Desarrollo Sustentable

La Observación Satelital como práctica de la información para el Desarrollo Sustentable

Después del lanzamiento del primer satélite civil de observación de la tierra hasta la actualidad, se han realizado innumerables trabajos de aplicación de la Observación Satelital en los EE.UU, en Europa, en África y en América Latina. Cada día la cantidad de información o de datos satelitales sobre los recursos naturales de la tierra es múltiple y descomunal.

Por Dr. Jesús Arnaldo Pérez

Después del lanzamiento del primer satélite civil de observación de la tierra hasta la actualidad, se han realizado innumerables trabajos de aplicación de la Observación Satelital en los EE.UU, en Europa, en África y en América Latina. Cada día la cantidad de información o de datos satelitales sobre los recursos naturales de la tierra es múltiple y descomunal.

Dans le progrés humain, la part essentielle est à la force vive, que l’on appelle homme. L’homme est sa propre Prométhée.
(Michelet)

I Introducción.

Después del lanzamiento del primer satélite civil de observación de la tierra hasta la actualidad, se han realizado innumerables trabajos de aplicación de la Observación Satelital en los EE.UU, en Europa, en África y en América Latina. Estos trabajos se relacionan con las aplicaciones de esta técnica espacial a temas variados: evaluación de desastres, la vegetación, la prospección minera, la detección de dinámicas antrópicas o naturales (poluciones, sequía, incendios forestales), el ordenamiento y la cartografía temática a pequeña o gran escala, el catastro. Los científicos convergen en la idea de que la Observación Satelital pudiese aportar una ayuda valiosa a la evaluación y al monitoreo de los recursos naturales del planeta y por consiguiente al Desarrollo Sustentable. (Précis de Télédétection. Applications Thématiques, 1996.) Este concepto basado en 27 principios fue adoptado hace 10 años por los 172 países que participaron a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Ambiente y el Desarrollo “la Cumbre de la Tierra”, reunida en Río de Janeiro en Junio del 1992 con la presencia de 118 Jefes de Estados.


Cada día la cantidad de información o de datos satelitales sobre los recursos naturales de la tierra es múltiple y descomunal. De esta manera se almacenan progresivamente cantidades gigantesca de información en los países avanzados, desde el punto de vista tecnológico, gracias a los satélites de observación o meteorológicos en órbitas bajas o geoestacionarias. Se plantea entonces el problema del acceso a esta información. ¿Cuáles serán los intereses que determinarán el uso de la información satelital? ¿Cómo será utilizada y según qué criterios? Tantas preguntas que necesitan respuestas claras y precisas. Estos datos satelitales constituyen los nuevos arsenales de información estratégicos que forman parte de las fuerzas que estructuran al mundo actual. El geógrafo brasileño Milton Santos se refiere a un «Sistema Científico, Técnico e Informativo» donde «únicamente algunas empresas, algunos Estados conocen realmente el planeta gracias al dominio de las técnicas de la información lo que puede conducir a una acción hegemónica…» y otros especialistas no vacilan en hablar de «colonización del cielo» (Decornoy, J. 1995). Estos especialistas no se han equivocado puesto que cada día se presentan conflictos relacionados con la utilización del espacio en particular el uso de la órbita geoestacionaria, sin hablar evidentemente de la contaminación espacial causada por la “chatarra satelital”, y hasta ha habido pronunciamientos de las más altas autoridades de ciertos países. En efecto, según informaciones de la Cancillería venezolana, los países de la Comunidad Andina de Naciones no han podido todavía realizar un proyecto tan importante como es el Sistema Satelital Simón Bolívar ya que en 1995 Venezuela, en nombre de la CAN solicitó ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) la posición 67º Oeste para la ubicación del satélite de telecomunicaciones andino Simón Bolívar y en 1996 la Comisión Federal de los Estados Unidos (FCC) asignó, unilateralmente, mediante acto administrativo interno, la posición 67º Oeste a la operadora estadounidense GE Americon quien tiene casi un monopolio ocupando ya 29 de las 35 órbitas satelitales disponibles para el servicio doméstico en los Estados Unidos. Además la viabilidad económica de este proyecto comunitario andino depende que el satélite Simón Bolívar tenga cobertura sobre los Estados Unidos, destino de más de 60 % del tráfico telefónico internacional originado en los cinco países. Para Roger Lesgards, Ex-Secretario General del Centro Nacional de Estudios Espaciales francés (CNES) en la medida en que todos los programas espaciales, sin excepción, han sido financiado con dineros públicos de los ciudadanos del mundo, nuevas solidaridades internacionales son necesarias con la finalidad de mundializar democráticamente las aplicaciones de la tecnología espacial. (Conquête Spatiale et Démocratie, 1998). Sin embargo la información espacial posee todas las características para que se pueda considerar como un patrimonio de toda la humanidad; ella deberá estar a su disposición con la finalidad de buscar un empleo que convenga a los intereses de los países del mundo entero, desarrollados, subdesarrollados o en vía de desarrollo. El texto «Los Principios que rigen la Teledetección Espacial» adoptado por consenso en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Diciembre de 1986, converge en la idea anterior: «Las actividades de teledetección son conducidas por el bien y en el interés de todos los países, sea cual fuese su nivel de desarrollo económico, social o científico y tecnológico, y teniendo en cuenta de las necesidades de los países en desarrollo.» (Colliard, C.A. 1989 ).
Más de tres décadas de investigaciones han ayudado a la constitución de una red de laboratorios que han realizados progresos extraordinarios en el campo del procesamiento digital de imágenes y las aplicaciones temáticas con carácter científico. Numerosos laboratorios universitarios europeos y norteamericanos se especializaron en las aplicaciones de la observación espacial al estudio de nuestro planeta. Los resultados de esas investigaciones se encuentran en informes técnicos oficiales o en publicaciones periódicas de congresos o coloquios lujosos y los “especialistas o expertos” internacionales se desplazan sin cesar en los países del Sur en búsqueda de nuevos «objetos de estudios».

II La Observación Satelital y los intereses económicos

La Observación Satelital representa intereses económicos colosales si se tiene en cuenta las cantidades extraordinarias de dinero invertidas en los principales países con programas espaciales. En 1986 cerca de 25 mil millones de dólares USA fueron invertidos en actividades espaciales de la manera siguiente:

Cuadro 1
Inversiones en actividades espaciales en 1986
(millones de $ USA)

EE. UU 21.201
Europa 2.200
Japón 775
Canadá 114
India 246
Brasil 155

Fuente: Base de datos Ecospace de Euroconsult

La dominación norteamericana en el campo espacial es casi completa y las inversiones se mantienen elevadas a pesar de los cambios internacionales de la última década puesto que alcanzaron los 29.000 millones de dólares en 1994, lo que significa un aumento de aproximadamente 8.000 millones de dólares en 8 años. En el cuadro 2 se puede observar que países como China, India y Brasil logran formar parte del grupo restringido de potencias espaciales y continúan financiando sus respectivos programas a pesar de los problemas sociales que viven sus poblaciones. En Francia solamente el “Centre National d’Etudes Spatiales” (CNES) invirtió 0,96 millardos de Euro en 1988 en sus programas espaciales en los cuales 0,2 millardos iban para la observación de la tierra (Programa SPOT), es decir 21 % del total. El objetivo a mediano plazo era el de rentabilizar el sistema Spot por lo que organismos públicos y privados aprovechándose de los avances tecnológicos y financieros importantes ofrecen servicios en Observación Satelital. Asistimos en la actualidad a una carrera detrás de las licitaciones internacionales que se relacionan con los proyectos de aplicación como por ejemplo un inventario forestal o agrícola en Africa (Chabreuil, A. 1995), la concepción de un Sistema de Información Geográfica (GIS) o la instalación de una estación de recepción de satélite clé en main para un país del Sur.

Cuadro 2
Presupuestos civiles y militares espaciales en 1994
(en millones de dólares USA))

EE.UU 29.000
Japón 2.000
Francia 1.600
Alemania 1.000
China (*) 1.000
Bélgica 1.000
Italia 500
Canadá 500
Reino Unido 500
Rusia (*) 200
India 200
Brasil 100

(*) Estimaciones
Fuente: World Space Markets Survey,
Ten Year Outlook, Euroconsult, Paris 1994.

El material y los servicios relacionados con la observación satelital cuestan sumamente caro y a veces no responden a los problemas reales de desarrollo de los países del Sur. Estos países son incitados a gastar grandes cantidades de dinero en la compra de sistemas sofisticados que no pueden ser utilizados completamente por las necesidades de capacitación de un personal altamente especializado y es así como se despilfarran los fondos y se empeoran las situaciones financieras muchas veces catastróficas por la deuda externa o simplemente se hipoteca una parte de los recursos naturales (Georges, S. 1988). Por ejemplo una imagen del satélite Spot XS, nivel 1B que cubre 60 km x 60 km ó x 80 km (3 bandas espectrales) cuesta aproximadamente las cantidades señaladas en el cuadro 3 expresadas en Euros.

Cuadro 3
Precios Spot-Imagen en Euros a partir del 1ero de Octubre 1993

Cinta magnética CCT 1.875 Euros
Imagen en papel 228 Euros
Negativo 3.125 Euros

Esos mismos datos pueden costar el doble o el triple en función del nivel de procesamiento digital (Niveles de correcciones geométricas o atmosféricas, etc.). El precio de la programación del satélites Spot varía entre 457 y 1.524 Euros por imagen encargada. La situación es comparable con otra tecnología ya que una imagen del satélite norte-americano Landsat TM que cubre 185 km x 185 Km (7 bandas espectrales) vale aproximadamente 5.000 dólares USA. Luego para utilizar correctamente los datos satelitales hay que agregar el costo del material y de los programas informáticos así como la capacitación del personal especializado en la interpretación de las imágenes. Por ejemplo en Francia el alquiler del material informático cuesta entre 381 y 457 Euros por día sin ingeniero y un consultor especializado factura entre 457 y 610 Euros una jornada de trabajo sin los gastos de desplazamiento. Los precios de los principales paquetes de programas comercializados para los pequeños sistemas de procesamiento autónomos valen entre 4.573 y 7.622 Euros aproximadamente. Para equipar un laboratorio completo de procesamiento digital de imágenes es necesario entre 30.490 y 152.450 Euros, finalmente la capacitación de un especialista (temático con nivel de post-grado) cuesta más o menos 15.245 Euros en un centro de capacitación especializado en Francia. Esto nos da una idea de la cantidad de dinero necesario así se tratase de un pequeño proyecto de aplicación utilizando la observación satelital.

Vemos en la actualidad el desarrollo rápido de la comercialización de las imágenes de los satélites de observación de la tierra con la aparición de compañías privadas como Spot-Image en Francia, Eosat en EE.UU y Soyuzkarta en Rusia. También aparecen compañías consultoras especializadas en un mercado de la teledetección en vías de desarrollo donde organismos estatales dominan la oferta y la demanda. El “Centre National d’Etudes Spatiales” francés aplica un copyright, ambiguo desde el punto de vista jurídico, en todas las imágenes de la tierra tomadas por el satélite Spot. Esto crea una situación paradójica ya que se deberá pagar royalties al Estado francés por el uso de las imágenes de los recursos naturales. Este último punto fue uno de los principales temas de discusión de un coloquio internacional en 1993 en la ciudad de Estrasburgo (Francia) y sobre el cual muchas ambigüedades subsisten todavía puesto que no se escuchó la opinión de los países que consideran que la información sobre los recursos naturales va intrínseca en la noción de soberanía. No es seguro que esta situación pueda favorecer la cooperación internacional fundada «en base a condiciones equitativas y mutualmente aceptables» (Principio V Texto ONU). Y podemos preguntarnos si consideraciones de índole comercial estarán por encima del espíritu del texto de la ONU o de los intereses de los países menos industrializados ya que en esas negociaciones los que dominan la tecnología se reservan la última palabra. Podemos entonces darnos cuenta de los intereses financieros que representa la observación satelital y de lo que está en juego para los países avanzados desde el punto de vista tecnológico y los menos avanzados

Comparación financiera de algunos proyectos espaciales en función del costo (en Euros)

Los “Giga-proyectos” de iniciativa Norteaméricana.
APOLLO 91,47 millardos
IDS (Iniciativa de defensa estratégica) 76,22 millardos
Desarrollo de la Nave espacial (Shutte) 15,24 millardos
Estación Orbital Internacional 27,44 millardos

Los “Mega-proyectos” con la participación de Europa.
Desarrollo de Ariana I 3,05 millardos
Desarrollo de Ariana IV 6,56 millardos
Constelación Satélites TELEDESI 7,62 millardos
Constellación Satélites IRIDIUM 3,05 millardos

Los “Grandes proyectos” con la participación de otros países.
Sistema 4 satélites de telecomunicaciones 0,61 millardos
Sistema SPOT de 4 satélites en órbita 0,76 millardos
Sistema militar europeo telecomunicaciones 2,29 millardos
Sondas espaciales entre 0,15 y 1,52 millardos

Fuente: Lesgards, Roger. 1998. Conquête Spatiale et Démocratie.

III La Observación Satelital de los Recursos Naturales y el Desarrollo Sustentable


Esta frase pudiera resumir en general las preocupaciones de las personas interesadas por los aportes de esta tecnología en la búsqueda de soluciones a los problemas del mundo sub-desarrollado. (Bied-Charreton, M. 1987). Entre esos problemas el del hambre y la desnutrición me parecen absolutamente prioritario; esta negación de libertad fundamental frustra cada día miles de millones de seres humano de poder escapar de una muerte segura. ¿ Cómo puede ayudar la Observación Satelital ? Esta técnica como las otras no es en ningún caso una panacea a esta calamidad que podría tener explicaciones complejas y variadas que provocan a veces discusiones llenas de pasión. Sin embargo, la observación satelital podría facilitarnos la tarea dándonos ciertas respuestas precisas de orden técnico que puedan ser complementadas con otras informaciones y así llegar a implementar decisiones adaptadas. Se puede admitir sin mucha discusión que el hambre y la desnutrición en ciertos países del mundo también está ligada a problemas técnicos o imprevisibles que encuentran las sociedades rurales para poder alimentarse. Estos problemas están relacionados con una agricultura poco productiva, una mala cosecha o un mal manejo de los recursos naturales a veces circunscritas en una región donde por razones históricas, un grupo humano perdió sus propios equilibrios. En otros casos, catástrofes naturales como la desertificación (Mainguet, M 1990) o las inundaciones empeoran una situación ya precaria. En esos dos casos la Observación Satelital puede presentarse como una herramienta de ayuda a la implementación de acciones puesto que nos proporciona informaciones cercanas de la realidad concreta en relación a la localización y a la evolución de los recursos naturales. Esas informaciones pueden ser:

La identificación de cultivos.
Las estadísticas agrícolas, forestales y urbanas.
El manejo de recursos hídricos.
La caracterización y la evolución de la vegetación. (Bosques, manglares, sabanas)
La evolución des dinámicas antrópicas o naturales en el tiempo y en el espacio (Urbanización, contaminaciones, desertificación, inundaciones, incendios, erosiones, desastres).
Catastro y cartografía básica actualizada.

Cada uno podrá imaginar la importancia de los mapas de síntesis para los responsables del manejo ambiental ya que éstos contienen informaciones de suma importancia para la cuantificación, la delimitación o la evolución de los recursos naturales. Estas informaciones obtenidas con la ayuda de la observación satelital pueden revelarse indispensables para la implementación de acciones adaptadas a las necesidades. Esta cartografía temática puede obtenerse rápidamente gracias a las técnicas de observación de la tierra mediante satélites (Léo, O. 1987 ). Las jornadas científicas de la AUPELF-UREF de Dakar en Noviembre 1989 dedicadas a la lucha contra la sequía mostraron la diversidad de las aplicaciones de la Observación Satelital en el marco de una acción colectiva contra ese fenómeno que provoca daños enormes en algunos países del Sur en particular en Africa. Y su «Red Temática de Teledetección» conduce un excelente programa de investigación dedicado al estudio de los parámetros de la desertificación en los países del Sahel. (Actas de las Jornadas de Toulouse en 1990, Montreal en 1991 y Lieja en 1995). También otros trabajos sobre aplicaciones de la teledetección son bastante útiles para la comprensión de las ecodinámicas en medios naturales frágiles (Puech, M., Merdas, M. 1990) y para el manejo de los recursos hídricos (Yergeau, M. y al.. 1991). Los resultados de las aplicaciones de la Observación Satelital al manejo de los recursos naturales pueden ser utilizados directa o indirectamente también en acciones colectivas de lucha contra el hambre, en otras palabras, en el marco de un desarrollo sustentable. Es indiscutible que el ambiente planetario está enfermo y «la teledetección debe estar a la cabecera del planeta» dijo el Profesor François Blasco, especialista de la vegetación del “Centre National de la Recherche Sientifique” francés (CNRS) y actual Director del “Réseau Thématique Télédétection de la Francophonie” en su intervención en Estrasburgo. Se puede comprender, sin dificultad alguna, las razones profundas de la sinceridad de su preocupación expresada patéticamente en esa frase. También no es menos incierto que la herramienta de trabajo «Teledetección» es aún un privilegio reservado a ciertos países con medios técnicos, científicos y financieros importantes. Sin embargo, me parece legítimo reflexionar sobre mejor medio para que los países del Sur se beneficien también de los avances tecnológicos y científicos (Roche, M. 1987).

IV La Observación Satelital y la Cooperación Internacional

La Observación Satelital se convirtió en un útil privilegiado de la cooperación internacional. Se imponen lógicamente acuerdos internacionales basados en una cooperación que responda realmente a las preocupaciones de los países menos avanzados. A ese respecto el texto de la ONU es bastante claro «Con la finalidad de promover y de intensificar la cooperación internacional particularmente en lo que respecta las necesidades de los países en desarrollo, un Estado que conduzca un programa de teledetección espacial consulta, a su propia iniciativa, todo Estado cuyo territorio es observado con el fin de permitirle participar en ese programa y multiplicar las ventajas mutuas que resulten» (Principio XII). De esta manera Francia a través del Ministerio de la Cooperación y el Ministerio de Asuntos Extranjeros financia proyectos de aplicación de esta tecnología en los países del Sur (Bied-Charreton, M. 1987). Canadá también promociona y subvenciona aplicaciones por intermedio de sus Agencias de Cooperación internacional (Camara, A. al.. 1990), la Comunidad Europea (Gregoire, R. 1990) y los EE.UU proporcionan ayudas a proyectos de cooperación Norte-Sur. En lo que respecta la capacitación de técnicos de los países en desarrollo, el Centro de Teledetección de la FAO (AGRT) conduce y organiza una acción de formación constante en esos países (Roze, M. 1989). Y el PNUD (Programa de las naciones Unidas para el Desarrollo), el Centro Nacional de Estudios Espaciales francés (CNES), la UNESCO y la Agencia Espacial Europea (ESA) organizan periódicamente cursillos de capacitación destinados a técnicos de los países del Sur.

Se conoce mal los frutos de esas operaciones de capacitación en teledetección en los países en vía de desarrollo y el aporte de la transferencia de tecnología a la solución de los problemas concretos en esos países. Sin embargo, la posición oficial de Francia ha sido clara en ese sentido en su momento y las afirmaciones del Profesor Gros, citadas por el difunto Presidente francés François Mitterrand fueron prometedoras en su momento y lo siguen siendo en la actualidad. «Espero que se recordará entonces la reflexión del profesor Gros: la calidad de los intercambios Norte-Sur dependerá de la manera de transferir el conocimiento científico, el saber y las tecnologías tanto como el dinero y los recursos alimentarios. La mayor parte de las soluciones a las peores penurias existen en la biotecnología, en la biomedicina, o en ciertos casos, en una agricultura asistida por teledetección.» Yo no seré tan afirmativo como el profesor Gros, sin embargo él da con el meollo del asunto; es decir «la manera de transferir» los conocimientos científicos hacia los países del Sur. De esa manera depende el hecho que la Observación Satelital como otras tecnologías puedan probar concretamente su utilidad en los países del Sur. Ya que hasta los actuales momentos esas «transferencias» se convirtieron más bien en vectores de dependencia que en instrumentos de independencia y de desarrollo sustentable. En efecto, según el Informe del «Encuentro Africa-Europa» en Porto Novo (Benin) en Septiembre 1989 (Rapport du Conseil de l’Europe: 1989):

50 % de la deuda de los países del Sur corresponde a la compra de patentes, información científica y técnica.
85 % de las investigaciones sobre Africa son realizadas por científicos del Norte, muchas veces fuera del continente y los investigadores Africanos deben emigrar hacia el Norte para trabajar en mejores condiciones (sic). ! No es siempre el caso ¡ (Nota del autor)

El informe agrega: «La colaboración entre investigadores del Norte y del Sur se hace a veces difícil por la tentación de algunos investigadores del Norte de querer sustituir a sus colegas del Sur y a comprometer los esfuerzos realizados para llevar a los habitantes del Sur a resolver sus propios problemas de desarrollo». La transferencia de conocimientos y tecnológica en el campo de la Observación Satelital no escapa a la crítica severa del Informe de Porto Novo. Mucho técnicos del Sur se han capacitado evidentemente por lo menos en uno de los numerosos cursos o cursillos en teledetección organizados por los organismos citados anteriormente, sin embargo los esfuerzos realizados en la capacitación no han dado los resultados esperados en lo que respecta el desarrollo sustentable. En efecto, según los especialistas del tema, muy pocos técnicos del Sur con una formación en teledetección utilizan esta técnica en los proyectos de desarrollo por falta de medios materiales y los que tuvieron una buena formación pierden rápidamente sus capacidades técnicas por que no las emplean. (Leo, O. 1987., Gregoire, R. 1990). Podemos tomar como ejemplo el caso de la red temática de teledetección de l’AUPELF-UREF que tuvo que suspender un excelente programa de ayuda a la publicación ya que los investigadores del Sur nunca pudieron beneficiarse.

Varios especialistas del Sur que trabajan sobre aplicaciones confirman las dificultades encontradas por los expertos de los países del Sur para aplicar los conocimientos adquiridos verbigracia un técnico de Magadascar, otro Sudamericano y finalmente uno del Congo no fueron tomados en cuenta en ciertos proyectos realizados en sus propios países. Se utilizó el argumento de que los fondos eran destinados solamente para los «expertos» franceses. Un especialista francés que trabajó en un proyecto sobre los recursos forestales en Africa para una compañía de consultoría internacional confesó: «Vamos a realizar mapas temáticos impecables para los Africanos, pero después, ¿tendrán los medios de utilizar la información interpretada por nosotros ? Nuestro trabajo se parece más a un “assistanat” que a una verdadera asistencia técnica» Otro especialista del procesamiento digital de imágenes criticaba severamente la mediocridad de una transferencia tecnológica que se preparaba para un país asiático. Para un ex-cooperante francés en África una gran parte de los recursos financieros de la cooperación en teledetección sirven para pagar las caras misiones de «expertos» así existan técnicos en los países en desarrollo capaces de remplazarlos eficientemente. En otros casos el dinero se utiliza para financiar campañas publicitarias para eventos (Coloquios, congresos, etc.) que aportan muy poco a los países africanos y al desarrollo del útil teledetección. Durante las Segundas y Terceras Jornadas Científicas en Teledetección de la AUPELF-UREF de Dakar en 1989 (Senegal) y de Toulouse en 1990 (Francia), responsables y técnicos Africanos se quejaban por el hecho de que laboratorios de investigación franceses realizaban aplicaciones en ciertos países Africanos sin que las personas interesadas fuesen informadas y que los resultados de las investigaciones fuesen puestos a la disposición de investigadores locales. Se puede comprender fácilmente las inquietudes de los Africanos que se sienten «sujetos y objetos de estudio» por una actitud de ciertos investigadores dificilmente comprensible desde el punto de vista ético.

Esos casos evidencian el desfase que existe entre una voluntad política con respecto a la cooperación en Observación Satelital y la realidad de los hechos en el terreno. Es necesario entonces buscar nuevos instrumentos para una verdadera cooperación Norte-Sur en el campo de las Ciencias, la Investigación y la Tecnología en particular en la observación satelital. Las orientaciones metodológicas y la visión global y sistémica del problema de la desertificación en el proyecto Observatoire du Sahara et du Sahel parecen interesantes y ayudarán en cierta manera a la cooperación Norte-Sur en Africa (0bservatoire du Sahara et du Sahel. 1990). Para los especialistas canadienses, las acciones de cooperación planificadas y financiadas con una perspectiva a largo plazo combinando las intervenciones del gobierno, industriales y universitarios parece haber dado buenos resultados en la transferencia de conocimientos hacia los países en vía de desarrollo del Maghreb en Africa (Bonn, F. al. 1990). Yo agregaría que la presencia de las Organizaciones No-gubernamentales (ONG) en estos proyectos garantizaría una pluralidad necesaria y aconsejable. Estas experiencias deberán servir de ejemplo para otras regiones del planeta ya que ciertas ideas avanzan en el sentido de facilitar las aplicaciones de la Observación Satelital en los países en vías de desarrollo. En efecto, el representante de la Agencia Espacial Brasileña (INPE) en el coloquio de Estrasburgo, avanzó la idea de facilitar gratuitamente las imágenes satelitales a los países en vías de desarrollo para todo proyecto de Desarrollo Sustentable. Más recientemente un responsable del Observatoire du Sahara et du Sahel escribe «… los países industrializados deben aceptar la idea de subvencionar el acceso a los datos satelitales para los países en desarrollo. Se deben establecer nuevas relaciones entre el Norte y el Sur, fundadas en la distribución de los conocimientos para beneficio de todos.» (Fezzani, C. 1995).

V Conclusión

La Observación Satelital como práctica de la información es un útil de trabajo que pudiera ayudar al Desarrollo Sustentable a condición que la transferencia tecnológica se haga en base a una colaboración Norte-Sur, diría yo, «sincera y sin prejuicios» ya que los problemas de desarrollo sustentable incumben al mundo entero en particular en lo que respecta el ambiente y la conservación de los recursos naturales del planeta. En esta cooperación me parece indispensable la capacitación de las personas y las posibilidades para que los investigadores y técnicos del Sur participen activamente y practiquen en el terreno los conocimientos adquiridos. Han aparecido algunas soluciones, es el caso de la creación por el Fondo de la Francofonía de un programa de ayuda personalizada con «el objetivo de permitir a los investigadores del Sur de concentrarse en sus investigaciones, ayudándolos a vivir decentemente, según las normas de sus propios países, sin que estén obligados de buscar a completar sus presupuestos familiares con dos empleos suplementarios.» (Journal du Réseau Thématique Télédétection, AUPELF-UREF, 1994) Es evidente que en la actualidad existen suficientemente instituciones, técnicos e investigadores del Sur que son capaces de manejar eficientemente proyectos de aplicación de Observación Satelital. Es necesario tomarlos en cuenta y que conserven responsabilidades de gerenciar proyectos cuando un organismo de Cooperación Multilateral o Bilateral financie una operación de aplicación si se desea sinceramente un Desarrollo Sustentable con la participación de las personas directamente interesadas y que éstos resuelvan sus propios problemas. La Observación Satelital es la tecnología intrínsecamente la más apropiada para ayudar al Desarrollo Sustentable en el marco de una sincera cooperación Norte-Sur. Sus propias características le confieren particularidades que la diferencian de otras técnicas modernas puesto que la Observación Satelital asocia un sistema técnico elaborado en un país avanzado técnicamente y la «realidad» del terreno que son los recursos naturales de los países del Sur, indispensable a la interpretación y por consiguiente a la valorización de las imágenes de los recursos naturales del planeta. Si los países del Norte obtienen sus fuerzas del dominio de la tecnología espacial, los países del Sur poseen en cierta manera, un poder de negociación, basado en el conocimiento de sus recursos naturales y sobre los cuales ellos luchan lógicamente por mantener su soberanía y su manejo. Un interés común debe prevalecer en las negociaciones de los proyectos de aplicación de la Observación Satelital como práctica de la información en favor del Desarrollo Sustentable que no es sino la extensión de las libertades fundamentales de los seres humanos. Para Roger Lesgards (1998) “El futuro de la humanidad no es el de una fuga en el espacio. El será terrestre en la medida en que éste exigirá que el planeta entero sea durablemente nuestra casa común y que las tecno-ciencias puedan contribuir a modelarlo y a respetarlo. Las ciencias y técnicas espaciales deben servir a las grandes finalidades que guiarán la marcha de la humanidad hacia ella misma. La esfera política es la única en la cual pueden establecerse, evaluarse, controlarse las prioridades y las opciones.” www.ecoportal.net

Agradecimiento
A la Fundación “Gran Mariscal de Ayacucho” por su obra en favor de la capacitación de la juventud venezolana.

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Yergeau M. Gozé Bénié B. Bonn F. Prévost C.1991 Satellites et gestion de l’eau au Sahel. Sécheresse No 2 : 48-60.

El Dr. Jesús Arnaldo Pérez es Venezolano, realizó estudios de Geografía en Francia. Se especializó en Geografía Tropical en la Universidad Bordeaux y en Teledetección en la Universidad París VI. Doctorado de Geografía y Ordenamiento en la Universidad Toulouse en 1994, a publicado varios artículos sobre aplicaciones de la teledetección y la geografía de los Llanos venezolanos. Fue Ministro del Ambiente entre 1999-2000 en Venezuela, Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Argelia hasta Mayo de 2002 y actualmente se desempeña como Embajador en Canada.

1 Satélites de observación de la tierra: Series LANDSAT, SPOT, MOS, COSMOS, IRS, CBERS, ENVISAT. Esta lista será aún más larga después año 2000 con las series de los satélites radares ERS europeos y RADARSAT canadiense. Satélites meteorológicos : METEOSAT, GOES, NIMBUS, NOAA, GMS.
2 Conferencia plenaria sobre « Los espacios de la globalización » durante el IV Encuentro de geógrafos latinoamericanos de Mérida en Marzo 1993.
3 « Le Droit face aux techniques de Télédétection par satellite au service de l’environnement », Strasbourg, Juin 1993.
4 Asociación de Universidades de la Francofonía.
5 Coloquio « Le droit face aux techniques de télédétection par satellite au service de l’environnement », juin 1993.
6 La lettre à tous les Français. Le développement du Tiers Monde, avril 1988.
7 El INPE brasileño colabora con imágenes satelitales para los estudiantes del Sur

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