamos cuál es la relación entre este último y el movimiento afroperuano. El movimiento afroperuano se encuentra dentro del movimiento “afrodescendiente” surgido en toda Latinoamérica y el Caribe en esta época globalizada que hace posible –según Appadurai– el paisaje étnico, mediático y financiero, es decir que, por un lado, los medios contribuyen a la construcción de un imaginario colectivo y, por otro, tenemos al movimiento identitario afroperuano ligado a redes internacionales financiado por la cooperación internacional, además “del flujo y movimiento de personas: turistas, inmigrantes, refugiados, exiliados e invitados” y, por lo tanto, se maneja un mismo discurso y la misma agenda política. Es interesante analizar cómo en la ideología afroperuana se imbrican el orgullo, la utopía y la estrategia de lucha. El primero evoca una identidad necesariamente construida en contraposición a la hegemonía de la categoría “racial” del “otro”, o del que es calificado como no “negro”: blanco, indígena, mestizo, etc. El orgullo no exalta tanto la pigmentación negra de la piel sino las raíces africanas y culturales. Tiene que ver con la autoestima, con las reminiscencias exaltadas por el movimiento intelectual de la negritud y del “Black is Beatiful” o “lo negro es bello” de los años sesenta. Y utopía, porque remite a la memoria o añoranza de haber pertenecido a un continente del que fueron desarraigados por la industria esclavista y al que no pudieron regresar. De esta manera rompen con el tiempo presente, remontándose a un pasado idílico para reinventar, así, un África ahistórica y desterritoriada.


Sin embargo, es legítimo que ante el racismo abiertamente ofensivo hacia los afroperuanos de parte de la sociedad limeña, sea cualquiera su condición social, se esté construyendo este tipo de discurso identitario que coloca al movimiento afroperuano más allá de la polémica sobre el alejamiento huida o rechazo de su peruanidad, o sobre la legitimidad de su denominación “afroperuanos” o “negros” del Perú. Como dice Mónica Carrillo, directora de Lundu- Centro de Estudios y Promoción de la cultura Afroperuana: La posición del movimiento es utilizar el término afroperuano como una manera de reivindicar nuestros ancestros africanos contextualizándolos en la peruanidad, tomando en cuenta que somos peruanos porque el barco paró aquí o porque nos fueron a comprar, no necesariamente porque hayamos querido ser peruanos, pero ya que lo somos, reconocemos nuestra identidad de peruanos”.

El trabajo de concientización iniciado por el movimiento negro Francisco Congo consistió en trabajar el tema de la identidad y la autoestima en una población negra que constituye en el Perú un total de 2 millones 500 mil personas, asentada en las provincias de toda la costa peruana: Piura, Morropón, Chiclayo, Lima, Cañete, Chincha, Pisco, Nazca Ica, Caravelí y Tacna.

Este trabajo se inició a fines de los años ochenta y nació en ellos una conciencia de la hermandad y de comunión, conformando una Nación imaginada[1], ya que las comunidades del sur no sabían de la existencia de comunidades en el norte. En la actualidad, se encuentran construyendo las narrativas de una nueva identidad que deconstruya esta noción de la raza que les impuso el término de “negro” desde la colonia. Hasta antes del surgimiento del Movimiento Nacional Francisco Congo, la identidad era bastante fragmentaria debido a los diferentes matices del color de la piel, producto del mestizaje. También se quieren eliminar las asociaciones negativas entre el término negro y la oscuridad que subsisten en el imaginario popular.

El citado Movimiento Francisco Congo, única organización consolidada en ese entonces, propugnaba en un inicio el reconocimiento de su negritud (lo negro es bello). Esta manera de pensar es uno de los cimientos del nuevo discurso de la ideología afroperuana que parte por considerar la procedencia y sangre africanas. Por ello se reclaman descendientes de las víctimas de la diáspora africana, en los países donde nacieron. Su referente es África, y como tal quieren decir al mundo que proceden de un continente portador de una cultura y, por lo tanto, de una identidad.

Subieron al barco los yorubas, los mandingas, los congos, los angolas, los carabaliés, los mozambiques y los tanganicas bajaron “los negros” del barco para luego calificarlos como primitivos, salvajes y paganos por la élite intelectual limeña.

La ideología afroperuana puede definirse ahora como el autorreconocimiento y orgullo étnico de ser descendientes de la diáspora africana, compartiendo una historia común que es la trata esclavista. El discurso de esta identidad nace en los descendientes de los sujetos diaspóricos, quienes rechazan la identidad de ser racializados externamente por el nosotros “europeo” que se refería sólo a la pigmentación de la piel. Esta identidad es una autoadscripción- por el “nosotros” de la globalización y del siglo XXI que saca a la luz al ciudadano excluido y discriminado por el racismo cotidiano y estructural de la sociedad peruana. Se resisten a las condiciones de pobreza y a la baja calidad de vida sin posibilidad de ascenso social. El movimiento afroperuano como parte de la construcción de esta identidad continental de la afrodescendencia, demanda al Estado una reparación simbólica por el tema de la esclavitud mediante la implementación de acciones afirmativas, para que puedan acceder a las políticas públicas. www.ecoportal.net

* Vanesa Verástegui Ollé
Estudiante de Postgrado de antropología en la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Integrante del GIM PERU- Grupo Impulsor Contra el Racismo.
Integrante de LUNDU- Centro de Estudios y Promoción de la Cultura Peruana

Notas[1]Bendice Anderson se refiere a una comunidad imaginada donde los miembros de una nación no se conocen pero en su mente existe la imagen de una comunión.

Referencias Bibliográficas

-APPADURAI, Arjun
La Modernidad Desbordada. Dimensiones culturales de la globalización. Ediciones Trilce S.A. Fondo de Cultura Económica, Argentina, 2001.

-ANDERSON Benedict
Comunidades Imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. Editorial de Fondo de Cultura Económica, Argentina, 2000.

Estos artículos también podrían interesarte

Agrega un Comentario

Pulsa aquí para hacer un comentario

Busca en EcoPortal

Suscríbete a EcoPortal

TU APOYO ES IMPORTANTE!!!