Desarrollo Sustentable

El desconocimiento de la economía de la naturaleza y la economía de desarrollo capitalista

El desconocimiento de la economía de la naturaleza y de la agroecología, llevado a cabo por el sistema de economía de desarrollo capitalista y afianzado luego por la llamada Revolución Verde realizada a través de la agricultura convencional, han sido la causa de la ruptura con el agroecosistema y los sistemas modificados.

Por Lilliam Eugenia Gómez Álvarez

El desconocimiento de la economía de la naturaleza y de la agroecología, llevado a cabo por el sistema de economía de desarrollo capitalista y afianzado luego por la llamada Revolución Verde realizada a través de la agricultura convencional, han sido la causa de la ruptura con el agroecosistema y los sistemas modificados.

El desconocimiento de la economía de la naturaleza y su relación con el sistema de economía de desarrollo capitalista


La ruptura del ecosistema se inició con el manejo agroecológico, de los inicios de la agricultura, luego con la revolución agrícola y se afianza después con el monocultivo industrial de la llamada Revolución Verde, en el punto donde las relaciones de la biocenótica desaparecen, sobre todo en los países no desarrollados, en los que la desnutrición por carencias proteicas es importante , perdiéndose así un “pool” genético de vital importancia, si consideramos que dichas carencias solo pueden ser suplidas por fuentes proteicas vegetales provenientes de leguminosas. En otras palabras podemos afirmar que la situación es demasiado grave, ya que la industria irracional de la agricultura ha hecho desaparecer el 75% de las leguminosas tropicales, estrechando así su rango a unas cuantas variedades mejoradas y el 25% restante esta en grave peligro de extinción debido a la introducción de las semillas transgénicas. La modificación del agroecosistema realizado en California, no es la misma que las transformaciones que realizarían un grupo de indígenas de la amazonia. Mientras que la FAO estima que el 25% de la población pobre, recibe una ración proteica inferior a la normal.

Existe un gran desequilibrio entre las necesidades reales de los seres humanos, la producción de alimentos y la capacidad económica para obtenerlos. Este desequilibrio se agrava aún más a causa de las catástrofes, las guerras del mercado y las diferencias económicas entre los pueblos productores ricos, quienes empobrecen con dichas producciones los ecosistemas y los pueblos consumidores pobres y sub-poblados. La crisis ecológica de la agricultura moderna, que involucro en el mundo 265 millones de hectáreas en 50 años, bajo la falsa premisa de la “Revolución Verde”, cuyo fin era el de producir más para alimentar la población mundial, en menos tiempo y a más bajos costos. Lastimosamente no se tuvo en cuenta ninguna base ecológica y predominó el monocultivo de dos especies: Cereales y 23 monocultivos más, transformando para ello los bosques, en detrimento de la biodiversidad.

Se suma a ello la tenencia de la tierra que esta cada vez mas concentrada en manos de grandes empresarios y corporaciones privadas que controlan las mejores tierras, suelos y recursos hídricos para la producción de cultivos de alto valor comercial. La falta de oportunidades económicas en el área rural que obligan a la migración de miles de personas, en especial jóvenes, contribuyen a la feminización y al carácter de ancianos que permanecen a laborar el agro.

Los países desarrollados absorben el 50% del consumo mundial de la producción agrícola. Las personas que tienen dinero para comprar más alimentos no necesitan hacerlo, ya que ese dinero lo utilizan para el pago de los márgenes siempre en aumento: de comercialización y elaboración, envasado, impuestos y demás servicios.

El hecho doloroso es que mientras esto ocurre en los países desarrollados, en el resto del mundo al mismo tiempo, una parte considerable de la población continúa con bajos niveles de consumo y de acceso a los alimentos, con la consecuente persistencia de niveles de desnutrición.

Los albores de la Revolución Verde se remontan al periodo de posguerra de la segunda guerra mundial, pero fue solo en 1968 que el “Webster’s college dictionary” definía “ La revolución verde” como “El gran aumento de la producción de cereales: Arroz, trigo y de granos como el maíz, debido a la introducción del alto rendimiento del material genético y al uso de pesticidas, así como a las mejores practicas culturales.”.

En segundo lugar afirma Blaak que las variedades de alto rendimiento introducidas se reprodujeron a escala con una base genética muy pequeña, comparada con la base de las plantas tradicionales de maíz y trigo. Fue así como esta sustitución produjo la pérdida de una diversidad que es insustituible para la humanidad. La destrucción de la diversidad y la creación simultanea de la uniformidad, requiere de la destrucción de la estabilidad e introduce la vulnerabilidad. En otras palabras como afirma Labeyrie “Es la simplificación del ecosistema, la causa de su fragilidad y la que permite así el aumento de plagas exógenas y endógenas”.

Hoy el nuevo milagro son las semillas modificadas en su genoma, transgénicas, o los O.G.M., acompañadas del paquete de insumos específicos, donde se incluyen las semillas híbridas y modificadas, que crean una dependencia; semillas éstas que el agricultor debe comprar o importar ya son producidas por las grandes transnacionales, así como los fertilizantes químicos específicos.

Los técnicos lo miran como “un solo dolor del crecimiento a gran escala” y de una urgente necesidad de un cambio positivo y al mismo tiempo agregan que “estos tipos de dolores los sufrió la Revolución verde en sus orígenes”.

Ya se han cometido errores suficientes, ¿por qué repetirlos una segunda vez? Los errores son para aprender y no para ser repetidos.

El manejo del agroecosistema

Se llama Manejo del ecosistema, al desarrollo dado por la concepción de la economía de la naturaleza que debe incluir el desarrollo sostenible y es el que respeta las interrelaciones de la naturaleza, satisfaciendo las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras a satisfacer sus propias necesidades.

Si en un plano cartesiano le damos definiciones a X, Y, Z y en el caso del desarrollo económico capitalista o neoliberal, llamaremos: X = Desarrollo económico, Y = La naturaleza, Z = La especie humana.

Tenemos entonces que: el desarrollo económico capitalista y neoliberal y la especie humana dependen totalmente de la naturaleza, hasta que se llegue a un momento en que la naturaleza no es capaz de sostener dicha dependencia y se agota. Si continua esta dependencia, el agotamiento será total y entonces al desaparecer la naturaleza, también desaparece el sistema económico y la especie humana.

Mientras que si se da un desarrollo sostenible, los parámetros cambian y tenemos entonces: X = La naturaleza, Y = Desarrollo sostenible, Z = La especie humana.

Aquí la naturaleza ocupa el eje X y no el Y como lo hace en el desarrollo capitalista, donde la premisa es la toma de decisiones. Recordando siempre que la especie humana y su continuidad sobre la tierra, dependen de la naturaleza y no del sistema económico de desarrollo.

El suelo es el único factor que puede ser modificado y manejado por el hombre, la acción deliberada del hombre y de su agricultura como modificadora del suelo en sus dos calidades: Despensa de la humanidad y regulador de caudales.

Es por ello, que la Revolución verde da un manejo donde aumentan los costos de productividad, comparativamente a las formas campesinas de cultivo y cría, así aparentemente se mejore el rendimiento por unidad de superficie, la fuente clave que la hace insostenible ecológicamente es el daño a la potencialidad del suelo.

La agricultura de la Revolución verde constituye una amenaza en el deterioro del suelo y en términos de productividad. Por lo tanto esta agricultura de la revolución verde no fue, no es, ni será jamás una agricultura sostenible.

¿Pueden entonces cubrirse las futuras necesidades de alimentos usando más de los mismos tipos de inversiones agrícolas promovidos en las tres últimas décadas -basados en investigación, extensión, infraestructura y política? ¿O son los productores y aquellos que toman las decisiones quienes deberían buscar otras formas sostenibles para el medio ambiente, económicamente eficientes y socialmenteequitativas en cuanto a incrementar la oferta mundial de alimentos? ¿Existen tales alternativas? ¿Cuál es el potencial de las estrategias de producción que dependen más de un manejo agroecológico que de inversiones de capital? más de recursos locales que de insumos externos, y más de procesos biológicos que de aplicaciones de químicos?

Es indudable que en el futuro se necesitará aumentar la producción de alimentos. Ciertamente es crítico y está bien justificado el aumento de las inversiones públicas y privadas en investigación y extensión agrícola, considerando cuánto tiempo habrá de transcurrir antes de que las nuevas prácticas sean ampliamente aceptadas y explotadas en su totalidad.

La agroecología alternativa para el manejo de los agroecositemas

Tomando en consideración los programas innovadores en África, Asia y América Latina, se considera conveniente un creciente intercambio de esfuerzos de investigación y extensión agrícola más enfocados en estrategias basadas en conceptos agroecológicos.

Este enfoque ofrece oportunidades para incrementar la producción de alimentos, no sólo en cantidades sino en múltiplos. Como se ha visto en los estudios de caso, una mejor combinación de cultivo, suelo, agua y manejo de los nutrientes, que integre al ganado o a los peces en los sistemas agrícolas, además de los procesos de manejo ecológico de plagas, logra con frecuencia un incremento de la producción de 50 a 100% o más en una amplia gama de circunstancias, incluso en algunas bastante adversas desde el punto de vista agrícola. Los gobiernos, investigadores, agencias donantes y agricultores- deben saber que son numerosas las alternativas en investigación y desarrollo agrícola que merecen ser investigadas y apoyadas.

Es indudable que si se toman en serio estas alternativas –y se refinan, adaptan y diseminan- se podrá determinar si la población del mundo cubrirá con éxito sus necesidades de nutrición y, al mismo tiempo, mantener un ambiente natural y social apropiado a la vida en siglo XXI.

Es necesario la proyección sobre cuándo exactamente, en este siglo, los productores de todo el mundo necesitarán doblar el actual nivel de producción agrícola para satisfacer los requerimientos de una población más grande y, como todos esperan, más próspera. En el presente hay grandes necesidades de alimentos no cubiertas.

Pocos dudan que tarde o temprano se tendrá que incrementar substancialmente la producción. Sin embargo, si la fecha límite es el 2030 o el 2050 lo más importante es cómo encontrar el modo de alcanzar este gigantesco reto de duplicar la provisión mundial de alimentos.

La reconversión de los sistemas de producción agrícola

Uno de los motivos por el cual muchos agricultores realizan una conversión desde un sistema de producción agrícola convencional de monocultivo, manejado con insumos agroquímicos, a un sistema mas diversificado con árboles de sombra, o con la introducción de policultivos, es el de lograr una producción de calidad que sea estable, poco dependiente de insumos extremos, que al mismo tiempo les permita bajar los costos de producción y a la vez conservar los recursos naturales de la finca, tales como suelo, agua y Agro biodiversidad (Altieri l995)

El objetivo final de los investigadores que desarrollan y promueven técnicas de manejo orgánico, es llegar a diseñar agroecosistemas que posean una alta resistencia a plagas y enfermedades, una alta capacidad de reciclaje y de retención de nutrientes y de energía del agroecosistema, así como altos niveles de biodiversidad (Gliessman l998). Un sistema más diversificado, con un suelo rico en materia orgánica y biológicamente activo, se considera un sistema no degradado, robusto y productivo. En otras palabras, se considera que es sostenible o saludable, a un agroecosistema de café, rico en biodiversidad que a partir de una serie de sinergismos subsidia la fertilidad edáfica, la fotoprotección y la productividad del sistema. (Fernández y Muschler l999).

Uno de los desafíos que enfrentan tanto agricultores como extensionistas e investigadores, es el de saber cuando un agroecosistema es saludable, o más bien en que estado de salud se encuentra después de iniciada la conversión a un manejo agroecológico. Investigadores que trabajan en agricultura sostenible, han ideado una serie de indicadores de sostenibilidad para evaluar el estado de los agroecosistemas (Gómez et al. l996, Masera et al. 1999). Algunos indicadores desarrollados, consisten en realizar una serie de observaciones o mediciones a nivel de finca, para ver si el suelo es fértil y conservado y si las plantas están sanas, vigorosas y productivas; en otras palabras, los indicadores sirven para tomarle el pulso al agroecosistema. Para ello es necesario que dichos indicadores sean:

  • relativamente certeros y fáciles de interpretar
  • suficientemente sensitivos, poseer un conocimiento complejo, para reflejar cambios ambientales y el impacto de practicas de manejo sobre el suelo y el cultivo
  • capaces de integrar propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo para poder relacionarse con procesos del ecosistema, como por ejemplo capturar la relación entre diversidad vegetal y estabilidad de poblaciones de plagas y enfermedades (Altieri l994).

Para la reconversión a un agroecosistema, necesitamos tener un dominio en el manejo y la reconstrucción de suelos, para lo que es indispensable saber: lo que es un suelo y que son los suelos tropicales; el conocimiento de las propiedades físicas del suelo, depende naturalmente de las proporciones relativas de los elementos de ese suelo y de la manera como dichos elementos son asociados entre ellos, para formar unidades estructurales. Se denomina textura a la composición elemental de una muestra definida por la proporción relativa de los elementos constituyentes, agrupados en clases o dimensiones luego de haber sido individualizados.

El suelo es un elemento vivo, ya que en él se alojan muchos microorganismos que hacen parte de la evolución de ese suelo y que hacen que él sea fértil, muy saludable y que sus elementos sean aprovechables para las plantas.


Para que el suelo conserve su vida hay que saber tratarlo; entonces él permitirá plantas sanas y fuertes que resistan enfermedades y ataques de insectos. La fertilidad de un suelo es la actitud del mismo para producir cosechas en función de sus calidades intrínsecas, las cuales están estrechamente ligadas a las técnicas culturales que se utilicen para la siembra. En un suelo existe: la fertilidad actual, que es la actitud o capacidad de producir en las condiciones actuales del cultivo, y que se mide por el rendimiento obtenido; la fertilidad potencial, que es la aptitud de producir en las condiciones óptimas de nutrición. Es en este punto que la mano del hombre entra a influir con el mejoramiento de los factores modificables, los cuales son medidos por un rendimiento máximo, también entran a jugar los factores límites, como son los elementos que se encuentran en más débil cantidad en los horizontes del suelo que alcance las raíces relativas a las necesidades de las plantas

No hay que olvidar que en un suelo hay que tener en cuenta la restitución de los elementos que se sacan en la cosecha a dicho suelo a saber:

  • Pérdidas por lavado del suelo
  • Corrección por carencias eventuales

Así como la utilización de aportes de elementos fertilizantes por abonos que nos permiten su reconstrucción. Igualmente es necesario tener en cuenta las pendientes del terreno, donde se establecen los policultivos y abonar en corona; las aplicaciones de un SUPERABONO se harán cada seis meses, durante el primer año de establecidos los policultivos en el agroecosistema; luego según el tipo de cultivo, si es perenne cada año, si son cultivos transitorios solo se hará una aplicación a los tres meses; se aplicara un kilogramo por planta, en forma de corona, este proceso se hará luego del plateo de cada planta, ya que las calles no se desyerbaran y solo se plateara el sitio donde se encuentra sembrada la planta, un metro de diámetro a la redonda; si son cultivos en sitios pendientes se hará en semicírculo y se aplicara por la parte de arriba. A todos estos diferentes tipos de compostaje resultados de las mezclas de compost, humus, gallinaza, o en caso contrario Baiyodo y Bocashi más un 10% de arena, y micorrizas podemos obtener un SUPERABONO, rico en NPK y elementos menores. En el momento de floración y antes de fructificación a este abono se le puede agregar bocahis, londrinaza y gallinaza.

Los problemas fitosanitarios son la resultante del desajuste del ecosistema, que lleva a disparar las poblaciones de insectos, hongos, bacterias y virus que causan enfermedades en los cultivos; son los insectos que los atacan los que la mayoría de las veces abren las puertas de entrada a las enfermedades.

Es el control biológico ejercido sobre este agroecosistema, el que da la regulación natural de las poblaciones de insectos cuyas poblaciones se encuentran en abundancia causando daño. Dicho control es ejercido por otros insectos Parasitoides, como: los Braconidae; por depredadores, como: Formicidae, así como competidores interespecíficos como Nematodos, protozoarios y Ácaros; por patógenos como: Hongos, bacterias y virus; además de metodologías culturales. Sin caer en el grave error del manejo de estas problemáticas fitosanitarias a través de la llamada: PRODUCCIÓN MAS LIMPIA .

Conclusiones

El ritmo del crecimiento de la producción agrícola mundial esta en descenso, debido a que hay suficiente cantidad de alimentos para consumidores con poder adquisitivo, mientras que en los países del tercer mundo se necesitan alimentos, pero no hay con que comprarlos. Es por ello que una de las procuraciones mayores es de como estimar la sostenibilidad de los agroecosistemas en estos países, ello se ha vuelto hoy una prioridad de muchos investigadores agrícolas.

De aquí el grave error de asumir la concepción errónea impuesta desde los altos estamentos gubernamentales, y sin una verdadera autocrítica y crítica constructiva; es por ello que se continúan desarrollando todos sus programas desde esta óptica miope de “PRODUCCIÓN MÁS LIMPIA”; es necesario que esta critica trascienda hoy al Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo territorial. Y la de la “REVOLUCIÓN VERDE” al EL Ministerio De Agricultura.

La historia de la “ Producción más limpia” , es y debe ser una etapa superada, ya que es necesario asumir el manejo integral de los ECOSISTEMAS en todos sus componentes; en este aspecto, lo que hasta ahora se ha hecho es cambiar tanto a nivel Ministerial como a niveles Corporativos, algo malo, por algo peor; ya que se busca revalidar o reconvertir el ecosistema, lo que equivale a mejorar con cataplasmas el dolor causado por una infección, en lugar de proceder a cortar la infección de raíz; es casi como lavarse la cara sin lavarse el cuerpo. Por ello es necesario evaluar los daños causados y realizar las verdaderas innovaciones y cambios de fondo y no hacer adaptaciones y mejoras para revertir los daños; pues no es esto lo que requiere el ecosistema intervenido y averiado. Ello solo se lograra asumiendo la concepción de la “Economía de la Naturaleza”, que contempla un desarrollo sostenible, sin que se siga perpetuando en modelo de desarrollo capitalista, el cual por su propia naturaleza es insostenible. Se trata de replantear el sistema y de asumir posiciones críticas; ya que ser críticos es la posibilidad de construir diferentes opiniones en una democracia.

Porque sino lo hacemos estaremos condenados a seguir siendo país tercermundista y por consecuencia el basurero del planeta; seremos entonces los receptores de residuos radioactivos, puerta abierta por la apertura que darán todos los países firmantes de la Globalización económica y el TLC. En nuestro país no se ha contemplado aún por ejemplo, el problema de las plagas migrantes en este intercambio, las cuales no han sido previstas, como no lo ha sido tampoco la introducción de los plaguicidas genéricos, ni de otros que en la actualidad tienen entrada libre al país. En Colombia existen plaguicidas mortales sin ningún control; tales actos merecen pronunciamientos y la formación de una corriente de opinión ciudadana, que incida en la toma de decisiones gubernamentales, priorizando los intereses nacionales. El problema de la “Revolución Verde” sigue en pie y a la orden del día con sus monocultivos transgénicos, con la destrucción de la Soberanía y Seguridad Alimentaría del país, que se encuentra al borde de sufrir riesgos sin precedentes.

Para poder llegar al desarrollo de una visión integral del manejo de los ecosistemas, es necesario poder contar con profesionales que tengan un pensamiento complejo, que posean formaciones de biólogo, ingeniero agrónomo, ingeniero forestal, tecnólogo forestal, tecnólogo agropecuario, sociólogos, antropólogos, nutricionistas, que tengan además conocimientos básicos en: ecología, suelos tropicales, zonificación territorial, criterios económicos básicos en políticas económicas, desarrollo sostenible, en La Carta de la Tierra, es decir el conocimiento de la Economía de la Naturaleza.

Es necesario contar con verdaderos funcionarios que tengan una visión holística, pensamiento complejo, mentalidad abierta y universal; será necesario que conozcan los manejos del ambiente desde un enfoque económico, que entiendan las relaciones y dependencias de la especie humana con respecto al ecosistema. En el ámbito personal dichos funcionarios deberán ser humildes para poder discutir, entender la critica y ser capaces de la autocrítica, tener un sentido dialéctico del mundo, que será lo que le dará la universalidad de la concepción de éste, calidades primordiales que un verdadero ecólogo deberá poseer.

En una palabra estamos aún lejos de una noción de soberanía alimentaria. Dicha noción se entiende como el derecho de los pueblos a alimentarse en correspondencia con sus especificidades sociales, económicas, ambientales y culturales. Dentro de un concepto de perspectiva holística del sistema alimentario, donde el alimento sea disponible y autosuficiente. Es decir con posibilidades de su compra en mercados justos, con calidad y cantidad de alimentos sanos y libres de todo tipo de contaminaciones.

La soberanía alimentaria supone un cuidado sostenible de los recursos naturales.

Se podría decir, sin que parezca un atrevimiento, que la soberanía alimentaria será una realidad, el día en que el mundo se libere de los uniformes globalizadores del mundo capitalista neoliberal. El día en que se adopten las medidas políticas para poder lograr una agricultura de manejo de agroecosistemas sostenibles, que permitan a los países no desarrollados asegurar su soberanía alimentaria. Cuando los seres humanos logren comer de acuerdo con el hambre sentida, de una manera sana y en paz con la naturaleza, solo ese día el mundo lograra ser justo y podrá llamarse "civilizado”. www.ecoportal.net

* Lilliam Eugenia Gómez Álvarez. Ph.D. Eco-etología, I.A.

Corrección de estilo: Maria Piedad Gomez-OSSABA

Lecturas realizadas

Altieri, M.A. l995 Agroecology: the science of sustainable agriculture. West view Process, Boulder

Altieri Miguel, 2001, Entrevista: “Un motor de la agroecología, los campesinos saben tanto o más que los universitarios. Pág. Web.

Altieri Miguel 2002, Manejo de plantas protectoras en viñas en Chile. Dossier FAO.

Altieri Miguel, 2002, Una alternativa dentro del sistema, la agroecología hace trabajar la sinergia para conseguir “agroecosistemas” autosuficientes. Dossier FAO.

Blaak Gustaaf, 2002, En Kamataka, India, crecen juntos palmeras y jazmines. Dos. FAO.

Blaak Gustaaf. 2002 Huertos mixtos Sri Lanka, Dossier FAO.

Fernández, C.E. y R. Muschler l999 Aspectos de sostenibilidad de los sistemas de cultivo de café en América Central, En: Desafíos de la caficultora en Centroamérica. B, Bertrand (ed). IICA-PROMECAFE-CIRAD, San José, Costa Rica.

George Susan 1982, Comment meurt l’autre moitié du monde. Réponses écologie/ Robert Laffont édition 1999

Gómez Á. Lilliam E. 1999 Proyecto para la creación de la unidad de análisis ambiental de los Agroecosistemas en la jurisdicción de CORANTIOQUIA.

Gómez Á. Lilliam E. 2002 El sistema agroalimentario de la revolución Verde, U.N. Memoria Seminario Energía y Paz.

Gómez Á. Lilliam E. 2000 Manejo agroecológico de Cultivos, Corantioquia.

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