Derechos Humanos

Wal-Mart contra Campesinos y Consumidores

La trasnacional más grande del mundo ha penetrado el mercado mexicano y ahora explora el mercado chiapaneco. En esta ocasión queremos profundizar en la historia, la experiencia y la trayectoria de la empresa y su impacto en el campo y el mercado.

Por Gustavo Castro & Ryan Zinn

La trasnacional más grande del mundo ha penetrado el mercado mexicano y ahora explora el mercado chiapaneco. En esta ocasión queremos profundizar en la historia, la experiencia y la trayectoria de la empresa y su impacto en el campo y el mercado.

Wal-Mart y el Asalto contra Campesinos y Consumidores

La trasnacional más grande del mundo ha penetrado el mercado mexicano y ahora explora el mercado chiapaneco. [1] En esta ocasión queremos profundizar en la historia, la experiencia y la trayectoria de la empresa y su impacto en el campo y el mercado.

El caso de Wal-Mart en Chiapas y en México en general, no puede desligarse de un análisis global de las condiciones que hacen posible su existencia y su modo de operar. En el marco del modelo Corporación-Nación que ya hemos estudiado [2] esta trasnacional se inserta en medio del proceso de privatización de la tierra campesina e indígena bajo el llamado Programa de Certificación de Derechos Ejidales (PROCEDE); del empuje al uso y comercialización de agroquímicos principalmente de Monsanto y Syngenta; de la nueva Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados mejor conocida como “Ley Monsanto” que facilitaría la producción industrial a gran escala; del fuerte impulso a los monocultivos; de la lucha gubernamental por lograr las reformas laborales que tienden a la disminución del poder adquisitivo en términos reales del salario y la eliminación de los derechos de los trabajadores, sus sindicatos y empleos permanentes. Tampoco podemos eliminar en este contexto la introducción del modelo pre-privatizado del “Seguro Popular de Salud” así como la privatización del agua y los incentivos fiscales para la llegada de las inversiones. Pero tampoco Wal-Mart puede avanzar en su esquema avasallante contra la economía local y campesina sin la infraestructura necesaria como los puertos, aeropuertos y carreteras por donde sus mercancías llegarán de otras fronteras aprovechando las ventajas comparativas y los tratados de libre comercio que México ha firmado con otros países.


El modelo Wal-Mart antes de la llegada de Wal-Mart.

Wal-Mart está cambiando la forma de la producción alimentaría al nivel mundial. La empresa ya es el supermercado más grande de los Estados Unidos (EU) y tiene toda América Latina en su mirada. Aunque sus políticas están teniendo un impacto fuerte en la agricultura y el mercado alimentario de una manera sustancial, Wal-Mart está aprovechando un modelo ya en existencia: la agricultura industrial. La agricultura industrial tiene sus raíces en los EU desde hace un siglo y está caracterizada por la consolidación corporativa de la tierra y la cadena de producción, utilización exclusiva de monocultivos, dependencia masiva de insumos externos, tales como plaguicidas y fertilizantes sintéticas, y la explotación laboral. Este modelo se ha profundizado en los Estados Unidos y exportado gracias a instituciones como el Banco Mundial, Tratados de Libre Comercio y las empresas agroquímica-alimentarios.

Según los estudios de Grupo ETC, el sector agroalimentario se ha consolidado de una manera extrema en las manos de pocas empresas, como por ejemplo:

Biotecnologia y genomica: Las 10 mayores empresas a nivel mundial controlan 54% de los $42, 000 millones de dólares de ganancias que tienen los diversos sectores de la biotecnología.

Farmaceutica veterinaria: Las 10 compañías líderes en el planeta controlan el 62% del mercado mundial, valuado en $13,400 millones de dólares.

Semillas: Las 10 mayores compañías controlan un tercio del mercado comercial de semillas, con valor de $23, 300 millones de dólares.

Pesticidas: 10 firmas controlan 80% del mercado global de pesticidas, valuado en $27, 800 millones de dólares.

Distribuidores de alimentos: 10 compañías líderes, entre las 30 que dominan el mundo, realizan el 57% de todas las ventas de productos comestibles.

Procesadores de alimentos y bebidas: 10 compañías líderes, entre las 100 más importantes del mundo, obtienen 37% de los ingresos por procesamiento de alimentos y bebidas; las 20 mayores obtienen 53% del total.

Si bien Wal-Mart no provocó esta consolidación masiva o el desarrollo de la agricultura, sí se está aprovechando y creciendo a raíz de la consolidación del sector agroalimentario y del avance del modelo de agricultura industrial. ¿Cómo entonces Wal-Mart es el líder mundial de ventas de alimentos? Un dato interesante: en 1970, el mayor empleador en Estados Unidos era la automotriz General Motors con 350 mil trabajadores, la mayoría sindicalizados que ganaban $17.50 dólares la hora además de beneficios de salud, pensión, vacaciones e incrementos de salarios. Actualmente el empleador más grande es Wal-Mart con más de un millón de trabajadores estadounidenses que ganan $8 dólares la hora de trabajo, sin pensión, sin horas extras pagadas, sin sindicatos, con discriminación y sin goce de otros derechos laborales. [3]

A inicios del 2004 Wal-Mart empleaba en México a casi 100 mil trabajadores, el mayor patrón privado del país, y gran parte de los nuevos empleos que presume el presidente Vicente Fox provienen de esta trasnacional. [4] Sin sindicatos y con sueldos precarios, Wal-Mart entra a México para arrasar con todo. El Vice-presidente de Wal-Mart en la Ciudad de México, Raúl Argüelles, plantea claramente la estrategia de la trasnacional: “Cada gerente de tienda tiene autoridad para bajar los precios si ve que la tienda de enfrente vende por menos. Si tienes que bajar los precios, los bajas”. [5] A continuación veremos cómo lo hace y a qué costo.

Wal-mart en los estados unidos: ¿lecciones para américa latina?

Wal-Mart comenzó vendiendo alimentos en 1988 y quince años después era ya el distribuidor de alimentos más grande del mundo. Algunas fuentes calculan sus ventas en $ 50,000 millones de dólares solamente en los Estados Unido. Antes de entrar al mercado alimentario, Wal-Mart se enfocaba más en productos doméstico, artículos de ropa, etc. Wal-Mart, en aquel entonces, vio la posibilidad “sin limites” del negocio de alimentos. Por ejemplo, Wal-Mart toma 68 centavos de cada dólar por alimento vendido en los Estados Unidos y 30 centavos lo gasta en publicidad, transporte y envoltura. El productor campesino recibe el resto de la ganancia: 2 centavos por cada dólar.

El modelo Wal-Mart se base en sueldos de la miseria de los trabajadores agrícolas, precios rebajados por las cosechas pagadas a los agricultores, la profundización de los monocultivos y agroquímicos y el modelo insustentable de extender los kilómetros del campo a la mesa. Gracias al sistema de Wal-Mart de distribución de alimentos, sobre todo procesados, muchos productos viajan hasta 10,000 kilómetros del campo para llegar a la mesa del consumidor.

Su modelo de venta implica el desplazamiento total de economías locales alimentarias. Wal-Mart y sus Super Centros no nada más venden alimentos preparados y procesados, sino también tienen panaderías, carnicerías, fruterías y productos lácteos, todo bajo el mismo techo. Desde la llegada de Wal-Mart a un poblado, la empresa empiece a ofrecer sus productos 10-20% más barato a los negocios locales. Dentro de poco se ve el desplazamiento de negocios locales sin la capacidad de hacer competencia con Wal-Mart. Los negocios que sobreviven muchas veces tienen que ofrecer sus productos rebajados de costo o arriesgar en perder todo. Sin embargo, en el momento que Wal-Mart tiene el mercado local-regional consolidado, o sea, monopolizado, empieza a subir los precios.

En diciembre de 2003 en los Estados Unidos Wal-Mart cobró otra víctima. La empresa de juguetes F.A.O. Schwars anunció se iba a declarar en quiebra ante la competencia de la línea de juguetes de Wal-Mart. De hecho se ha convertido en el mayor vendedor de muebles, juguetes y abarrotes en los Estados Unidos. [6] El control del mercado del gigante corporativo le ha permitido ventas anuales por 250 mil millones de dólares al año, que equivalen a la mitad del presupuesto militar anual del gobierno de Estados Unidos.

Contribuyendo al impacto económico local y del sector alimentario, la gran mayoría de Wal-Marts tienen acuerdos con empresas de comida chatarra, tal como McDonalds, que venden comida corrida adentro de sus tiendas. Wal-Mart, la cadena comercial más grande del mundo ya adquirió en México las cadenas de tiendas Aurrerá, Superama, Sam’s Club, Suburbia y la cadena de restaurantes Vips, El Portón y Ragazzi.

Según los analistas de Retail Forward, “por cada SuperCentro que abre, dos supermercados cerrarán. Desde 1992 [en los Estados Unidos], la industria de supermercados ha sufrido una perdida de 13,500 tiendas.” Debido a su poder y influencia, Wal-Mart controla toda la cadena de producción alimentaría. La influencia de Wal-Mart va más allá que los precios bajos. Los productores de verduras, carne, lácteos y alimentos procesados de Florida a California en los Estados Unidos, si quieren vender su producto, tarde o temprano, toparán con Wal-Mart. El poder de compra que tiene la trasnacional es, sin duda, una influencia grande. Las compras y ventas de Wal-Mart llegan a 30% de todo el mercado de los Estados Unidos.

Por otro lado, Wal-Mart está cambiando la relación de compras por toda la industria alimentaria, con su forma de hacer contratos directos con productores, negociando uno por uno. Es un callejón sin salida por los agricultores. Por un lado, Wal-Mart es el comprador más grande del mercado pero exige a los productos precios tan bajos que ni siquiera cubre el costo para cultivar la tierra. Para los productores y distribuidores pequeños y medianos que sí quieren vender a Wal-Mart, la empresa tiene toda una serie de obstáculos y costos adicionales. Por ejemplo, Wal-Mart requiere que el productor adquiera un seguro para sus cultivos y que compre una identificación que lo acredite como productor, que por su naturaleza son bien costosos. Wal-Mart también cobra a los campesinos, productores y distribuidores un pago adicional por ocupar sus estantes y darles publicidad de los productos. Estos pagos puedan llegar a 50% a 75% de las ganancias para empresas como Wal-Mart.

Los productores tienen la “opción” de aceptar un pago reducido de Wal-Mart por su producto o cosecha sólo si logran recortar sus costos de producción, rebajar el salario de sus trabajadores o mudar sus operaciones al extranjero de lo contrario perderán al cliente más grande del mundo. Según Mike Gallo, presidente de Granjas Gallo, “si eres un productor pequeño o mediano, te van a comer vivo”. Y es que Wal-Mart también exige en su contrato plazos rígidos desde la cosecha hasta la entrega de los alimentos frescos y procesados. En caso que haya una demora o pérdida el productor cubre la pérdida. De hecho, muchos fabricantes se han visto obligados a despedir a sus trabajadores después de que Wal-Mart ha cancelado los pedidos cuando otro proveedor le ha ofrecido los productos unos cuantos centavos más barato; o han cerrado cuando Wal-Mart les ha presionado para que bajen más los precios.


Pero ni las grandes empresas puedan evitar confrontarse con Wal-Mart. Según el presidente de la mega empresa granera Cargill, “Alan Greenspan no está asumiendo su responsabilidad de mantener la inflación en niveles bajos, es Wal-Mart. Su práctica de cortar costos es despiadado. Inclusive, Wal-Mart a menudo requiere a muchas empresas y productores abrir sus cuentas para llevar a cabo una auditoria que se llama “cost plus”. Si un productor o empresa se niega o se resiste, la trasnacional no asume el contrato.

Wal-Mart tiene la política de diseñar y firmar contratos por 3-5 años con productores. De entrada, sueña bien para los productores: la estabilidad de un contrato garantizado por una serie de años. Sin embargo, el contrato muchas veces estipula que aunque los precios desde el petróleo para transportación hasta los insumos, como fertilizantes, incrementan cada año, el precio pagado por Wal-Mart no se ajusta. En otras palabras, el precio que Wal-Mart paga hoy para un kilo de carne o jitomates será lo mismo que en cinco años. Por ejemplo, Wal-Mart firme un contrato con un productor de fresas con dos o tres años de anticipación, con un precio fijo. Wal-Mart estipula todo, desde la especie de fresa hasta la fecha exacta de entrega. Si el productor no sigue las condiciones del contrato, Wal-Mart tiene el derecho de cancelar todo. Sin embargo, si Wal-Mart encuentra una oferta mejor, tiene el derecho, según el contrato, de cancelar todo y comprar de la competencia. Un distribuidor de comestibles en California comento, “es una relación de amor y odio, pero más odio.“

El control monopólico de Wal-Mart ahora a todos los productores del campo ya sean pequeños o medianos. En el caso de la empresa Tyson, la más grande de productos cárnicos en los EU y el mundo, firmó un contrato para proveer toda la carne a Wal-Mart. Pero la trasnacional va más allá. Para lograr el total control del mercado, Wal-Mart ha empezado a vender y exportar carne con su propia marca, Great Value, eliminando todo los intermediarias y la variedad de productos. Así, Wal-Mart ya puede negociar directamente con los productores del campo bajo sus términos. Así, las políticas de Wal-Mart tiene un efecto de reacción en cadena. Para hacer competencia con los demás supermercados y cadenas de alimentos chatarra como McDonald’s y empresas de alimentos procesados como Nestlé, éstos tienen que implementar las mismas políticas. Al final los productores y campesinos desaparecen.

Wal-Mart también esta implementando un sistema que se llama “Retail Link” que pueda en cualquier momento avisar a su sede, y los distribuidores y productores todo lo que está vendiendo, desde carne hasta jitomate, dónde, en qué cantidad, etc. Este nivel de integración y de información le permite un mejor manejo y control del mercado y sus productores.

Wal-Mart y América Latina.

Este modelo de “walmartización” está provocando y profundizando la dependencia alimentaria de México y América Latina. Hoy en día, la mitad de todos los alimentos que consume en México provienen de los Estados Unidos. Este hecho no nada más representa una pérdida de dinero al extranjero de alrededor de 12 mil millones de dólares anuales, el equivalente a la Inversión Extrajera Directa (IED) en el país, sino también una amenaza a la salud pública. Muchas veces, los productos que se encuentran en las super tiendas de Wal-Mart son de muy mala calidad, contaminados y medio podridos. México ya enfrenta una crisis alarmante de la obesidad, gracias a todos los productos procesados, hechos con niveles elevados azúcar de alta fructosa.

El nivel de consolidación de mercados alimentos en América Latina es aún más fuerte que en los Estados Unidos. Cuatro de cada diez pesos pagados por alimentos en México van al Wal-Mart. Desde México a Panamá, 5 cadenas controlan entre 70% a 99% de las ventas de los supermercados. No se sabe exactamente si Wal-Mart involucrará productores nacionales y regionales de alimentos en América Latina. Hasta la fecha, prefieren negociar con la Tyson para su carne que un carnicero, ranchero, indígena o campesino local.

A pesar del desastre de la “walmartización” en los Estados Unidos para campesinos y trabajadores agrícolas, el Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) anunció el 1 de febrero de 2005 que México tendrá una oportunidad de compartir esta pesadilla a la Wal-Mart con la inauguración de las nuevas oficinas de Global Procurement de Wal-Mart México. Productores mexicanos ya puedan recibir pagos de miseria y arriesgar perder su cosecha y terreno, siguiendo con un modelo agro exportador que ha fracasado, tanto en México y el mundo entero. Es más, la SAGARPA subsidiará Wal-Mart a través de distintos programas, entre los que destacan el de Comercio Directo, Capacidades Humanas y de Misiones Comerciales. O sea, en otras palabras el gobierno mexicano utiliza fondos de los y las mexicanos para acabar con el campo y comunidades locales.

las alternativas y …“lo barato sale caro”.

No sólo está en manos de los gobiernos detener por todas las vías legales y políticas este proceso de “walmartización” y otros cambios que en materia de salud, derechos laborales y ambientales, entre otros, necesita para profundizar la monopolización de esta trasnacional. También es responsabilidad de los consumidores tener la conciencia política y social necesaria para consumir con responsabilidad. Hoy podemos obtener algún producto barato, pero esto es una fantasía a mediano y largo plazo. Comprar barato hoy en Wal-Mart puede significa perder el trabajo propio o de alguien de la familia o comunidad más adelante.” Wal-Mart va para toda las Américas como una fiebre fuera control, desplazando comunidades, culturas y Pueblos.

Wal-Mart representa todos los beneficios que el monstruo neoliberal facilita al modelo Corporación-Nación: violaciones laborales, desplazamiento de negocios locales, robo de tierras y abuso de los consumidores. En el 2004 por lo menos 16 comunidades en los Estados Unidos lograron impedir que se abrieran nuevas tiendas de Wal-Mart. Ya en la década pasada al menos 220 tiendas tampoco lo pudieron hacer gracias a las movilizaciones ciudadanas en este país. [7] Sin embargo sí se abrieron el año pasado 197 y en octubre del 2004 Wal-Mart anunció los planes de abrir otras 240 tiendas en Estados Unidos.

Por otro lado, las propuestas y alternativas de diversas organizaciones y comunidades van formándose. El milagro no es que los gobiernos protejan los intereses de la población, o que Wal-Mart simplemente desaparezca. El verdadero milagro es que tú dejes de comprar en Wal-Mart. ¿Podrás? Porque de nada servirán las campañas ni la promoción de alternativas de desarrollo si el fin de semana vamos a Wal-Mart. De hecho, si bien en Estados Unidos la resistencia contra la instalación de Wal-Marts es fuerte, ¡el 35% de las compras realizadas con las tarjetas de crédito usadas por sindicatos, son compras hechas en Wal-Mart.! [8]

Empecemos por buscar a aquellos mercados justos, productores orgánicos y responsables. ¿Qué acaso no podemos asegurar una economía digna que respete los seres humanos y la naturaleza? www.EcoPortal.net

Fuentes: La Jornada; ETC Group; National Catholic Rural Life Conference; Wal-Mart Watch; Organic Consumers Association; SAGARPA; Leftturn.org, Top Producer Magazine, Agrodiario (Argentina).

* Gustavo Castro & Ryan Zinn
Página Web: http://www.ciepac.org/
CIEPAC, A.C.
Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria

Referencias:

[1] Ver Boletín “Chiapas al Día” No. 460, “Wal-Mart, la trasnacional de la pobreza”, www.ciepac.org
[2] Ver Boletín “Chiapas al Día” No. 463, “Proyecto Corporación-Nación vs. Estado-Nación”, www.ciepac.org
[3] La Jornada, 8 de octubre de 2004.
[4] Tim Weiner, The New York Times, 13 de diciembre de 2003.
[5] ibid
[6] Steve Lohr, The New York Times, 13 de diciembre de 2003.
[7] La Jornada, 8 de octubre de 2004.
[8] La Jornada, 8 de octubre de 2004.

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